Lo que se habló a puertas cerradas en Nueva York
Hoy Milei es para los inversores un líder creíble, incluso admirable, pero buscan más tiempo para terminar de comprobarlo
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Algo cambió. Hasta no hace mucho, la Argentina no formaba parte de la conversación internacional. “Peor que que hablen mal es ser ignorado”, resumía un banquero. El Argentina Week, que se desarrolló esta semana en Nueva York, marca el regreso del país a la escena global. Es una presencia todavía perfectible, pero es cierto que el mundo inversor empieza a dar cuenta de su existencia.
“Lo importante ahora es darle continuidad”, admitió uno de los principales empresarios nacionales. Para un país reconocido por las reacciones espasmódicas, ser consistente en el tiempo es el principal desafío. La Argentina arranca con rezago frente a otros países de la región. Brasil, Chile, México, todos llevan años convocando a “weeks” de inversores en Nueva York. En el caso de Brasil, incluso, es el sector privado el encargado 100% de la organización, no participa la política, señal de que existe una continuidad en el mundo de los negocios que no depende del gobierno de turno.
Es una de las principales diferencias todavía con el Argentina Week, donde el Gobierno libertario jugó un rol preponderante, y hasta por algunos momentos desconcertante, utilizando el escenario de lujo para continuar con su batalla cultural. Son señales. Pero que suman para comprender por qué una de las principales dudas de los inversores que se convocaron en los Estados Unidos pasa por la falta de certezas con respecto a la continuidad en el tiempo de las políticas libertarias.
Tal vez por eso el mensaje más potente que pudo dar la administración libertaria fue la de subir a 11 gobernadores al viaje -aunque no todos habrían sido invitados formalmente, sino que algunos se subieron a uno de los vuelos directos de Delta Airlines motu propio-. Los caudillos provinciales dejaron sus reclamos en casa y se unieron todos con un mensaje de respaldo al rumbo económico elegido por el gobierno nacional. Inédito.
“A diferencia de otras veces, se está empezando a mover, y están empezando a aparecer cosas que no son solo inversiones en gas, petróleo, minería y agro, como es el tema de infraestructura”, dijo, entusiasmado, el exbanquero Gabriel Martino, que estaba en paralelo llevando a cabo reuniones con inversores para avanzar en el financiamiento de un proyecto propio en el país. El evento fue exitoso no porque hubo anuncios de megainversiones, como el caso de Mercado Libre (US$3400 millones) o TGS (US$3000 millones) -este último estaba previsto que se hiciera recién en algunas semanas, una vez que se contara con el visto bueno de las operadores de Vaca Muerta, pero lo adelantó un entusiasta Marcelo Mindlin-, que incluso podrían haberse hecho en la Argentina, sino porque ayudó a que muchos empresarios hicieran contactos con grandes inversores en un entorno amigable. “Está bueno porque están los números uno de bancos de desarrollo, de algunos fondos”, explicaba un empresario del mundo energético en uno de los cóctels de la semana. La construcción de marca lleva tiempo. Fue el primer paso. No hace falta vender otra cosa.
Milei también mantiene su aura de rockstar entre el público internacional. Más de un empresario se acercó a la sede del JP Morgan solo para ver si conseguía la selfie. “Lo que enamora de Milei es su convicción -dice el empresario argentino Luis Quinelli, presidente de Sion, una empresa de telecomunicaciones- Los gringos le admiran eso. Que, a pesar de todo, sigue rompiendo en la dirección correcta”.
Durante las charlas privadas que muchos de los miembros del gabinete fueron teniendo en paralelo al evento principal, surgió no obstante el tema de la posible oposición a Milei. “Nadie se puede parar en frente contra alguien con el que pueden perder por 40 puntos”, buscó tranquilizarlos, hiperbólico, el ministro de Economía, Luis Caputo, en una charla privada que tuvo lugar el martes en un salón del piso 39 del Citi, y de la que participaron sólo una decena de grandes empresarios argentinos y dueños de empresas internacionales. El encuentro, que se mantuvo en estricta reserva, contó con las presentaciones de Caputo, el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el viceministro, José Luis Daza. Los escuchaban atentos -aunque de tanto en tanto más de uno revisaba el celular para saber cómo estaban los mercados ante la escalada del petróleo- Ignacio Bartolomé (GDM), Ariel Szarfsztejn (Mercado Libre), Francisco De Narváez (Changomas), Martín Migoya, Guibert Englebienne (Globant) y Jim Fitterling (Dow), entre otros.
Uno de los inversores internacionales presentes fue por la pregunta de rigor: cuándo se terminarán de levantar las restricciones cambiarias en la Argentina. El equipo económico podrá insistir que ya casi no hay cepo, pero para el inversor extranjero las trabas todavía son visibles. La respuesta es por ahora la misma: “se evalúa constantemente”, dijo Bausili, pero por ahora no creen que sea el momento, ya que consideran que podría provocar una presión innecesaria sobre los precios. Lo mismo la idea de poder usar los dólares de los depósitos para dar créditos incluso a quien genere pesos. “Da la sensación -reconoció uno de los empresarios que se acercó hasta el edificio del Citi en Downtown para participar de la reunión- que todo lo que pueda irse a precios, queda fuera. Planchar la inflación es una orden, no una consideración”, evaluó.
El dato de inflación de 2,9% conocido este jueves muestra que claramente no habrá cambios de normativa por parte del Gobierno en el corto plazo. Incluso, empieza a asentarse el temor de algunos operadores de que el presidente, Javier Milei, apueste a morigerar la compra de reservas por parte del Banco Central. En su discurso de apertura del Argentina Week, Milei le advirtió a Bausili que esas compras “no se vayan a inflación, por favor, o sea, cuidado cómo los comprás...”. Y siguió: “ya sabés que si fuera por mí... Pero no me voy a meter”. En algún momento pareciera que la discusión se puso sobre la mesa. Pero no habría avanzado por ahora. Menos teniendo en cuenta que se está a apenas días de la evaluación formal del directorio del FMI, y que la volatilidad financiera generada por la guerra con Irán hace que acumular reservas sea la mejor estrategia de defensa.
Las otras cuestiones que surgieron entre los empresarios pasaron por la economía real, y la informalidad, que es el gran competidor desleal con el que deben lidiar sobre todo las empresas de consumo. Existe en el sector privado también la inquietud con respecto a la posible judicialización de las reformas que se implementaron y que promete poner sobre la mesa el Gobierno. En el equipo de Caputo reconocieron que es una de las vulnerabilidades del programa.
Para los grandes fondos de inversión como Pimco o Blackrock, que tuvieron su reunión a puertas cerradas con Caputo, Daza y Bausili, un día después, en el piso 15 del Bank of America, el foco estuvo puesto más en la estrategia financiera del Gobierno. Allí Caputo insistió que la tasa de riesgo de la Argentina no refleja la realidad de la macro del país, y aseveró que el no salir al mercado ahora terminará siendo una decisión acertada, dado que Milei -repitió- va a ganar “por 30 puntos” la elección de 2027. Se especula en Wall Street que el equipo económico podría anunciar en los próximos días un préstamo bilateral para cubrir las necesidades de dólares que tiene el país. Se habla de que podría ser a una tasa bastante más baja que la que hubiera obtenido de haber salido al mercado en enero. Caputo se cuidó en todo momento de no dar detalles.
La venta y concesión de empresas públicas completaría los ingresos. El gobierno norteamericano está prestando especial atención en dos procesos que deberían salir pronto: la Hidrovía y la concesión del Belgrano Cargas. De hecho, la venta del Belgrano Cargas tuvo una presentación especial en el marco del Argentina Week, en el Consulado argentino en Nueva York. Fue la única de las empresas que se va a privatizar que vino a explicar a los EE.UU sus planes de venta ante inversores. El embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Peter Lamelas, fue uno de los oradores del encuentro que tuvo lugar en el consulado argentino. Parecieran estar buscándose garantías de que el proceso se dará sin sobresaltos ni favoritismos. Por ahora, son dos grupos los que reconocieron su interés en quedarse con la concesión que será por los próximos 50 años: GMXT USA -un grupo de origen mexicano pero con fuerte presencia en el negocio de ferrocarriles en los Estados Unidos- y un consorcio liderado por Aceitera General Deheza, Bunge, Cargill, Dreyfus y ACA.
El presidente Milei, que generó malestar entre los industriales presentes con sus criticas a Paolo Rocca (Techint) y Javier Madanes Quintanilla (Aluar), habló en su discurso de la idea de “la moral como política de Estado”. Para un hombre que supo estar hasta no hace mucho en el Gobierno y que presenció la charla, no hay que mirar tanto el exabrupto como el concepto estratégico detrás: “los inversores internacionales quieren escuchar que la Argentina corrupta de la era kirchnerista, de los empresarios amigos, se va a combatir”, esgrimió. Hoy Milei es para los inversores un líder creíble, incluso, admirable, pero buscan más tiempo para terminar de comprobarlo.
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