
Los creadores de Taringa! y Cuevana desarrollan nuevos negocios
La plataforma social lanzó un sello discográfico con Internet; el fundador del sitio de películas creó una academia de e-learning
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Los creadores de Taringa! y Cuevana, dos sitios de Internet locales que afrontaron problemas en la Justicia por supuestas violaciones de derechos de autor, construyen un presente distinto.
Taringa! lanzó la semana pasada un sello discográfico con una tecnología que busca suceder al CD. El otro avanza en un plan para crear un modelo de innovación que modifique la forma de consumir películas y series online . Mientras tanto, sin apartarse de Cuevana, Tomás Escobar, su joven fundador, vuelve a escapar de las estructuras con una nueva start up . Esta vez, en el campo de la educación: Acámica ofrece capacitaciones online de tecnología con un estilo particular y contenidos que, según Escobar, trascienden la oferta de las universidades.
La nueva incursión de Taringa!, la firma de los hermanos Matías y Hernán Botbol, y Alberto Nakayama, fue anunciada como una revolución musical. Tras el anuncio de la expansión comercial hacia México, Miami, Colombia y España, la empresa presentó 432 Hz. El nombre, explican, refiere a "la afinación natural de las personas y el universo". En la práctica, es una propuesta que une el universo físico y el virtual, aparentemente opuestos en el ámbito de la música. "El sello apunta a reemplazar al CD por un nuevo objeto musical: los hertzios", señala Tatu Estela, director de la nueva unidad de negocios de la plataforma social que integra el top ten de las páginas más visitadas de América latina. Más concreto: el sello venderá objetos físicos que representen en algún sentido a la banda. El elegido para el lanzamiento es un búho, imagen del grupo Superchería. Cualquiera que sea este objeto, que aspira a ser de colección, lo importante es el contenido: un link y un código a través del cual el seguidor de la banda accede a los temas en distintos formatos digitales (sea en la calidad de un CD, en una similar al iTunes y MP3). La pieza tiene además un código QR, que, según Estela "toma vida", con las producciones mensuales de la banda.
Hasta ahora, la pata de la firma en este campo era Taringa! música. La plataforma de streaming servirá para impulsar el sello. "La música de las bandas producidas se podrá escuchar gratis allí. Esto no atenta contra la venta del soporte físico. Es hora de abrirse a Internet; esto apunta a reavivar a la industria", explica Estela. 432 Hz tendrá una tienda online , donde se venderá, en este caso, el búho a $ 80. Y será la base de un modelo de distribución "social y colaborativa". "Los fans podrán ser socios de la banda", dice Estela. Habrá paquetes de diez obras para la reventa. Otro canal serán las disquerías de nicho, porque venderlo en las grandes triplicaría el precio.
Academia virtual
La idea de Acámica comenzó hace poco más de un año, en un evento de emprendedores, donde se conocieron Ignacio Puig Moreno, ingeniero industrial del ITBA, y Gonzalo Orsi, estudiante de la licenciatura en Marketing de la UCES. A ellos se sumó Juan Badino, licenciado en comunicación de la UCA y, con el fin de completar un equipo multidisciplinario, convocaron a Escobar. "Siempre me interesó la educación, a partir de mi frustración con el sistema tradicional", dice el sanjuanino. Acámica propone una capacitación "más dinámica y adaptada al usuario", describe el joven que dicta uno de los cursos disfrazado de Doctor Frankestein. "Enseño a armar el propio monstruo, a partir de una analogía con las páginas web, que tienen cabeza, cuerpo y pies", detalla. Las dosis de teoría y práctica avanzan en cinco áreas: desarrollo web, mobile y de juegos, emprendedorismo y diseño digital. Los cursos, de entre US$ 30 y 50, no son correlativos, sino "átomos de conocimiento que forman moléculas", grafica Escobar. Aunque depende del tiempo de cada usuario, se estima que en un año pueden formar desarrolladores. Mientras es acelerada en Wayra, Acámica intenta cerrar acuerdos con firmas como Globant y MercadoLibre para brindar una salida laboral concreta.





