Los argentinos volvieron a votar con los pies
1 minuto de lectura'


La combinación de alta inflación, bajo crecimiento económico e instituciones débiles ha provocado un estancamiento secular de la economía argentina. El PBI per cápita estaría alcanzando los niveles de 1974 y la productividad del conjunto de sus factores productivos (PTF) se aproxima a la de 1950, de acuerdo a estimaciones preliminares de proyecto Arklems+Land.
La brecha entre lo que la sociedad argentina espera obtener de su economía y el bienestar que efectivamente genera es cada vez más amplia. La creciente debilidad del sistema político e institucional argentino ha generado un Estado cooptado y depredado por los lobbys sectoriales, corporativos y partidistas.
Cuando los políticos, tratando de compatibilizar algunas de las expectativas de la sociedad con lo que solicitan los lobbys seleccionan respuestas inflacionarias, el Ministerio de Economía y el Banco Central condicionado por la política terminan por aplicar parches, cepo, cupos a la importación, suba permanente de impuestos y otros subsidios pagados con emisión monetaria y deuda que permiten capear el corto plazo a cambio de pagar la crisis a futuro.
El electorado puede responder a ellas negativamente sancionándolas con el voto, o las acepte subestimando los costos de la inflación y adoptando contradictoriamente comportamientos adaptativos para neutralizar los efectos de la inflación. En efecto, la respuesta a esta anomia persistente ha sido la adopción de diversas estrategias de supervivencia cuya efectividad depende del aprendizaje y de las capacidades de cada estrato social para sobrevivir.
La élite y la clase media recurren a la formación de activos externos: dolarización de ahorros y salarios sea en el país o en el exterior. los vulnerables, pero también el resto de las clases sociales se refugian en la informalidad y en el extremo en la ilegalidad.
Pero notablemente, el exilio voluntario de jóvenes y familias emprendedoras es la estrategia de supervivencia más recurrente ante la decadencia. Ante cada crisis, los argentinos votan con los pies ratificando el dicho popular: "la salida es Ezeiza".
Poco antes de la cuarentena estricta del 19 marzo del año pasado, las colas en las embajadas y consulados para sacar pasaportes, doble nacionalidad y otros trámites emigratorios era notable. Emblemáticamente, las últimas cifras reflejan que el flujo de emigración a Israel en el presente resulta un 30% mayor que durante el año 2002, aún en plena pandemia.

Grandes economistas de enfoques ideológicos diversos han enfatizado causas políticas e institucionales que pueden influir en las decisiones de emigrar.
Charles Tiebout (1956) fue el primero que definió la posibilidad de que la gente pueda votar con los pies. La decisión de cambiar de residencia se relaciona no solo con el diferencial de impuestos sino con la insatisfacción con respecto a las condiciones de la comunidad en que se vive. Cuando las condiciones de vida y la calidad de los bienes y servicios públicos son muy bajas, votar andando puede ser una opción lógica aun cuando los costos de emigrar, así como la pérdida de oportunidades en el país de origen sean elevados y las oportunidades de bienestar en el país de destino sean inciertas
Cuando el sistema legal e institucional es débil y no hay garantía del cumplimiento de la ley, la frecuencia y magnitud de las transgresiones a la se multiplican desde la cúpula del poder y se contagia al resto de la sociedad generando más transgresiones en un proceso que James Buchanan, principal representante del enfoque de elección publica y crítico de las "fallas del Estado", ha definido como "erosión del capital legal cívico de una comunidad" en su libro Los Límites de la Libertad (1975).
En la Argentina no solo se ha erosionado el capital social cívico por un deterioro en el respeto de leyes y contratos sino también porque la clase política dicta normas y leyes que no se correlacionan con la realidad socioeconómica del país, ni mucho menos son soluciones de fondo a los problemas argentinos.
Para Albert Hirschman, gran economista que planteó la estrategia de crecimiento económico "desbalanceado", la emigración es una respuesta posible ante fallos del sistema, tal como lo propone en su libro Salida, Voz y Lealtad (1970). Otra respuesta posible es la "voz" es decir manifestarse, pero para que tenga resultado efectivo requiere la posibilidad de una acción colectiva efectiva y organizada con listado de demandas concreto y que el sistema institucional readecúe las demandas.
La "lealtad" puede ser otra respuesta que permite retardar la "salida" y la "voz". Cuando el declive supera el cierto umbral, la voz de los miembros leales tiende especialmente a hacerse vigorosa. En el extremo, como Hirschman señala para el caso de la ex Alemania socialista, se refuerza el autoritarismo. El lema del partido único "ni una lagrima" para los exiliados publicada en su último periódico antes de la caída del Muro de Berlín fue el ejemplo más elocuente. En palabras de un ex burócrata dirigente de la ex RDA, si los que emigraban eran los más destacados," de esta forma los políticos de la nomenklatura demostraron que la mediocridad del país se correspondía con la suya hasta tal exceso".
La emigración de capital humano formado explica la baja productividad del país siendo la mediocridad de la clase política funcional a la diáspora, reduciendo el PBI potencial y las oportunidades futuras de mejorar el bienestar de miles de centennials y millennials argentinos.
- 1
“Debe ser el espejo”: en el campo celebraron la promesa de Milei sobre las retenciones, pero hubo reparos por los tiempos y dudas por semillas
- 2
Al campo: Milei prometió seguir con la baja de las retenciones mientras lo permita el equilibrio fiscal y habló de un régimen para semillas
3Ceamse, otra caja negra de la política manejada por Tapia
4¿De qué va a vivir la Argentina? Cinco economistas debaten cómo encarar la reconversión productiva




