La innovación y la inversión desinflan la burbuja en los precios de los commodities

John W. Miller
Patrick Barta
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10 de diciembre de 2013  

El precio del níquel, un metal usado para fabricar acero inoxidable empleado en sartenes y cuerdas de guitarra, entre otros artículos, se disparó por encima de los US$50.000 la tonelada en 2007, frente a menos de US$10.000 apenas unos años antes.

Ya que la producción estaba controlada principalmente por las empresas occidentales, el alza dejó a la pujante economía china en una posición vulnerable, hasta que las siderúrgicas locales encontraron una forma de sustituir el níquel por una aleación propia de menor calidad conocida como "ferroníquel", generando un enorme suministro barato.

Esta innovación redujo los precios del níquel a menos de US$14.000 la tonelada y transformó a China en uno de los principales productores del metal. El país ahora produce más de 400.000 toneladas de ferroníquel al año, equivalente a 20% de la demanda mundial.

Los economistas advirtieron durante años que la creciente demanda de China y otros mercados emergentes por recursos naturales superaría la oferta, provocando la escasez de materias primas como el níquel, el carbón, el cobre y el maíz.

Sin embargo, un extraordinario período de innovación e inversión ha producido un cuadro muy diferente. La ampliación del suministro ha ayudado a moderar los precios de los commodities durante el último año, después de que una década de demanda china catapultara muchos de estos precios a la estratósfera.

El índice del Fondo Monetario Internacional que reúne todos los precios de las materias primas ha caído cerca de 12% desde sus máximos recientes, luego de casi triplicarse entre 2000 y 2011. El cobre ha declinado 28% desde su récord de 2011, mientras que el carbón térmico ha bajado más de la mitad desde su máximo de 2008.

Los declives en los precios también son resultado de una demanda más débil, principalmente debido a la desaceleración de la economía china. Además, los precios de muchos commodities, incluido el petróleo, se mantienen muy por encima de sus promedios de hace 10 y 15 años.

Aun así, el panorama de suministro global es el mejor en años. "La escasez siempre induce algún tipo de innovación", dice David Jacks, profesor asociado de la Universidad Simon Fraser, en Canadá, quien ha estudiado los ciclos de los commodities de los últimos 100 años.

La innovación más popular se dio en la industria petrolera y es conocida como fracturación hidráulica o fracking, una técnica de inyección de agua y otros materiales en formaciones rocosas que posibilitó el boom de la exploración de crudo y gas de esquisto.

En la agricultura, se están aprovechando nuevos terrenos de tierra arable y usando semillas híbridas que son más productivas.

En la minería, se están usando puntas de taladros recubiertas con diamantes para perforar a mayores profundidades. También se están empleando radares de avión para descifrar la geología de áreas remotas. Las firmas que mezclan químicos con mine-rales para crear los metales deseados ahora extraen más material que nunca de los depósitos de menor grado de pureza.

Además, muchos proyectos que fueron financiados hace años, incluyendo minas nuevas o ampliadas de cobre, plata y níquel, han comenzado a producir.

Como resultado de ello, la producción minera se ha duplicado o triplicado a lo largo de los últimos 20 años, según el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Entre 2000 y 2012, la producción de aluminio se incrementó de 24,7 millones de toneladas a 45,7 millones de toneladas, se-gún la consultora Raw Materials Group, de Estocolmo. La producción de mineral de hierro, que se usa en la fabricación de acero, alcanzó los 2.000 millones de toneladas frente a 975 millones durante el mismo período.

Entre tanto, la producción global de maíz subió en cerca de 270 millones de toneladas a lo largo de la última década, según la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Este crecimiento fue el mayor de la historia en un lapso de 10 años y representa más del triple de las ganancias de la década anterior.

Toda esta expansión a menudo ha traído consigo costos ambientales, como la contaminación, la tala de bosques y la polución del agua con químicos. Aún no se sabe cómo el planeta podrá sustentar las ganancias en la producción de commodities necesarios para satisfacer la demanda futura. El consumo per cápita de energía y otros recursos en China sigue siendo menor que en Occidente, lo que significa que aumentará a medida que crezca la economía. Muchos minerales fáciles de extraer han sido agotados, lo que probablemente eleve los costos de producción.

Pero las innovaciones de los últimos 10 años muestran cómo las señales del mercado ayudan a crear nuevas fuentes de suministros. El período se compara con los avances registrados en la producción de cobre durante los años 20, señala Jacks, de la Universidad Simon Fraser. Y la demanda durante la Segunda Guerra Mundial llevó al auge de la producción de caucho sintético.

Las mineras, por ejemplo, han mejorado el proceso químico para extraer materias primas a partir de roca estéril. En Utah, Rio Tinto extrae plata, oro y molibdeno del lodo fangoso que es un subproducto de la minería del cobre. En Minnesota, una compañía llamada Magnetation Inc. ha desarrollado máquinas que utilizan imanes para extraer mineral de hierro de los residuos de la minería.

La producción de níquel en China es uno de los ejemplos más drásticos de esta tendencia. A comienzos de la década de 2000, los precios estaban por debajo de US$10.000 por tonelada. Luego, la economía china se disparó, creando una nueva demanda para el acero inoxidable, que requiere de níquel y hierro. Para mediados de 2007, los precios del níquel superaban los US$51.000 por tonelada.

En ese entonces, la producción mundial de níquel estaba dominada por empresas extranjeras como la anglo-australiana BHP Billiton Ltd., la brasileña Vale SA, y la rusa MMC Norilsk Nickel.

China vio una ventaja competitiva en el alza de los precios del níquel: todavía tenía decenas de viejos e ineficientes altos hor-nos. Beijing había estado presionando a los fabricantes de acero para cerrarlos. Sin embargo, con algunos ajustes, los altos hornos podrían refinar mineral de laterita en ferroníquel, que se puede emplear para hacer algunas aleaciones de acero, incluyendo el acero inoxidable.

Como los precios continuaron subiendo, el ferroníquel se volvió económico y los hornos de la costa este de China empezaron a operar.

Mientras tanto, las empresas de Occidente están luchando para hacer frente a la nueva oferta. Los analistas estiman que hasta 40% de la industria de la minería del níquel arroja pérdidas actualmente. Algunos predicen que China seguirá encontrando maneras de abastecer sus necesidades. "China se está volviendo autosuficiente" en níquel, dijo Vladimir Potanin, presidente ejecutivo de Norilsk, el mayor productor de níquel del mundo. "Están produciendo acero, que necesitan para su desarrollo industrial, y necesitan que el ferroníquel esté cerca de la producción de acero. Creo que son lo suficientemente inteligentes y poderosos como para seguir haciendo las dos cosas por siempre".

—Yue Li y James T. Areddy contribuyeron a este artículo.

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