Los cortes son el resultado de una pésima gestión

Alberto Enrique Devoto
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16 de diciembre de 2014  

En estas semanas en que los termómetros están mostrando grandes oscilaciones con días de mucho calor y, de repente, otros más templados, la gente -más que preocuparse por la vestimenta a usar- ha comenzado a preguntarse si con la llegada del verano retornarán a los primeros planos los cortes de energía eléctrica.

Lamentablemente para los usuarios, la respuesta a ese interrogante no deja margen para el optimismo. Cada vez que se produzcan picos de demanda, tanto en el período estival como en el invierno, los cortes en el suministro eléctrico serán inevitables.

Las interrupciones en el abastecimiento eléctrico han llegado para quedarse y seguramente la solución de este problema va a exceder el período de gestión de la próxima administración nacional que asuma en diciembre de 2015.

No se puede seguir engañando a la gente, como lo hace el gobierno kirchnerista, que trata de justificar la mala calidad del servicio en el aumento del consumo que trajo el crecimiento económico.

En vez de atacar a los que venimos advirtiendo los resultados negativos de la pésima gestión energética de los últimos años, los funcionarios del Ministerio de Planificación y de la Secretaría de Energía deberían explicarles a los usuarios por qué llegamos a esta situación y por qué no han cumplido con su función básica y esencial, que era "planificar y crear las condiciones" para la ejecución de las obras e inversiones necesarias para evitar los cortes.

El crítico panorama que enfrenta el sector eléctrico es el resultado de una pésima gestión que tuvo todo a su favor para haber consolidado un sistema, pero -como en tantos otros ámbitos de la llamada "década desperdiciada"- terminó dilapidando esa oportunidad.

A la hora de repasar los principales errores cometidos por el Gobierno sobresalen los siguientes aspectos:

-Un congelamiento de tarifas innecesariamente prolongado, sobre todo en el área de Capital y conurbano bonaerense sostenido por subsidios crecientes que impactaron significativamente sobre las cuentas públicas y enviaron una señal perversa de consumo sin límites para los usuarios.

-Los recursos para sostener esos subsidios provienen de impuestos que pagan todos los contribuyentes del país, lo que introduce también una cuota de inequidad.

-La demora en concretar la renegociación contractual con las empresas concesionarias del servicio que estaba prevista en la ley de emergencia económica.

-La ausencia de una visión de mediano y largo plazo que dio lugar a una política focalizada únicamente en el corto plazo y en la aplicación de parches normativos y regulatorios.

-El deterioro progresivo de las compañías de distribución de la región metropolitana, que no cuentan con recursos genuinos y suficientes para ampliar el servicio y efectuar las obras mínimas de mantenimiento.

-El fracaso de la política hidrocarburífera, que no sólo acabó con el autoabastecimiento energético, con la consiguiente pérdida de reservas de gas y petróleo, sino que además transformó al país en un importador pleno de combustibles líquidos y gaseosos, con el consiguiente impacto que tienen esas compras externas en las cuentas públicas.

Frente a esta situación, el desafío que plantea el futuro supone un enorme esfuerzo, no sólo para el próximo gobierno, sino también para todos los integrantes de la sociedad.

Una tarea clave será recrear en la población la conciencia de que hay que pagar por los servicios su verdadero costo y a la vez atender a aquellos sectores que no cuenten con los recursos suficientes. Para eso se deberá corregir la inequidad actual, donde en el interior del país se paga por el servicio eléctrico hasta tres veces más que en el Gran Buenos Aires.

En materia institucional, se deberá trabajar para recuperar el papel de los distintos actores del negocio eléctrico (Secretaría de Energía, entes reguladores, asociaciones empresariales y entidades de usuarios) con el fin de poder recrear la confianza para captar y desarrollar las inversiones que hacen falta.

Por último, los aspirantes a suceder a este gobierno deberán tomar conciencia del grave problema que afronta el sector eléctrico.

La corrección de los problemas llevará varios años y, además de tener que convivir con los cortes cada vez que se dispare el consumo, será necesario apelar a la solidaridad de los usuarios para lograr un uso racional de la energía y aplicar, llegado el caso, interrupciones programadas del servicio.

El autor es ex secretario de Energía.

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