
La industria láctea está que hierve
Del pelotón de empresas líderes, la mayoría está cambiando de manos o abriendo su capital a nuevos socios; la Argentina podría convertirse en la tercera cuenca lechera del mundo detrás de Nueva Zelanda y Australia.
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Como el universo, la industria láctea se expande. Y no por casualidad se invierte en el sector lechero nacional. Varios son los expertos que sostienen que la Argentina será, en el futuro, la tercera cuenca lechera del mundo, detrás de Nueva Zelanda y de Australia. La noticia impacta, pero no será simple ni rápido llegar a ocupar una posición tan encumbrada y positiva para las finanzas nacionales.
De acuerdo con Emilio Genovesio, presidente de SanCor, para ganar mercados mundiales hay que vencer los inconvenientes que provienen, principalmente, de los subsidios y de ciertas barreras paraancelarias vigentes en algunos países importadores de lácteos. "La posición que ocupará (el país) está directamente relacionada con este tema. No obstante, la lechería argentina se transforma gracias a las mejoras tecnológicas que han permitido aumentar en forma considerable la producción de leche. Hoy se producen más de 9450 millones de litros (5697 millones en 1983) y el producto bruto lácteo es de US$ 4000 millones", comentó Hernán Zambón, gerente general de Milkaut.
La incesante marea de fusiones, compras e inversiones ha dado vida a un nuevo mapa lechero. Aunque los tamberos son muchos, los principales productores son ocho: SanCor, Mastellone/Danone, Milkaut, Nestlé, Williner, Parmalat, Abolio y Rubio/Molfino, y Verónica. En este lote, la mayoría está cambiando de manos o incorporó capitales extranjeros. La multinacional Parmalat llegó al país en 1992. Adquirió las compañías Gándara-Lactona, dos sociedades que pertenecían a la familia Rodríguez. De relevante actividad en el contexto mundial, la firma del parmesano Calisto Tanzi en la actualidad ocupa el quinto puesto en el ranking de los exportadores nacionales y cuenta con tres plantas industriales.
Mastellone, por su parte, en 1995 vendió a la española-francesa Danone la división postres, flanes, yogures y quesos untables La Serenísima. Más allá de esta venta que generó una significativa inyección de capitales (más de US$ 100 millones), Mastellone no hace mucho realizó otra alianza: ha vendido el 33% de las acciones de la división productora de leches, cremas, dulce de leche y quesos a Dallpoint, un fondo de Greenwich Investment.
Entre los inversores argentinos se destacan las compras que hizo Perez Companc de la firma Abolio & Rubio con la marca La Paulina, y parte de la empresa de la familia Molfino. Al actuar en tándem, Abolio y Rubio/Molfino mejoraron su posición en la lista de los productores top. Por supuesto, en el mercado sigue firme la multinacional Nestlé, que se ubica en el cuarto lugar entre los exportadores.
"Solteras" codiciadas
En la cartera de ofertas apetecibles para fondos e inversionistas internacionales parece no quedar mucho. La mayor parte ya cambió de dueño y las que podrían ser una tentación para los capitales hasta el momento no se venden.
Entre las codiciadas se encuentra SanCor, la estrella del universo lácteo argentino con una facturación anual de casi $ 1200 millones e instalada en Brasil a partir de 1989 con SanCor Do Brasil Productos Alimenticios Limitada. Con un equipo de 88 cooperativas, y un valor de exportaciones que ronda los US$ 70 millones, ha realizado acuerdos con Cotar, de Rosario, para vender sus productos y con otra usina láctea cordobesa. Para SanCor no habrá apertura de capitales, sino asociaciones para producir determinados productos.
Tampoco figura en el rubro "venta" de los clasificados la Sucesión Alfredo Williner. Con sede en Rafaela, provincia de Santa Fe, esta empresa familiar, con más de setenta años de historia, comercializa sus productos con la marca Ilolay y uno de sus puntos fuertes es la producción de quesos. También sigue en manos argentinas la firma Verónica, propiedad de la familia Ezpiñiera.
En cuanto a Milkaut, propietaria, además, de la cordobesa Windy y de la brasileña Ivoti, por la que pagó US$ 7 millones, está buscando socio. Es la tercera empresa del país y nació en 1925 como una asociación de tamberos que con el paso del tiempo integraron una red de 1300 productores. Milkaut controla el 7,5% del mercado, procesa 1,7 millón de litros por día, y factura anualmente US$ 237 millones.
El destino para los lácteos argentinos no sólo está en Brasil, aun cuando este país consuma el 70% de la producción nacional. "Debemos trabajar para ganar espacio en los mercados de América latina y en el futuro en los de Asia", aclaró Osvaldo Capellini, de Mastellone.
Es decir, no por casualidad Exxel pelea con otros grandes para quedarse con la uruguaya Conaprole. La cooperativa del país vecino es un bombón: abastece al 80% de la demanda uruguaya (produce alrededor de 900 millones de litros anuales) y está a tiro del mercado de Buenos Aires.





