
La Serenísima logró salir del default
Cerró el canje por el 97,8% de su deuda
1 minuto de lectura'
Era el mejor regalo que podía recibir Mastellone Hermanos por los festejos de su 75° aniversario: la productora de leche, dulce de leche, quesos y manteca La Serenísima cerró con sus acreedores un acuerdo para reestructurar el 97,8% de su deuda de US$ 329 millones, un porcentaje de adhesión que no hará necesario que la firma pase por los tribunales para homologar el convenio mediante un acuerdo preventivo extrajudicial (APE).
La noticia trajo alivio, pero no euforia. "No es el momento más difícil de la empresa, pero sí es difícil porque nunca dimos tantas garantías. Pero somos optimistas", dijo con calma Pascual Mastellone, presidente de la compañía e hijo del fundador, Antonino Mastellone, en diálogo con LA NACION.
La fabricante de La Serenísima cayó en default como consecuencia de una cadena de hechos adversos: el desplome de los precios internacionales de la leche en 1999/2000; la crisis económica, que hizo encoger el mercado interno, y la salida de la convertibilidad, que tornó impagable la deuda en dólares.
Como muchas otras empresas argentinas, Mastellone puede exhibir hoy una fuerte recuperación de las ventas, que este año llegarán a 1200 millones de pesos contra los 1050 millones de 2003, pero su futuro no aparecía nada claro hasta tanto no aliviara la "mochila" de la deuda en moneda norteamericana.
Para normalizar su situación financiera, tuvo que aceptar duras condiciones. "Además de dar en garantía el 49% de las acciones tenemos que estar registrados en la Bolsa de Nueva York y hacer los balances para allá y para el mercado local; vamos a tener que cambiar ciertos síndicos; habrá una serie de castigos para los directores que no cumplan... en fin aceptar las condiciones que piden en Estados Unidos", enumeró Mastellone. "De cualquier manera no nos quedaba otra alternativa", agrega "don Pascual", como lo llama todo el mundo en la compañía que conduce junto a tres hermanos y de la que posee el 66 por ciento. El restante 34% se reparte entre el fondo Dallpoint, del empresario Carlos Agote, y otros accionistas.
El pasivo de la empresa láctea se componía de US$ 225 millones en obligaciones negociables (ON) y US$ 108,3 millones de deuda con bancos. Para llegar a un acuerdo con sus acreedores, Mastellone tuvo que comprar en efectivo deuda por US$ 100 millones, aunque con una quita del 40%, es decir, pagó por ella sólo US$ 60 millones.
La firma además canjeará 217,9 millones de ON con vencimiento en 2008 y una tasa de 11,75% anual por otras nuevas con vencimiento en 2012 y tasa del 8% anual. La parte de deuda bancaria que no se canceló en efectivo será reprogramada con una tasa del 5 por ciento.
"Los que no aceptaron podrán presentarse ante la Justicia. Tendremos una estrategia, cuestionaremos la ley de convertibilidad, veremos cómo la hacemos. Habrá una negociación", explicó Mastellone.
-¿Qué hará la empresa ahora?
-Tenemos un acuerdo de inversión mínima de 6 millones de dólares anuales para los dos próximos años y un poco más en los siguientes. Somos la única empresa del sector lácteo que está sobreexpandida, así que el crecimiento que venga lo tenemos cubierto con lo que invertimos entre 1995 y 2001, unos 600 millones de dólares.
-¿Seguirá la recuperación del consumo de lácteos?
-Proyectamos un crecimiento del 5% anual. Hoy, si medimos el último año fue más y el primer semestre fue muy bueno. El consumo pasó de 230 litros de leche per cápita por año a fines de los 90, a 170 durante la crisis, y este año estaremos en 200 litros. La gente, además, está volviendo a las primeras marcas.
En 1999, cuando hicimos fuertes inversiones pensábamos que el mercado argentino estaría en 12.000 millones de litros anuales de leche, pero la recesión frenó el negocio.
Ahora, nuestra expectativa es llegar en 2005 a 10.000 millones de litros y para 2006 o 2007 estaremos en 11.000 o 12.000 millones. Nosotros tenemos el 17% del mercado, es decir, hoy son unos 1500 a 1700 millones de litros.
-¿Vendería la empresa si tuviera alguna oferta?
-A lo mejor alguna parte que no nos hace falta para tener algo de dinero para cancelar deuda. Pero por ahora no. La Argentina tiene un futuro muy importante en lechería. Lamentablemente, para mí, llegó cinco años después. Quizá tendría que haber esperado...





