Línea de denuncias: ¿0800, eficaz o plataforma para delatores?
Se afianzan en las prácticas de las compañías, pero necesitan comunicarse de manera muy precisa para que tengan eficacia
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Cada vez más empresas implementan una línea de denuncias para que los empleados puedan comunicar, sin que se sepa su nombre, aquellas cosas que no concuerdan con la cultura de la compañía o con las buenas prácticas en general.
"Esta herramienta permite reportar posibles irregularidades, hechos de fraude o corrupción y comportamientos no éticos o ilegales. Pueden tratarse de irregularidades en temas legales, contables, de auditoría y de control interno", explican desde PwC, cuyos empleados pueden hacer denuncias anónimas desde un 0800 y también por mail.
Se genera un reporte que debe incluir qué sucedió, quiénes estuvieron involucrados, cuándo, cómo y dónde tuvo lugar el hecho. "Se trata de un servicio independiente de la organización que permite generar un reporte anónimo y seguro, el cual será tratado con absoluta confidencialidad por un equipo de profesionales especializados e independientes", agregan en la firma.
Un informe de la consultora internacional KPMG muestra que las empresas pierden aproximadamente un 7% de sus ingresos anuales en prácticas fraudulentas. "Somos conscientes de que los mejores informados sobre los fraudes o conductas irregulares que se cometen en la organización suelen ser los empleados, que pudieron verlo u oírlo, pero que por no saber a quién acudir, callan".
Según KPMG, que gestiona líneas para terceros, las denuncias que más se reciben son: apropiación indebida de fondos y activos; creación de transacciones ficticias o documentación; sobornos y retornos; conflictos de intereses; asociación ilícita entre empleados y proveedores o clientes; manipulación de comisiones de ventas; intimidación sexual; hostigamiento físico; compras para uso personal; falsa facturación; favoritismo para ascensos.
"Estas líneas se comenzaron a incorporar a las empresas, especialmente aquellas que cotizan en bolsa, porque las leyes se endurecieron para las compañías después de Enron, y las obligaron a reforzar sus controles internos", dice Pablo César Paladini, director de operaciones de Resguarda, una empresa que realiza control y detección de fraudes. "En Estados Unidos, que tiene un marco regulatorio muy fuerte, si denunciás un hecho y esto le ahorra dinero a la empresa tenés una recompensa. Acá esa práctica no existe."
En la Argentina la cultura del "buchón" está muy arraigada y en general no se denuncian malas prácticas a menos que estén directamente ligadas con la persona: acoso o maltrato, por ejemplo. Los números que maneja Resguarda muestran que, en caso de denuncia, en los Estados Unidos casi un 90% de los denunciantes quiere que se sepa su nombre. En América latina, por el contrario, un 85% de las denuncias son anónimas, aunque en Brasil el porcentaje baja al 70 por ciento. Es decir, comienza a afirmarse la cultura de señalar a quien comete un ilícito, una herramienta para combatir la corrupción a nivel público (siempre y cuando funcionen las instituciones a nivel gobierno).
Claro que también están quienes denuncian en beneficio propio, por ejemplo para sacarse de encima a un jefe y ascender, pero los profesionales que trabajan con este tema aclaran que "no es común la denuncia trucha", aunque todo puede suceder.Se corre el riesgo de que haya una investigación y haya un efecto búmeran.
Confianza y desconfianza
Un poco de ambas
Con sus defensores y detractores, las líneas para recibir denuncias anónimas comienzan a formar parte de la cultura de las compañías, que las toman como una herramienta eficaz para combatir la corrupción y el fraude corporativo.





