
La población reconoce el crecimiento y, por el temor a la inflación y el desempleo, hay apoyo y asignaturas pendientes
Uno de cada dos argentinos espera que la actividad siga creciendo; sin embargo, la falta de empleo preocupa a la mayoría
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En los últimos meses se consolidó en la opinión pública un clima de crecimiento económico moderado y sustentable. Pero no todo es color de rosa para el Gobierno. Los argentinos todavía temen a la inflación y al desempleo, esperan una baja en las exportaciones, probablemente por las restricciones a las ventas externas de carne y consideran poco efectivos los acuerdos de precios.
Así lo señala el tercer informe de la consultora Knack sobre las tendencias de la opinión pública, que destaca que uno de cada dos argentinos espera que la economía siga creciendo en lo que resta del año. Según el estudio, tres de cada diez consideran buena o muy buena la situación económica del país y para el 51% no resulta ni buena ni mala. La visión sobre la situación personal también es positiva y los porcentajes son similares.
El optimismo se traslada a las expectativas: el 84% de los encuestados cree que la situación del país será mejor o igual en el tercer trimestre. En tanto, un 86% considera que su situación económica personal mejorará en los próximos meses.
Estos resultados, que se mantienen prácticamente invariables en las últimas tres mediciones, reflejan que en la opinión pública hay un clima de crecimiento económico moderado, que encuentra su explicación en los últimos resultados de la economía, según Gerardo Adrogué, director de la consultora:
"La opinión pública y los resultados de la economía van de la mano. Ya se vieron varios meses de estabilidad y eso se traslada a la gente. Esto se ve claramente en los cambios de los últimos años. Había, por ejemplo, burbujas de opinión favorables a principios de 2001 con cada evento como el blindaje y la llegada de Cavallo", explica el consultor.
Símbolo de la crisis
Hay algunas manchas en medio de tanto optimismo y una de ellas está ubicada en el campo del empleo. Pese a los buenos pronósticos y a las cifras oficiales, los argentinos siguen reconociendo la desocupación como el principal problema del país porque incluyen en sus definiciones la calidad del trabajo y las condiciones de vida que genera. Sus respuestas se explican también desde un punto de vista más estructural.
La desocupación se transformó en un símbolo de la sociedad poscrisis y cuando un problema "se instala tarda tiempo en desaparecer de la opinión pública". Adrogué recuerda que aún cuando el gobierno menemista había conseguido terminar con la inflación, el público seguía considerándola uno de los principales problemas del país.
Pero no sólo el desempleo resulta un obstáculo para el clima de opinión favorable. Los bajos salarios dan también el presente y por eso un tercio de los asalariados en relación de dependencia piensa solicitar un aumento de sueldo -entre el 20% y 25% del ingreso actual- en los próximos tres meses. El descontento se observa además en las respuestas vinculadas al ahorro: apenas uno de cada diez consultados declara que es capaz de ahorrar parte de sus ingresos.
Otra mancha se ubica en el segmento exportador. En la comparación trimestral, se redujo de 44% a 29% el porcentaje de argentinos que registra un aumento en las exportaciones y cayó de 41% a 33% el porcentaje de consultados que cree que las ventas crecerán en el trimestre. El "factor carne", según Adrogué, juega un papel importante en las bajas expectativas. "El 65% de los argentinos cree erróneamente que el producto que más exporta el país es carne, cuando en realidad participa con el 3% del volumen total de exportaciones. Las restricciones a la exportación afectaron probablemente menos a las cuentas nacionales que a la opinión pública, que está convencida que el país perdió negocios de magnitud con las restricciones", sostiene el analista, que destaca también la estabilidad que se percibe en las importaciones.
La mayoría de los argentinos reconoce que hay inflación y poco más de la mitad espera que siga creciendo durante el próximo trimestre. La percepción contradice nuevamente las cifras oficiales puesto que apunta a una inflación generalizada, incluso para aquellos bienes y servicios que no registraron aumentos de precios efectivos.
Los pronósticos anuales están un poco por encima de los del Ministerio de Economía y el BCRA, que esperan una inflación del 9,1 y 12%, respectivamente. Para los argentinos oscilará entre el 10 y 15%. En este campo, aparece una contradicción a primera vista: siete de cada 10 argentinos está en favor de los acuerdos de precios, pero apenas un 34% los considera efectivos. ¿Por qué aparece esta oposición? "Por que la gente lo que está apoyando en realidad es un rol activo del Estado, su intervención en los desequilibrios", responde Adrogué y agrega:
"Es el cambio frente a la ausencia total de Estado en los noventa. Pero esto no es un cheque en blanco de la sociedad porque reconoce que los acuerdos no son del todo efectivos; y tampoco es una puerta a un Estado propietario, que compra paquetes de aerolíneas. El apoyo es a un Estado activo que busca sanear las fallas. Por eso vemos que seis de cada diez argentinos aprueban que el Gobierno intente mantener el dólar cerca de los tres pesos."
Problemas a futuro
La mayoría de los consultados reconoce que la administración actual está recaudando más de lo que gasta sin embargo sólo el 33% valora el ahorro. Esto para Adrogué es un problema a futuro: "El tema es qué hace el Estado con el dinero, el destino del ahorro. Hay mucha gente que cree que tiene que estar en equilibrio y eso es un problema a futuro, porque a la gente va a haber que explicarle por qué no se gasta habiendo tanta pobreza e iniquidad en el país".
Para el director "consolidar el nuevo clima de opinión es necesario para el buen funcionamiento y desarrollo de la economía argentina. Por eso, controlar la inflación, reducir el desempleo y aumentar los salarios son acciones de Gobierno por implementar en el plano de la economía real".





