Lecciones de un gigante de las inversiones

Jason Zweig
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2 de septiembre de 2013  

Una de las virtudes menos apreciadas en un inversionista es la valentía.

Documentos presentados ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos en marzo y este mes muestran las extraordinarias agallas de Charlie Munger, el socio de Warren Buffett y vicepresidente de la junta de Berkshire Hathaway.

Munger, que cumplirá 90 años en enero, es un modelo para los inversionistas particulares que se preguntan cómo pueden vencer a los profesionales en su propio juego. Los expertos tienen más información que un inversionista individual y sus máquinas de corretaje son más rápidas. Pero usted tiene una ventaja sobre ellos, siempre y cuando juegue un partido distinto siguiendo reglas propias y más sensatas.

Usted puede ser paciente, los profesionales no. Usted no tiene que ser parte del rebaño. Ellos sí. Y sobre todo, usted puede ser osado, ellos casi nunca lo son.

¿Qué hace que Munger sea un modelo para los inversionistas particulares?

En el primer trimestre de 2009, durante los días más desesperados de la crisis financiera, Munger tomó 71% del efectivo de Daily Journal, una pequeña editorial de la que es presidente de la junta, y lo invirtió en las acciones bancarias que muchos otros estaban abandonando. Para el 31 de marzo de 2009, su apuesta ya había ganado 60%. Con otras compras que hizo después, Munger invirtió US$49,7 millones en acciones y bonos que hoy tienen un valor de US$128,4 millones, según documentos financieros que Daily Journal presentó el 20 de agosto.

Munger estuvo fuera de la oficina la semana pasada y no pudo ser contactado para obtener sus comentarios, dijo su asistente.

La inversión de Daily Journal no fue la única decisión osada que hizo Munger durante la crisis.

En el Hospital Good Samaritan, un centro médico de Los Ángeles en el cual Munger es presidente de la junta, los fondos se habían invertido tradicionalmente en efectivo y deuda a corto plazo, hasta que los bonos corporativos fueron vapuleados durante la crisis financiera.

En ese momento, Munger puso la mayor parte del dinero en bonos de empresas, según dos personas al tanto.

Una portavoz de Good Samaritan no respondió a una solicitud de comentario, pero las declaraciones financieras muestran que su dotación ganó más de US$12 millones en ingresos y ganancias no realizadas en el año que terminó el 1 de septiembre de 2009, un retorno de casi 20% en un período en el que el efectivo ganó 0,5% y el mercado general de bonos tuvo un retorno de menos de 8%.

¿De dónde saca Munger sus agallas?

A finales de los años 80, recordó en una entrevista que dio a una revista, un invitado le preguntó en una cena: "Cuénteme, ¿a qué cualidad le debe su enorme éxito?" "Soy racional. Esa es la respuesta. Soy racional", dijo Munger.

Educado como meteorólogo en el Instituto Tecnológico de California, Munger piensa en términos de probabilidades en vez de certezas, dicen quienes lo conocen bien. Un divorcio tempranero y la muerte de su hijo a causa de leucemia le enseñaron que la adversidad provee una oportunidad para mostrar de qué está hecho uno. Décadas de lectura voraz de historia, ciencia, biografías y psicología lo han convertido en un especialista en diagnosticar la insensatez humana.

"Charlie tiene un sentido muy profundo de estoicismo", dice Christopher Davis, presidente de la junta del fondo de gestión neoyorquino Davis Advisors, y amigo por muchos años de Munger. "Él parece ser capaz de revertir las emociones, perdiendo el entusiasmo cuando otras personas son eufóricas y luego poniendo todo de su parte cuando otros se muestran inciertos o timoratos".

Munger es partidario de una estrategia que llama "sentarse en su trasero", sin importar lo que la muchedumbre de inversionistas esté haciendo, hasta que una buena inversión finalmente se materialice.

En el pánico que usualmente produce una oportunidad así, Munger medita. Si le gusta lo que ve, se lanza.

Muchos gestores de dinero pasan sus días en reuniones, revisando correos electrónicos, mirando máquinas que muestran cotizaciones en bolsa, con los canales especializados en finanzas como ruido de fondo, mientras se obsesionan con ganarle al mercado. Por su parte, Munger y Buffett "se sientan en un cuarto silencioso y leen, piensan y hablan con otros por teléfono", asegura Shane Parrish, un gestor de fondos que edita Farnam Street, un blog sobre toma de decisiones. "Al organizar sus vidas para bloquear las distracciones y tomar menos decisiones", agrega, Munger y Buffett "han aumentado sus probabilidades de tomar mejores decisiones".

Buffett se abstuvo de hacer comentarios más allá de decir "Charlie es, de hecho, racional".

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