Las historietas japonesas hacen furor y generan miles de dólares

Leandro Oberto, de 25 años, se especializa en la publicación de comics orientales
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30 de octubre de 2000  

Leandro Oberto tiene 25 años y no se arrepiente de haber abandonado la carrera de Economía que cursaba en la Universidad de San Andrés. La editorial que fundó el día que decidió "colgar" los libros ya factura un millón de pesos por año.

Fanático de las historietas, dio su primer paso comercial en el rubro hace ocho años, al instalar una "comiquería" en Barrio Norte. El local especializado fue el trampolín para el nacimiento de Editorial Irreal, que se focaliza en la publicación de revistas y libros dedicados al "manga", el nombre que asignan los japoneses a las tiras de historietas (a los dibujitos animados los llaman "animé").

Desde que personajes como Los Caballeros del Zodíaco o Dragon Ball hicieron su arribo a la pantalla de televisión local, hace cinco años, la pasión de los adolescentes argentinos por los superhéroes orientales ha ido creciendo en silencio, hasta convertirse en un fenómeno de consumo masivo. Oberto supo adelantarse a la tendencia y en 1996 convocó a Pablo Ruiz, un compañero de la secundaria, para emprender en sociedad un negocio editorial.

Durante el primer año no les fue nada bien. Los 50.000 dólares iniciales que destinaron al nacimiento de la editorial Ivrea se esfumaron rápidamente y tuvieron que aportar otros 50.000 para no fracasar en el intento. Los primeros productos fueron la revista Lazer, dedicada a noticias referidas al mundo del comic, y una línea de historietas norteamericanas. Estas últimas pasaron sin pena ni gloria, pero Lazer poco a poco comenzó a convertirse en una publicación de culto y hoy vende 30.000 ejemplares por bimestre.

La gran pegada llegó cuando en 1997 decidieron dedicarse exclusivamente a los comics japoneses. Tras la compra de los derechos para traducir y editar títulos como Ranma 1/2, y Evangelion, comenzó el despegue. En 1998 lograron ventas por $ 200.000 y pasaron de trabajar en sus casas a hacerlo en una oficina con depósito, que hoy alberga a 15 personas.

"Se fue dando todo por el boca a boca. La revista Lazer se hizo cada vez más famosa entre los fanáticos de las historietas y así se disparó la demanda de libros", explicó Oberto. Cada uno de sus cuatro títulos actuales vende entre 6000 y 13.000 ejemplares por mes. Ivrea también publica una segunda revista bimestral llamada Ultra, cuyas ventas llegan a 10.000 ejemplares por edición, difundiendo historietas de dibujantes nacionales.

Las revistas y los libros se distribuyen en quioscos y en las cien comiquerías que existen en la Argentina. Sus lectores tienen entre 15 y 30 años y sus editores estiman que el 70 por ciento son hombres.

El mercado de las historietas en la Argentina tuvo su época de oro en las décadas de los 50 y los 60, con el esplendor de Editorial Columba y sucesos como El Eternauta o Patoruzú, pero languideció hasta mediados de los 80, cuando experimentó un leve repunte con Fierro, Nippur y El Tony, entre otras publicaciones. El lugar que dejaron estas revistas -dijo Oberto- es el que capturaron los personajes nipones.

Ivrea, que paga el equivalente al 10%de sus ventas para obtener los derechos de edición, ahora planea lanzar revistas con videos de animé, para coleccionistas, y tiene en carpeta salir al aire con un programa especializado en la TV por cable. La empresa también posee un sitio en Internet (www.editorialivrea.com) que por el momento sólo ofrece información, aunque aspira a convertirlo en un canal de contenidos.

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