Las motos de agua, un lujo náutico que apasiona en cada verano

Las embarcaciones para el esparcimiento enamoran a quienes las prueban; su precio puede alcanzar los $ 500.000, y alquilarlas en la playa por 15 minutos suele costar más de $ 400
Tomás Carrió
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25 de enero de 2015  

Si bien no existen grandes precisiones respecto de los orígenes de la navegación, se estima que las primeras balsas se crearon en algún momento del período Paleolítico superior, entre los años 40.000 y 10.000 antes de Cristo, con el objetivo de sobrevivir a alguna inundación.

Pero una vez superada aquella necesidad primitiva de adaptarse al agua, era sólo cuestión de tiempo para que el hombre se lanzara a conquistarla. Así, las balsas se convirtieron en canoas. Y las canoas, en grandes buques y barcos. Se había ingresado en el cuarto milenio antes de nuestra era, y en el imperio egipcio ya se dejaba constancia de la utilización de grandes navíos, en jeroglíficos que aún se preservan.

Probablemente, en aquel tiempo, hubiera sido imposible imaginar que por estos días el hombre podría impulsar, con un solo dedo, a pequeños artefactos que le permiten surcar las aguas a 120 kilómetros por hora.

Pero eso es lo que posibilitan las motos de agua y los jet ski. Llegadas al país hacia fines de la década de 1980, estas embarcaciones deportivas son una atracción tan costosa como apasionante.

Con precios que pueden oscilar entre $ 70.000 y 500.000 para su compra, permiten convertir aquellas amenazantes aguas del pasado en un escenario sobre el cual satisfacer las ambiciones lúdicas y deportivas.

"Es lo más placentero que vas a hacer en tu vida, son como un aliciente. Además son muy seguras", cuenta Pablo Pierruccini, uno de los dueños del local Motomarine y asiduo usuario de los vehículos que comercializa.

Como si se tratara de un placer prohibido, el acceso a las motos de agua y jet ski - se diferencian en que estos últimos no cuentan con asiento- también es dificultoso a la hora de alquilarlos. No sólo porque en los últimos años disminuyó considerablemente su oferta, sino también por los precios que se manejan.

En los principales centros turísticos de la costa atlántica, los 15 minutos de alquiler de una moto de agua suelen superar los $ 400. Mientras que en Punta del Este, esa misma unidad de tiempo sobre estos vehículos puede costar alrededor de US$ 45.

Para poder manejar estas embarcaciones se necesita, como mínimo, haber cumplido 18 años y contar con la licencia de conductor náutico. Para tramitarla es preciso rendir un examen teórico-práctico y presentar un certificado médico que acredite el apto psicofísico y audiovisual. El trámite tiene un costo de $ 190.

Respeto por las reglas

Además, es preciso que el vehículo esté inscripto en los registros jurisdiccionales y exponga, de manera visible, el número asignado a la nave en ambas bandas. Por último, el conductor deberá respetar las reglas de la navegación y contar con todos los elementos de seguridad. Éstos son: chaleco salvavidas, un espejo de mano para señales, corta corriente a distancia y matafuegos.

Si bien no es indispensable que las motos de agua y jet ski cuenten con seguro para circular, hay aseguradoras que lo ofrecen. Sucede que incluso un choque menor en estos vehículos podría causar daños materiales difíciles de afrontar.

Entre las principales virtudes mencionadas por quienes suelen usar estos vehículos, y quedaron cautivados por su encanto, resalta una supuesta facilidad para aprender a manejarlos.

Francisco Savino, director de la escuela de la Fundación Náutica Deportiva (Funade), ofrece cursos acelerados para ello.

El más económico, para el nivel de conductor náutico, tiene un valor de $ 1500 y consta de tres clases de 90 minutos. Savino ofrece también cursos intensivos para los fines de semana, con clases teóricas durante la mañana y prácticas por la tarde. En este caso, los precios se inician en los $ 1900, pero pueden aumentar de acuerdo con la zona en que se dicte el curso.

Por otra parte, la escuela ofrece también cursos para el nivel de timonel de yate motor. Es una categoría superior a la de conductor náutico y permite a los asistentes navegar embarcaciones más complejas además de las motos de agua. En el caso de este nivel, el curso se compone de siete clases de 90 minutos y tiene un valor mínimo de $ 2150.

El curso intensivo para el nivel de timonel de yate motor, que se dicta durante los fines de semana, tiene un costo mínimo de $ 2600 y consta de clases que se extienden por más de seis horas cada día.

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