
Los directorios profesionales son la clave del éxito
Los altos mandos integrados por ejecutivos que conocen el negocio aseguran mayor efectividad y generan más ingresos para las compañías
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Investigaciones realizadas en los Estados Unidos y en Europa demostraron la influencia significativa que los directorios tienen en los resultados de una empresa. Estas investigaciones auspiciadas por la National Association for Corporate Directors de Washington comprobaron que, sobre un total de 275 empresas encuestadas, aquellas que cuentan con directorios profesionales generan, en promedio y por año, entre el 1,5 y el 2 por ciento más de valor para sus accionistas que aquellas que cuentan con directorios llamados "tradicionales".
Más aún, se determinó que los grandes fondos de inversión pagan hasta un 11 por ciento más por las acciones de estas empresas que constituyen y organizan la labor de sus directorios de acuerdo con las prácticas recomendadas por las instituciones mencionadas.
En Europa, el Institute of Directors de Londres llegó a conclusiones similares, destacando en ambos casos la importancia de tener directorios muy profesionales, "independientes" del gerenciamiento y bien balanceados en cuanto a la experiencia y especialidad de sus miembros para optimizar la eficacia del conjunto.
Las diferencias
Los directores tradicionales están constituidos por parientes y/o amigos de los dueños o del presidente. Son percibidos como "amateurs" porque defienden solamente los intereses de los accionistas o dueños, en general conocen poco sobre los negocios de la empresa, no tienen una función definida y en muchas ocasiones son reactivos en lugar de pro activos. Este es el caso de muchas empresas de nuestro país.
Los miembros de los directorios profesionales reúnen las siguientes características:
- tienen una sólida formación y larga experiencia en las distintas áreas de la administración de empresas y un profundo conocimiento de las amenazas y las oportunidades del entorno;
- sus funciones están claramente establecidas;
- conocen la importancia de los niveles de satisfacción o insatisfacción de los clientes;
- mantienen conocimientos actualizados sobre la regionalización y la globalización del negocio;
- conocen la tecnología de la información;
- manejan buena información y conocimientos legales y financieros;
- tienen capacidad y efectividad para trabajar en equipo;
- demuestran una personalidad que se gana el respeto de sus pares y de la gerencia ejecutiva a la que debe cuestionar sin confrontar y sin invadir sus funciones.
Los miembros de los directorios profesionales deben ayudar a pensar. Esa es la clave del éxito de un director y lo que establece la diferencia fundamental entre governance (nombre dado a las prácticas de gestión de directorios) y gerenciamiento.
Para poder autoevaluarse, el directorio debe hacerse las siguientes preguntas:
-¿Por qué existe la organización?
-¿Cumple con las necesidades del mercado y de los clientes?
-¿Por qué el personal trabaja para la empresa?
-¿Por qué debería atraer inversores?
-¿Cuál es su impacto en la comunidad?
Los directores, como los gerentes, también deben ser capacitados. Y ésta es un área que empieza a ser explorada en función de las investigaciones realizadas sobre el impacto de la composición del directorio en los resultados de la empresa.
Premios que estimulan
Los premios nacionales a la calidad, como el Malcolm Balridge en los Estados Unidos, el de la European Foundation for Quality Management en la Unión Europea y el de la Fundación Premio Nacional a la Calidad en la Argentina, proponen criterios que permiten realizar una autoevaluación integral de las empresas, de la dirección, de sus diferentes procesos y de sus resultados con los clientes, sus accionistas, el personal, los proveedores y la sociedad.
Estos reconocimientos son verdaderos modelos para la competitividad y resultan de gran utilidad para guiar a los directores en su acción. Hoy hay una fuerte tendencia en el mundo a considerar a un directorio profesional como un factor clave para el éxito de las empresas.
En nuestro país, la generalización de estas prácticas y su aplicación en las empresas grandes y medianas serán, sin duda, de gran utilidad para mejorar su competitividad en el mercado local y en los complejos y cambiantes escenarios globales.
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