La mayoría de la gente prefiere el sistema estatal de jubilación
La primera reacción, en la calle, fue respaldar el proyecto del Gobierno
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Un sondeo realizado por LA NACION en el microcentro porteño, respecto del proyecto de ley del Gobierno que permitirá a los trabajadores que aportan a una AFJP pasarse al sistema de jubilación estatal, mostró que la mayoría de los consultados expresó que volvería al sistema de reparto en caso de que la iniciativa sea aprobada por el Congreso.
Casi todas las opiniones aprobaron la idea de permitir al trabajador elegir libremente en qué sistema desea aportar. Julia Giachetti, una licenciada de relaciones del trabajo de 26 años, elogió la propuesta y no dudó en responder que, de tener la posibilidad, se pasaría al sistema de reparto público. "Yo estoy en Orígenes, pero me gustaría pasarme al sistema estatal. Cuando empecé a trabajar, nadie me preguntó dónde quería colocar mi jubilación y, si pudiera elegir, creo que me cambiaría al Estado."
No faltaron las voces críticas que apuntaron contra las AFJP. "Creo que el sistema privado es un buen negocio para las empresas y el que aporta no ve un mango", disparó la guía de turismo Marta Luna, de 52 años, y señaló que continuará en el régimen de reparto. "No me importa que después no me pueda pasar a una AFJP. Yo, lo poquito que pago, lo dejo donde está. Igual estoy cubierta con inversiones en propiedades", argumentó. Después del período de 180 días que ofrece el Gobierno para cambiar de sistema, las mujeres de más de 50 años no podrán ejercer la opción de cambiarse de sistema.
Dos jóvenes empleadas de telemarketing aprobaron la iniciativa y coincidieron a coro en que, si el Congreso lo transforma en ley, se pasarán al régimen estatal. "Hay un dicho que dice: si alguien te va a robar, mejor que lo haga el Estado", graficó Alejandra Vega, de 21 años. Su compañera, Elsa Raffault, de 28, no recordaba en qué administradora aportaba porque hace tres meses que comenzó a trabajar, pero no vaciló en cambiarse: "Digan lo que digan, yo prefiero que el Gobierno administre mis fondos".
Un análisis aparentemente más sesudo presentó Hernán Chayán, un empleado bancario de 32 años que aporta en Arauca. "No tengo quejas para el sistema privado, pero la disposición de elegir libremente me parece acertada. Antes de tomar una decisión voy a esperar qué rentabilidad me ofrece la compañía, y cuál será la propuesta del Gobierno". Sobre la posibilidad de que las AFJP no puedan cobrar una comisión que supere el 1% del salario, Chayán manifestó su aceptación con reservas: "Sería bueno que eso ocurra, pero temo que sea pan para hoy y hambre para mañana. Aunque también depende mucho del ingreso que uno perciba, porque si es superior a la jubilación mínima, prefiero quedarme en un sistema de capitalización".
El caso de Rodolfo Jaconi, un contador de 59 años, es especial. Con poco margen para jubilarse, reconoció que su preferencia por la administradora Profesión+Auge no se interrumpirá: "No tiene sentido cambiar ahora. Tampoco sé si el total de los fondos acumulados en mi cuenta va a pasar al régimen público".
Según la encuesta que realizó LA NACION.com sobre qué hacer en caso de que se permita la libre opción de traspaso entre el sistema previsional estatal y el privado, al cierre de esta edición, el 53,99% se pronunció por pasarse al sistema de reparto, mientras que el 36,54% prefiere quedarse en una AFJP. El 9,47% aún no decidió en qué modalidad confiará sus fondos.





