Los biocombustibles, la economía y la vida

Patrick Adam
Patrick Adam PARA LA NACION
Para el autor, el mundo tomó el rumbo de la sustentabilidad y los biocombustibles se inscriben decididamente en él y la Argentina tiene todas las condiciones para impulsar su crecimiento
Para el autor, el mundo tomó el rumbo de la sustentabilidad y los biocombustibles se inscriben decididamente en él y la Argentina tiene todas las condiciones para impulsar su crecimiento
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15 de octubre de 2020  • 13:46

Los biocombustibles se inscriben en la punta de la cadena agroindustrial, adicionándole cuatro elementos claves: más desarrollo sostenible, más valor agregado, más desarrollo regional y más soberanía energética. ¿Por qué gastar los pocos dólares que tenemos importando energía contaminante, cuando podemos cubrir ese faltante con energía renovable proveniente del sector más competitivo de nuestra economía?

En solo 15 años, la industria de los biocombustibles invirtió en Argentina unos 3000 millones de dólares para construir desde cero una industria federal que tiene hoy un valor de mercado similar o superior al de YPF y que permitió el ahorro de millones de toneladas de CO2. ¿Quién da más?

En vez de asustarse y atacar a las energías limpias, tratando de confundir a los consumidores y a los gobiernos, los refinadores de petróleo deberían incorporar a su vocabulario palabras como cambio climático, solidaridad inter-generacional, cooperación, sustentabilidad, análisis sistémico, economía circular, atomización de oferta en contrapartida a la concentración, y bioeconomía: no pueden seguir comportándose como si nuestros hijos y nietos no tuviesen derecho a la vida.

Para muestra basta un botón: un fiscal general de EE. UU. demandó recientemente a ExxonMobil y a otras por llevar a cabo "campañas fraudulentas" en las que intentaban restar importancia a la evidencia científica sobre el calentamiento global, usando las mismas técnicas que implementaron las tabacaleras para esconder que fumar era cancerígeno.

Lo cierto es que el corte actual del 12% de las naftas con bioetanol es muy bajo respecto de su potencial y representa menos de la mitad de las mezclas de Brasil o Paraguay. Usando solo un 5% de los 50 millones de toneladas de maíz que produce Argentina anualmente, podríamos llevar la mezcla al mismo nivel que nuestros vecinos, generaríamos inversiones de más de 1.000 millones de dólares, agregado de valor en origen, miles de empleos, desarrollo regional, sustitución anual de cientos de millones de dólares en importaciones de naftas, además de cuidar el ambiente y preservar la salud de la población.

El argumento principal de los refinadores de petróleo para frenar a la industria de los biocombustibles es el supuesto subsidio que reciben los productores: fake news. La industria no recibe fondos del Estado, que sí decidió no gravar a estas bioenergías en el surtidor, tanto por su favorable impacto ambiental como para evitar que genere un costo extra para el consumidor. De hecho, el aporte fiscal de la industria de biocombustibles, principalmente a través de IVA, Ganancias y Retenciones, es superior a la desgravación que beneficia al consumidor.

Es prueba de una manifiesta contradicción que la industria petrolera, beneficiada históricamente con regímenes especiales, subsidios, y la total desgravación del gas para autos, hable del costo fiscal de los biocombustibles, omitiendo sus beneficios ambientales, y soslayando la contribución de la energía fósil a la catástrofe climática y a la degradación de la salud de la población. ¿Cuánto debería pagar el petróleo y/o sus derivados para compensar mínimamente los problemas ambientales y sanitarios que provoca?

El aire en Argentina tiene una media anual de 13 µg/m3 de Partículas en Suspensión de 2,5 micras (PM2,5), un 30% más del nivel considerado seguro por la OMS. La Ciudad de Buenos Aires está un 40% arriba de ese nivel. La consecuencia: en 2020 se estima que habrá en nuestro país alrededor de 15.000 muertos por contaminación atmosférica, de los cuales un 0,6% serán niños.

La era del petróleo avasallador está llegando progresivamente a su fin. Tal como lo anticipó el exministro de Arabia Saudita, Ahmed Zaki Yaani, "así como la Edad de Piedra no terminó por falta de piedras, la Edad del Petróleo terminará mucho antes de que nos quedemos sin petróleo".

Para salvar la vida en el Planeta, el mundo tomó el rumbo de la sustentabilidad y los biocombustibles se inscriben decididamente en él. La buena noticia: Argentina tiene todas las condiciones para impulsar su crecimiento y multiplicar sus beneficios ambientales, sociales y económicos.

El autor es Director Ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz

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