Las "picardías" no tienen sanción moral
A pesar de todo, los argentinos creen que las cosas deben cambiar en el futuro
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"La imagen generalizada del país es de cierto optimismo en cuanto a que los niveles de corrupción se irá reduciendo en el futuro. Todo el mundo está tomando conciencia de que las cosas tienen que cambiar. Los discursos de los políticos y de los empresarios son coincidentes en este sentido."
La definición pertenece a Hernán Pflaum, socio de KPMG, la firma responsable de la encuesta que aparece en estas páginas. Para Pflaum, esta percepción tiene una lectura política y no se extiende al sector privado, donde los fraudes siguen a la orden del día. "El fraude siempre existió y mientras haya oportunidad, va a seguir existiendo. los niveles de fraude en la Argentina no difieren de los detectados por nuestras encuestas en otros países del mundo, aun los más desarrollados.
Hector Filgueira, otro socio de KPMG, señaló dos tipos de fraude que son cada vez más frecuentes: "Hay personas normales, padres de familia, que cometen un tipo de fraude que no es castigado por la sociedad, porque es visto como una picardía : es el caso del tipo que altera un reclamo a la companía de seguros para cobrar más, o le pide dos boletas a su medico para cobrar dos reintegros. Estos ejemplos sumados representan grandes sumas de dinero para las empresas. La otra variante que irrumpió es la de las organizaciones delictivas que se forman para exigir pagos a las empresas a cambio de no generar disturbios."
Siempre hay un motivo
Para Pflaum, la crisis económica o las dificultades financieras de una empresa puede ser caldo de cultivo para defraudadores: "El que es honesto, es honesto siempre. Pero los defraudadores necesitan autojustificarse. entonces, si les bajan el sueldo, algunos pueden pensar que eso les da derecho a robar. Hay que estar atentos" . Filgueira agrega que aun gerentes muy bien pagos pueden cometer delitos porque "la codicia siempre está detrás de cada defraudador".




