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Algo no salió bien

La increíble historia de la actriz coreana que fue secuestrada por su talento

Carlos Manzoni
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20 de abril de 2020  • 00:56

Fue conocida como la Liz Taylor coreana, protagonizó más de 100 películas y se convirtió en un símbolo sexual de Corea del Sur; pero no fue por eso que Choi Eun-hee quedó en la historia, sino por uno de los episodios más extraños de la industria cinematográfica: fue secuestrada por el gobierno norcoreano y obligada a trabajar para el régimen con el fin de desarrollar su propio cine.

Choi Eun-hee había nacido el 20 de noviembre de 1926, en Gwangju, en el sudeste de Corea del Sur. Fue bautizada como Choi Kyung-soon y desde muy chica mostró aptitudes para la actuación, pero su padre se opuso férreamente a que su se convirtiera en actriz.

Cansada de que en su casa le impidieran hacer lo que amaba, a los 17 años se fue a vivir lejos de su familia y se cambió el nombre. A partir de allí sería Choi Eun-hee y dedicaría toda su energía a hacerse un lugar en el mundo de la actuación, al que finalmente entraría gracias a los azares del destino.

Después de un encuentro casual con una actriz de la que era admiradora, Choi comenzó a trabajar en el departamento de vestuario de una compañía de teatro. Pero pronto tendría su oportunidad por partida doble, ya que en 1942 pudo debutar en teatro y tres años después puso un pie en la pantalla grande.

Poco después de su debut cinematográfico, conoció al camarógrafo Kim Hak-sung, que era 20 años mayor que ella. Se casó con él, pero sufrió mucho en ese matrimonio, en el que, según contó tiempo después, su marido la golpeaba con frecuencia.

Choi Eun-hee en una de sus actuaciones
Choi Eun-hee en una de sus actuaciones

Tal como se relata en un artículo del diario británico The Independent, cuando estalló la Guerra de Corea, en 1950, Choi Eun-hee se vio obligada a entretener primero a las tropas del norte, que la habían capturado, y luego a las del sur, que la rescataron, pero fueron tan maltratadores como sus enemigos.

Se dice, incluso, que la posterior imposibilidad de Eun-hee de quedar embarazada se debió a las múltiples violaciones de las que fue víctima cuando estuvo en manos de los soldados. Pero todo eso, lejos de sumirla en la depresión, no hizo más que fortalecer su carácter, algo que la llevaría a alcanzar el éxito en su profesión.

Comenzó a hacerse cada vez más conocida en Seúl y a ganar protagonismo en el cine. Ya divorciada de su primer esposo, a principio de los sesenta se casó con el director Shin Sang-ok con el que, como se relata en el diario español La Vanguardia, formaría la pareja de bandera de la industria cinematográfica coreana en las décadas de los 60 y 70.

Convertida en un símbolo sexual de su país, Choi llegó a ganar honorarios más altos que cualquier otra actriz coreana en la historia y exploró personajes tan variados como una viuda de guerra, una casta estudiante, una reina malvada o una camarera promiscua. Ella creía que para ser un gran actor se debía ser una buena persona. "Eso se debe a que un actor debe ser capaz de simpatizar con los sentimientos de los demás para actuar bien", dijo en una entrevista.

Columna Algo no salió bien, en Lo que el día se llevó

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Premiada como "Mejor actriz" en los Buil Film Awards en 1959, 1962 y 1966, Choi fue además una de las primeras directoras de cine en Corea. A lo largo de su ilustre carrera, apareció o dirigió más de 130 películas y, entre las que filmó junto con su marido, se recuerdan especialmente títulos como Sarangbang sonnimgwa eomeoni (El visitante y mi madre, 1961) y Balgan Mahura (Bufanda roja, 1964).

The Independent describe una escena en la que se puede advertir como esta mujer, acostumbrada a tratar con déspotas, se relacionaba con el poder: "El 16 de mayo de 1962, la actriz Choi Eun-hee subió a un escenario en Seúl para recibir un premio cinematográfico de manos del general Park Chung-hee, quien se había convertido en el líder de Corea del Sur en un golpe militar un año antes. Con una sonrisa irónica, cayó de rodillas ante Park. Él se rió, reconociendo así la exagerada muestra de deferencia".

Su éxito se acrecentó en la década de los setenta, de la mano de películas icónicas. Por su belleza, sensualidad y calidad interpretativa, hacía ya un tiempo que habían empezado a llamarla la Liz Taylor de Corea y habían comenzado a concederle cuanto honor se le pudiera dispensar a una artista.

Aquella chica que se había escapado de su casa para poder actuar, era ahora la actriz más importante de Corea del Sur, era considerada una embajadora para el gobierno de su país y tenía aún toda una carrera por delante. Estaba en su mejor momento. Tocando el Cielo con las manos de sus películas. Pero... siempre hay un "pincelazo" que lo arruina todo.

Un día, un hombre llamado Wang Dong-il, que afirmaba ser un empresario millonario y productor de Hong Kong, le ofreció protagonizar una de sus películas, y la invitó al territorio de la que entonces era aún colonia británica. Choi Eun-hee aceptó entusiasmada esta nueva oportunidad que se le presentaba.

Cuando viajaba a Hong Kong para escuchar en detalle la propuesta del empresario millonario, quedó envuelta en una misteriosa operación: su barco fue interceptado y ella fue capturada por dos hombres, puesta en una lancha y sedada. Tal como se relata en el diario español El País, cuando despertó, se encontró a bordo de un carguero con destino a Corea del Norte.

¿Qué había ocurrido?

Pues que Wan-Dong-il no era un millonario productor de cine, sino que era un agente norcoreano, que actuaba bajo las órdenes de Kim Jong Il, el hijo del dictador de Corea del Norte y futuro mandamás del país, que en ese momento estaba a cargo de la propaganda del régimen y que era un apasionado del cine.

Cuando estuvo frente a Kim Jong Il, el futuro "Querido Líder", padre del actual dictador de Corea del Norte, Choi Eun-hee fue anoticiada de todo: había sido secuestrada y llevada a Pyongyang con la idea de que filmara para el régimen y ayudara a desarrollar el cine norcoreano.

En efecto, tal como narra Florencia Grieco, en su libro En Corea del Norte, publicado por Editorial Debate, el cine era la única puerta de acceso al mundo que tenía Kim Jong Il, porque prácticamente no viajaba fuera de su país. "Pero él ideó un sistema binario para conocer el planeta sin salir de su casa: leer informes del gobierno y ver films extranjeros", se relata.

Según narra Grieco en su libro, Kim había creado una red secreta administrada por él mismo para "piratear cintas clásicas, estrenos y blockbusters", llamada Operación #100. "Mucho antes de que las cintas de VHS burlaran la censura de la dictadura comunista de Nicolae Ceausesco en Rumania durante los años ochenta, Kim Jong Il había dado con la fórmula inversa, al construir una filmoteca privada que llegó a emplear a unas 250 personas y cobijó a todas las películas prohibidas en Corea del Norte. Había infiltrado el régimen de su padre, estaba creando su propio régimen", se cuenta en la publicación mencionada.

Choi Eun-hee y su segundo esposo, el director de cine Shin Jeong-ok
Choi Eun-hee y su segundo esposo, el director de cine Shin Jeong-ok

Este hombre "rechoncho, sedentario y aislado", como lo describe Grieco, era el personaje que había ordenado secuestrar a Choi Eun-hee, y ese era el contexto en el que ella había quedado prisionera, siempre vigilada por agentes del régimen que le dejaron bien en claro que la matarían si trataba de escapar.

Aunque ya estaba separada de su esposo, éste intentó rescatarla y también fue capturado y llevado a un campo de concentración. Tanto él como Choi pasaron a vivir una película de terror (hay numerosos libros y películas sobre este secuestro y un documental, llamado The lovers and the despot) y, aunque ocho años después lograron escapar, sus vidas ya nunca más fueron las mismas.

Choi Eun-hee murió el 16 de abril de 2018, a los 91 años, en Hwagok-dong, Seúl, Corea del Sur. Luego de vivir diez años en los Estados Unidos, desde 1986 hasta 2006, retornó a su país de origen, donde, si bien ya no se la volvió a ver delante de las cámaras, recibió homenajes, premios y, sobre todo, el cariño de los aficionados al cine coreano.

* Si querés ver la columna en vivo, sintonizá los viernes a las 23 Lo que el día se llevó (martes a viernes), por LN+: 715 y 1715 de DirecTV, Cablevisión 19 Digital y analógico/ 618 HD y Flow, Telecentro 705 Digital, TDA 25.3, Telered 18 digital y servicio básico y Antina 6 digital.

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