La revolución de los wereables: apple da el primer paso con los Airpods

Crédito: Fast Company
Más allá de su uso popular para escuchar música, los auriculares pueden tener un fin médico, ayudando a la integración social para las personas mayores que tienen problemas auditivos
Fast Company
Robert Fabricant
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22 de febrero de 2020  

Si le preguntan a Tirha KHerzig, mi sobrina de 11 años, los AirPods fueron el gran regalo de 2019. Se quedó absolutamente sin palabras cuando el último regalo bajo el árbol de Navidad resultó contener una pequeña cajita con su primer par de AirPods. Sabía exactamente lo que era, como si se tratara de una caja de Tiffany con una joya de alta tecnología, y chilló de felicidad aún antes de abrirla. Debo admitir que quedé impactado por lo entusiasmada que estaba de poseer un par de auriculares inalámbricos pequeños: no es exactamente la expresión que uno esperaría en materia de moda de una chica que recientemente se hizo perforar las orejas y ni siquiera posee un celular (estrictamente un iPod Touch por ahora). Pero eso es tanto mayor motivo para dar un paso atrás y reflexionar tranquilamente sobre la revolución de los dispositivos "vestibles", conocidos en inglés como "wereables" que Apple ha generado.

Según Apple los wereables aportaron US$10.000 millones a sus ventas trimestrales más recientes, comparado con US$7300 millones en el mismo período del año pasado, con los AirPods y los AirPods Pro encabezando la carga. Apple no discrimina las cifras de sus distintas líneas de productos wereables, pero Tim Cooke confirmó que la compañía tiene problemas para responder a la demanda de los Pro, debido al atractivo de sus recursos inteligentes de eliminación de ruidos.

En comparación, los wereables han superado a toda la línea de productos Mac en su contribución a las cifras de Apple. Algunos analistas predicen que pronto será un negocio de US$100.000 millones, aproximadamente el tamaño de la automotriz General Motors.

Debo confesar mi escepticismo respecto del último producto de gran venta de Apple (no es la primera vez), aunque me encuentro cada vez más convencido de que prácticamente todos los que conozco andarán con dispositivos de audio inalámbricos inteligentes en sus orejas para finales de 2020. Aunque aún identifico estos auriculares con los aparatos Bluetooth que usaban los empresarios a comienzos del 2000, mi sobrina parece estar libre de estas asociaciones lamentables. En términos estéticos, no me gustan las antenas de los AirPods que parecen de insectos y que, a diferencia de los auriculares tradicionales, la gente tiende a dejar en sus orejas aún cuando no los estén usando. Y temo que los AirPods Pro y sus sucesores establecerán una nueva marca para productos de tecnología de alto precio desechables, dada la facilidad y la frecuencia con la que es probable que se pierdan y haya que reemplazarlos.

Nada malo desde la perspectiva de los negocios y bastante típico del desprecio en general de Apple por la sustentabilidad.

Pero quizás sea tiempo de repensar mi resistencia y considerar los posibles beneficios de un futuro en el que las necesidades de sistemas de audio inteligentes no serán sólo ubicuas, sino culturalmente apropiadas, de un modo en que actualmente no lo es ninguna otra pieza de tecnología digital wereables.

Necesidad médica

Como lo demostró el fracaso de Google Glass, no es fácil llegar a un punto en el que este tipo de necesidades de audio inteligente sean culturalmente aceptadas.

El entusiasmo y el deseo de una niña de 11 años sugiere que los AirPods han superado una cantidad de vallas importantes. Mi sobrina ya se considera experta en su operación, escuchando música en su casa por la mañana con las manos libres para armar proyectos, sin despertar a su mamá. Apple ha incorporado una serie de interacciones naturales que no requieren una interface para manejarlas. Tirha demostró orgullosa como la música hace pausa automáticamente cuando se quita los auriculares del oído. Éste es exactamente el tipo de detalles de diseño que faltaba cuando Google presentó los Glass en 2013.

Pero los AirPods no son sólo dispositivos que apelan a los deseos de una chica de 11 años. También pueden ser usados como dispositivos de escucha, respondiendo a una necesidad médica real.

Con la rápida urbanización, grandes cantidades de gente están migrando a megaciudades, donde la polución auditiva es una amenaza constante a su sanidad y bienestar. Al envejecer las poblaciones urbanas, es probable que haya un inmenso incremento de la pérdida auditiva asociada con esta migración masiva.

Según un estudio la polución de ruido ya significa para el Reino Unido según se estima 20.000 millones de libras (alrededor de US$26.000 millones) anualmente en costos económicos, sociales y de salud. La polución de ruido ha estado relacionada con numerosos problemas de salud pública, incluyendo aumento de la hipertensión y de las enfermedades coronarias, con costos estimados en los US$3900 millones en Estados Unidos, según un estudio publicado por la NIH en 2015. Hay una fuerte correlación entre la polución de ruido en las ciudades y la pérdida de audición (64 por ciento según el World Wide Hearing Index). Es probable que estos problemas de salud se impongan mucho antes que a anteriores generaciones con un impacto significativo tanto para la salud mental como en los ingresos. Además de padecer una de las peores calidades de aire del mundo, los residentes de Nueva Delhi (la segunda peor ciudad del mundo en términos de polución de ruido) tienen pérdida de audición equivalente a la de personas 20 años mayores.

Por más de un siglo gran parte de la población mundial ha disfrutado del acceso a relativamente bajos precios a dispositivos personalizados de aumento de la visión (es decir, anteojos). Pero quienes tienen dificultades auditivas no han tenido esa suerte. En 2015 el precio promedio de un audífono se ubicó en los 2300 dólares.

El enorme impacto de la pérdida auditiva se me hizo evidente en las fiestas. Pasé mucho tiempo con mi padre de 89 años tratando de superar su frustración en las reuniones familiares al intentar hacer un uso efectivo de sus auriculares muy caros. Estudios han demostrado que la pérdida auditiva tiene un efecto acumulativo sobre las personas mayores, cosa que he podido ver de primera mano.

De acuerdo a un estudio, la pérdida auditiva no tratada médicamente aumenta el riesgo de demencia en un 50%, de depresión un 40% y de caídas un 30%, a lo largo de un periodo de 10 años. Al volverse cada vez más difícil participar en diálogos en grupo (en particular en restaurantes u otros ambientes públicos), mi padre a menudo se frustra y se encierra, aislándose aún más.

Este ciclo auto-reforzado tiene efectos significativos tanto sobre sus funciones cognitivas como su calidad de vida como neoyorquino vibrante, independiente y activo. Es de esperarse de alguien que se acerca a los 90 años. ¿Pero qué hay de alguien que promedia los 50 (como yo) o los 60?

Desgraciadamente mi padre parece ser demasiado mayor como para sentirse cómodo con una nueva pieza de tecnología, en particular una que apenas puede sostener con sus dedos para ajustar el volumen o cambiar la batería. ¿Pero qué pasaría si hubiese estado usando estos dispositivos de aumento de audio por décadas, acostumbrándose a cómo se sienten y operan, al ajustarse progresivamente a sus necesidades auditivas? ¿Qué pasaría si el software se hubiese acostumbrado igualmente a su medio acústico, incluyendo los perfiles de voces de personas más cercanas a él?

Aunque esto va más allá de las capacidades incluso de los AirPods Pro hoy en día, no es difícil imaginar como el software de Apple puede volverse cada vez más inteligente con el tiempo, tal como sucede con Siri o Alexa.

Aprecio el lado potencialmente negativo de que una gran compañía tecnológica tenga acceso a cada una de nuestras conversaciones en los próximos treinta años. Pero quizás tenga un lado bueno. ¿Adoptar los AirPods ahora -hasta aquí me he resistido comprar un par- sería una buena apuesta a mi futuro?

Revolución senior

La oportunidad de mercado futuro para Apple podría ser masiva dado el envejecimiento de la población de Estados Unidos. Mi papá y la mayoría de sus amigos han pagado decenas de miles de dólares por productos que odian, no sólo porque funcionan mal sino por su asociación con una discapacidad. No es sólo que los auriculares convencionales tienen mal diseño y no son fáciles de usar. Estos dispositivos que están ocultos tras una fachada de plástico color piel, aparecen como una excrecencia del oído. Los auriculares son vistos como signo de debilidad, algo de lo que avergonzarse, tanto por su generación como por la mía. Apple y otros están perfectamente posicionados para reubicar las prótesis auditivas hacia un futuro vibrante y orgulloso que podría beneficiarnos a todos en una profusión de formas diferentes que puedan lucirse como joyas y que no aparezcan como un defecto personal que debe ocultarse a la vista. Éstos cambios ya han comenzado en otras áreas de prótesis.

¿Elegirá la compañía orientarse hacia allí? Apple ha basado su buena fortuna -y apostado a un futuro de wereables gracias a la asociación con Gucci y otros- en corporizar una fusión de moda con tecnología avanzada, no en la discapacidad.

También podemos analizar la historia de innovaciones en materia de productos de venta masiva exitosas que surgieron a partir de atender a personas con necesidades especiales. En 1872 Alexander Graham Bell inventó el teléfono como parte de su trabajo para ayudar a los sordos. Puede que usted esté sentado en una silla Aeron (cuya tela fue desarrollada originalmente para evitar escaras) enviando un mail a un amigo o colega (que Vint Cerf inventó en parte para comunicarse mejor con su esposa que era sorda).

Existe una larga tradición de diseños amigables para los usuarios que surgieron al concentrarse en las necesidades de los discapacitados y que han producido beneficios amplios para todos.

El impacto de productos de mejora de la audición de bajo costo podría extenderse mucho más allá de mi padre, a un conductor envejecido de taxi en Mumbai. Pero solo compañías como Apple tienen la doble capacidad de modificar nuestras expectativas culturales, modificando simultáneamente la cadena de valor para poner el costo de estas tecnologías inteligentes al alcance del mundo en general.

Si no es Apple, entonces quizás otro. Al fin de cuentas muchos ejecutivos de Silicon Valley también están envejeciendo junto con sus padres. Aunque Google puede no estar interesado en la resurrección de Glass para los consumidores en general, el concepto ha sido tomado por Aira (una de las empresas ganadoras del premio Ideas que Cambian el Mundo de Fast Company en 2019), una plataforma de soporte para quienes tienen limitaciones visuales y para mejorar muchas áreas, en particular su capacidad de ganarse la vida. Los fundadores del fabricante de auriculares Eargo se han asociado con la firma líder de diseño industrial Ammunition, apuntando a este mismo mercado, ofreciendo su propia línea de auriculares inteligentes en el rango de los 2000 a 3000 dólares (caros pero no tanto como algunos dispositivos) que combinan buena estética, software inteligente, y marketing contemporáneo buscando reposicionar los auriculares para la gente de Silicon Valley.

Esto no significa que no haya desafíos por delante antes de que se concrete este futuro.

Nuestros cerebros están preparados para rechazar a cualquiera enfermo física o mental, instinto que puede ser difícil de superar (el proverbial valle inquietante). Por lo que gente caminando por la calle hablando con sí misma, como uno hace si lleva los AirPods, puede ser muy poco atractivo, en particular si no está presentes indicios visuales importante como los ubicuos cables.

Interacciones

También esperamos que nuestras interacciones sociales sean recíprocas lo que hace que una pieza de tecnología que crea ambigüedad (¿me habla mí? ¿por qué me ignora?) resulte extremadamente frustrante y maleducada. Preveo que este desafío en particular será superado por Apple en el futuro cercano a través de un recurso simple, como una luz suave en la punta de la antena que brille cuando los AirPods estén activos.

Aunque esto afecte la privacidad del usuario creo que los beneficios sociales pesarán más. Éstos son el tipo de preguntas íntimas con los que se debaten diseñadores como yo diariamente sin contar con respuestas fáciles. Dicho esto, siempre son bienvenidas las oportunidades que crean productos como los AirPods para repensar los dispositivos utilitarios a los que no prestamos atención, en particular aquellos que limitan el modo en que personas como mi padre pueden experimentar el mundo. Esperemos que el 2020 traiga muchas más de tales oportunidades.

El autor es diseñador y trabajó durante más de 25 años para Microsoft y Frog

Traducción Gabriel Zadunaisky

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