La inflación de julio fue 2,2%, pero se espera un fuerte rebrote por la suba del dólar

Fuente: Archivo
Francisco Jueguen
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15 de agosto de 2019  • 16:03

La inflación de julio fue de 2,2%, una desaceleración frente a los tres meses previos. Se trató de un aumento de precios elevada, pero que los argentinos extrañarán luego del salto del dólar tras las primarias del domingo, que todos los analistas -prevén- llegará a los precios.

Con el dato del mes pasado, la inflación acumulada en lo que va del año fue de 25,1%, mientras que la variación con relación a doce meses atrás llegó al 54,4%. Para fin de año, el último Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) que recopila el Banco Central (BCRA), esperaba un alza de 40%. Esa cifra se desdibujó también por los fenómenos que vivió la economía en los últimos tres días. La proyección para 2019 ya está por encima de 55%.

Sin tensiones en el mercado de cambios y con tarifas congeladas, la mayoría de los analistas privados esperaba que la inflación terminara convergiendo a tasas de 2,5% en la segunda mitad del año. Eso ya no sucederá. Algunos hablaban ayer de una inflación no menor de 5% en agosto y de 6,5% en septiembre.

Las mayores subas de julio dieron en de Salud (+4,1%), Recreación y cultura (+3,9%), y Restaurantes y hoteles (+3%). Los Alimentos y Bebidas aumentaron un 2,3%, levemente por encima de la inflación general. En el mes, la llamada inflación núcleo subió un 2,1%.

"El dólar bajaba y se consolidaba el proceso de baja de la inflación. Por el voto al kirchnerismo, todo esto se revirtió. Eso demuestra que hay un problema grave entre el kirchnerismo y el mundo. El mundo no confía en lo que que quiere hacer con la Argentina", había dicho el presidente Mauricio Macri en la conferencia de prensa del lunes.

Un día después, los grandes proveedores empezaron a informar a los supermercados nuevas listas de precios para los productos, las automotrices subieron los valores de los 0km más del 20% y ayer los fabricantes de electrodomésticos decían por lo bajo que sus productos aumentaría en promedio 15% y hasta 20%, mientras acortaban fuertemente los plazos de pago. "Se verá en unos días qué ajuste adicional hay que hacer para cubrir mayores costos de materias primas y componentes, en su mayoría, dolarizados", contaron ayer a la nacion.

Con respecto a los alimentos, el Gobierno trabajaba una rebaja del IVA a los productos de la canasta básica para aliviar el impacto de la inflación que sobrevendrá tras la suba del dólar. Además, están aún en vigencia los programas Precios Cuidados y Productos Esenciales.

Por otro lado, el Gobierno estaba negociaba una medida ya anunciada, pero sobre la que no tenían aún definida su implementación: el congelamiento de la nafta por 90 días. En ese rubro se analizó la posibilidad de aplicar la ley de abastecimiento, el Gobierno la desactivó y la volvió a confirmar. El problema es la obligación a las petroleras de no aumentar un precio que es libre y el impacto que esa obligación podría conllevar para los accionistas.

"El sendero de desinflación quedará atrás", dijeron los economistas del Iaraf, Nadín Argañaraz y Bruno Panighel. "Con una suba del tipo de cambio de 24% luego de las PASO, se vendrá un corte del proceso de desinflación", agregaron los analistas de la consultora privada.

"La inflación de agosto dependerá del traslado de la suba del dólar a los precios y de cuanto dure ese proceso de traslado. Para una depreciación muy grande, sin ningún tipo de certidumbre política y sin anclaje de expectativas dada la ausencia de una economía sólida, el pasaje a precios podría ser más rápido y en menos tiempo", estimaron.

"Si al Gobierno le hubiera ido bien podríamos haber tenido un agosto por debajo del 2%", dijo Lorenzo Sigaut Gravina, director de la consultora Ecolatina. "Pero tuvimos un shock cambiario fenomenal que, con suerte, pareció entrar en una estabilización hoy", estimó.

"En agosto, la inflación no se captará en toda su magnitud, pero es probable que el bimestre agosto septiembre muestre un aumento de los precios en torno al 10%", pronosticó el especialista. "Este salto va a generar un traslado a precios de los bienes transables, entre ellos, los alimentos. Por ahora, el Gobierno mantiene congelados los regulados. Habrá que ver si a esta formación de precios se suben los servicios privados. Por ejemplo, si el peluquero sube sus precios para cubrirse de la inflación futura. Ahí entramos en un escenario preocupante", dijo.

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