
Las reservas del BCRA, en los niveles previos a la crisis
Superaron los US$ 20.000 millones y suman el mismo monto que había a mediados de 2001
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Algunos analistas lo definen sólo como una meta psicológica -valorable, por cierto- lograda por el Gobierno. Para otros, es apenas un número que impacta desde el marketing que tanto gusta en la Casa Rosada. La mayoría coincide, sin embargo, en que se trata de un hecho positivo, que consolida la confianza y exhibe, al menos parcialmente, la recuperación económica: el Banco Central acumuló ayer 20.056 millones de dólares de reservas monetarias, el nivel más alto desde mediados de 2001, pocos meses antes del colapso económico y financiero.
Las frecuentes intervenciones en el mercado cambiario para sostener el valor del dólar en torno de los $ 3, junto con las liquidaciones del complejo agroexportador, fueron, en los últimos años, la principal fuente en la que se nutrió la entidad que conduce Martín Redrado para superar en un 34% las reservas que tenía hace exactamente un año, y en más del 120% las que existían a mediados de 2002, el nivel más bajo de la historia nacional.
"Esto refleja la confianza que ha recobrado el peso argentino", se entusiasmó anoche, ante la consulta de LA NACION, Miguel Angel Pesce, vicepresidente del Banco Central. "La gente está más dispuesta a tener pesos", insistió.
Cuestión de confianza
En buena medida, el Gobierno se había encargado de crear un halo positivo en torno de la cifra de 20.000 millones alcanzada. De hecho, el año pasado, mientras los activos se ubicaban en los US$ 15.000 millones, en algunos sectores del Poder Ejecutivo se fantaseaba con una idea que luego no prosperó, pero que se dejó trascender: llegar a los 20.000 millones y cancelar parte de la deuda con el Fondo Monetario Internacional.
Muchos analistas consideran que la acumulación debe ser bienvenida no por lo que significa en sí misma, sino por lo que genera y expresa. "Tener reservas por tener no es el punto -dice el economista Orlando Ferreres, del estudio Ferreres & Asociados-. Pero esto da una imagen de solidez. Cuando hay desconfianza, las reservas del Central disminuyen porque la gente compra todo."
La historia va en sintonía con este razonamiento. En diciembre de 1999, cuando Carlos Menem abandonó el poder, el Banco Central acumulaba 33.100 millones de dólares. En enero de 2001, apenas cerrado el acuerdo con el Fondo por el blindaje que festejó con estridencias el gobierno de la Alianza, los activos alcanzaron los 36.053 millones, la cifra más alta de la historia argentina.
A partir de allí, empezó una hecatombe que deterioró las arcas del organismo hasta alcanzar 9102 millones en agosto de 2002, pocos días después de que Eduardo Duhalde anunció que dejaría la presidencia antes de tiempo.
Impacto visual
Y ahora, según lo juzgan en el Banco Central, se ha vuelto a un camino positivo que, esta vez, tiene varios costados. "Hay un superávit comercial importante, ingreso de capitales y confianza. El nivel de reservas exhibe una solidez muy significativa", dice Pesce, que reconoce parte del impacto mediático de la cifra: "Bueno, los números con muchos ceros tienen siempre efectos psicológicos". El funcionario ve también otras razones para el aumento en las reservas: ha habido, dice, además de un saldo exportador importante, ingreso de capitales e inversiones en el país.
La acumulación de activos es considerada por muchos analistas como decisiva en una nación riesgosa como la Argentina.
Así lo ve, por ejemplo, el consultor Miguel Bein. "En un país como éste, con una deuda pública importante y dificultades recurrentes para acceder a los mercados de capitales, aun con un régimen de flotación, es muy importante tener una cantidad de reservas suficiente para servir de eventual auxilio al Tesoro. Algo de esto estamos viendo con los organismos. No se le puede pedir al superávit fiscal que pague, además de los intereses, el capital adeudado a los organismos multilaterales de crédito. Para eso están las reservas", sostuvo.
Control de capitales
- El Banco Central (BCRA) aclaró ayer que cualquier medida tendiente a desalentar el ingreso de capitales financieros de riesgo -que podrían llegar después de la culminación del canje de deuda- excede las facultades para dictar normas, propias de la entidad bancaria. Sin embargo, explicó que sigue de cerca los movimientos de este tipo de operaciones financieras. "Medidas que impongan restricciones adicionales a los movimientos de capitales requieren la sanción de una norma de rango superior a las que puede dictar esta institución", dijo la entidad monetaria mediante un comunicado.






