
La seguridad privada, cada vez más cara
El precio de los servicios de vigilancia y de alarmas de hogares y autos subió 45% en dos años; el sector culpa al alza de salarios
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El precio de la seguridad privada, desde vigilancia hasta alarmas, subió hasta un 45% en los últimos dos años, impulsado principalmente por el incremento de los salarios que paga el sector. En 2005 y 2006, los prestadores de este tipo de servicio acordaron con sus empleados dos incrementos de sueldos de un 35 por ciento y un 19 por ciento, respectivamente.
Este año, la Cámara Argentina de Empresas de Seguridad e Investigación (Caesi) firmó por un incremento del 25% en dos etapas. El primero, del 12,5%, se hizo efectivo en julio, y el próximo se liquidará a fines de este mes. De esta forma, el básico de un vigilador general se elevará a 1002 pesos, más 235 de viáticos y 100 de vales. En otras palabras, faltan escasos días para que los clientes vuelvan a percibir un aumento en las tarifas, que -según las empresas- también sufren el encarecimiento de vehículos, combustibles, tecnología importada y uniformes.
"Los aumentos impactaron en los costos y tuvieron que trasladarse al consumidor. En nuestro caso subimos entre un 35 y 40 por ciento los precios en los últimos dos años para garantizar que se cumplan los estándares contratados por los clientes. Este año, el ajuste será del 21 por ciento", dijo Walter Di Bella, supervisor de Marketing Operativo de G4S Search.
En la misma línea, en Seguridad Argentina, reconocieron que "históricamente se ajustan los precios de la mano de las variaciones salariales, porque el servicio es de mano de obra intensiva y cualquier cambio afecta en un 80% los costos". En ocasiones, el impacto para los hogares puede ser mucho mayor si los aumentos obligan a algunos vecinos a dejar el servicio. Tal es el caso de un grupo de abonados de Vicente López. Según explican, "algunas casas dejan de pagar y nosotros tenemos que llenar esa falta para no quedar sin seguridad. En un mes, nos llegaron a aumentar más de 20 pesos".
En el caso de los servicios de alarmas y sistemas de detención y rastreo de vehículos, los precios varían según los bienes que se vigilan. Gerardo Catania, gerente de Marketing y Ventas de Ubicar, explica que en un auto "el valor del abono es de uno por 1000 sobre el valor del vehículo". "Cuando el auto aumenta, también lo hace el precio del servicio, aunque en la empresa intentamos contener las subas. No podemos elevar las tarifas cada vez que aumenta el auto y tratamos de hacer una modificación por año. Si sube de 30 a 40, buscamos ponerlo en 35", señaló Catania, cuya empresa trabaja con empleados de comercio, que percibieron aumentos salariales del 23 por ciento.
"El hardware con el que se trabaja es importado. Y los cables, soldaduras y materiales para sellar son locales y están expuestos a la inflación. Nosotros aún no tocamos los valores este año, pero obviamente lo tendremos que hacer tarde o temprano", señaló Carlos Mackinley, gerente general de LoJack.
En tanto, en el mercado de alarmas para el hogar pueden encontrarse tarifas desde 55 hasta casi 100 pesos al mes. No obstante, es la tecnología y la superficie de las viviendas la que modifica los abonos. Por ejemplo, una de las compañías que lidera el mercado cobraba hace dos años $ 66,55 mensuales por la cobertura de un departamento de 4 ambientes en Barrio Norte. Hoy, el abono cuesta casi $ 97 y antes de fin de año la cifra se elevará aún más.
Según Aquiles Gorini, presidente de Caesi, "los aumentos vinculados a los salarios reflejan la mitad de una realidad, porque el 50 por ciento del mercado está por debajo de los niveles pactados en convenio". Es un sector con un alto índice de empleo en negro y esto, agregó, se traduce en menos inversiones y planes de seguridad. "Así, se producen las cosas que se producen. Nosotros tenemos identificadas más de 700 garitas clandestinas en la zona Norte", afirmó Gorini.
Según la consultora Claves, el sector formal de seguridad emplea a 127.000 personas y el informal, a 53.000. En un país con altos índices de inseguridad no sorprende que el mercado esté en franca expansión. Así lo confirman las empresas, que prevén el lanzamiento de nuevos servicios. Los datos de Claves señalan que el mercado mueve más de $ 3200 millones al año y el grueso responde al negocio de la seguridad física. En él, operan 1668 empresas, que con subsidiarias en el interior conforman un conjunto de 2026 compañías.





