Los jefes del FMI defendieron la banda en la que flota el dólar y dijeron que la reactivación "ya comenzó"

Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, los dos funcionarios del Fondo Monetario Internacional ( FMI) que están más cerca del programa con la Argentina, aseguran que la economía ya comenzó a recuperarse y sostienen que el programa acordado funciona bien.
Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, los dos funcionarios del Fondo Monetario Internacional ( FMI) que están más cerca del programa con la Argentina, aseguran que la economía ya comenzó a recuperarse y sostienen que el programa acordado funciona bien.
Rafael Mathus Ruiz
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12 de abril de 2019  • 09:42

WASHINGTON.- Alejandro Werner y Roberto Cardarelli, los dos funcionarios del Fondo Monetario Internacional ( FMI ) que están más cerca del programa con la Argentina, defendieron el sistema de bandas de flotación del dólar, dijeron que no hay una "vara mágica" para bajar la inflación, sugirieron que "se mantengan las reglas" del acuerdo con el Fondo y estimaron que la recuperación de la economía "ya comenzó", aunque será más débil con respecto a otras del pasado.

Werner, director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo, y Cardarelli, jefe de misión para la Argentina, recibieron a corresponsales argentinos para repasar el avance del programa económico del Gobierno en el marco de la reunión anual del FMI y el Banco Mundial.

En medio de críticas de economistas por las restricciones del Banco Central para intervenir sobre el dólar, defendieron el esquema de bandas y la política monetaria al indicar que "ha funcionado bien" y es "apropiado". En sintonía con el Gobierno, relativizaron la efectividad de los controles de precios y salarios contra la inflación.

"Yo creo que ha funcionado bien", dijo Werner, sobre el sistema de bandas para el dólar. Si bien Werner dejó margen para hacer retoques ante escenarios más tóxicos, remarcó que "hay un valor muy importante en que, dados escenarios dentro de lo anticipado, se mantengan las reglas que se establecieron y que están funcionando".

Cardarelli cree que el gobierno de Mauricio Macri va a utilizar del margen del 0,5% del producto bruto interno (PBI) previsto en las salvaguardas del acuerdo para incrementar el gasto social y obra pública, y advirtió que el rebote será más débil que los de otras crisis. "No va a ser una recuperación espectacular, va a ser una recuperación gradual", indicó.

-¿Les preocupa el riesgo país?

-Robert Cardarelli: Claro que no es un buen indicador, pero la razón por la cual aumentó tiene que ver con factores domésticos. La inflación fue más alta de lo que todos estaban esperando. Hay preocupación por el impacto de la inflación sobre la recuperación de la actividad económica. Es demasiado temprano para decir que la inflación vaya a impactar en las perspectivas de la recuperación de la actividad económica. Las condiciones financieras mundiales siguen siendo favorables, pero menos de lo que eran en enero. La Argentina tiene una sensibilidad un poco mayor a la de otros países. Todos preferiríamos indicadores de riesgo menores, pero creo que es demasiado temprano para decir que esto es un piso de preocupación de temas electorales. Podría ser eso también, pero es demasiado temprano para deducir que esto está relacionado al ciclo electoral.

-Alejandro Werner: Ha habido señales contradictorias también. Estamos viendo el inicio del año con noticias contradictorias en el ámbito inflacionario, obviamente un desempeño peor que el que habíamos anticipado. En la parte real, noticias más favorables. Eso también generó un repricing, que también se dio en el tipo de cambio, reflejando una mayor inflación esperada. Pero por otro lado hemos visto cierta normalización en el comportamiento del mercado a estos niveles. Y por el lado de la aplicación de las políticas macro hemos visto noticias buenas. El cumplimiento de los objetivos que se había planteado el Gobierno, las subastas de deuda, entonces sí estamos viendo señales contradictorias, lo cual es común en un entorno económico tan complejo, que también se ve influido por el entorno político.

-¿Están funcionando las bandas según las expectativas?

-RC: Yo creo que sí. Reaccionó como estábamos esperando. La inflación fue la novedad porque fue mayor a la esperada. Esto causó más volatilidad en el tipo de cambio, la tasa de interés aumentó, como era previsible, por la mayor depreciación del peso. El peso se estabilizó más o menos cerca del medio de la banda. Esto es más o menos lo que la banda tiene que hacer.

-AW: Si hubiésemos hecho una encuesta respecto de dónde se habría ubicado el tipo de cambio en la banda desde que arrancó el uso de zonas, el comportamiento que hemos visto es un tipo de cambio más fuerte del que habríamos anticipado con una volatilidad que no hubiese sido mayor a la que hubiésemos anticipado, pero que sí se concentró en cierto período. Eso generó cierta angustia, en los medios, en ciertos actores, pero no es muy diferente a lo que hemos visto en otros países que han tenido éxito en implementar este tipo de regímenes. Obviamente, somos conscientes de las particularidades del mercado argentino, la falta de profundidad del mercado, pero creemos que hasta ahora ha venido funcionando de acuerdo al diseño. No creo que nadie esperaba que el tipo de cambio hubiera estado en la zona de intervención, de compra, todo el tiempo, y que hubiésemos visto una intervención no esterilizada, expansión monetaria. Un poco, al final del día, un tipo de cambio flexible, con zonas de intervención y no intervención, tiene que reflejar los choques que recibe la economía argentina. Como decía Roberto, el pasar a una expectativa de inflación más alta, ¿por qué el tipo de cambio no tiene que reflejar eso? También los factores políticos los resiente el mercado. Esa volatilidad se dio. No vemos ese comportamiento como muy diferente al que hemos visto de otras monedas, en flotación, cuando tenían inflación de dos dígitos.

-¿El staff está dispuesto a aceptar modificaciones al esquema?

-AW: Yo diría el Fondo Monetario, el staff, el management y el board. El esquema se diseñó para acomodar ciertos escenarios. Yo creo que ha funcionado bien. Descartar modificaciones ante escenarios que hoy no estamos contemplando, pero pueden ocurrir, sería irresponsable. Pero claramente hay un valor muy importante en que, ante escenarios dentro de lo anticipado, se mantengan las reglas que se establecieron y que están funcionando. Los agentes económicos analizan sus expectativas para tomar decisiones. Si las reglas se cambian cada trimestre, los agentes económicos no saben cuáles van a ser las reglas monetarias y cambiarias que van a regir en los próximos tres meses.

-¿Ustedes recomendarían no tocar el esquema?

-AW: Nosotros lo que recomendamos es que el esquema ha funcionado, y dados los escenarios económicos que se analizan para adelante, creemos que es apropiado.

-¿Hay un plan B si hay una escapada del dólar?

-AW: Yo no le llamaría escapada. Yo le llamaría un movimiento de tipo de cambio flexible en un régimen de flotación, en una economía con una situación nominal complicada, que es tener una inflación del 50%. Esperar movimientos del tipo de cambio similares a los del peso chileno, no. Van a ser más amplios, sobre todo cuando hay revisiones importantes en las variables nominales. Este régimen está funcionando tan bien como se puede esperar en una economía con los problemas que tiene la economía argentina de hoy. De ahí a decir que nuestros equipos no analizan alternativas, ya sea cuando se comentan con los países con los que trabajamos, o como ejercicios, pensando que el día de mañana puede materializarse un escenario que no está contemplado hoy en día, sería irresponsable decir que no se hace ese trabajo. Pero claramente hoy vemos que, dados los escenarios que se están anticipando, los escenarios centrales y los de riesgo, este esquema cambiario y monetario creemos que es el apropiado.

-¿Hubo un pedido del Gobierno de tener mayor capacidad para intervenir?

-AW: La materialización de esos riesgos estuvo contemplada en el diseño de las zonas de intervención y no intervención. Es una mecánica que ha funcionado. Funcionó cuando se fortaleció el tipo de cambio y permitió una cierta expansión monetaria y acumulación de reservas, y también la zona de no intervención ha permitido que el tipo de cambio se fortalezca, digamos, en la primera etapa de implementación de este programa. Y cuando las noticias sobre todo desfavorables en el ámbito inflacionario se materializaron, se dio esa corrección del tipo de cambio junto con la corrección de las condiciones monetarias, pasando de una tasa de interés que dadas las nuevas expectativas inflacionarias para los próximos meses eran tasas de interés reales probablemente muy bajas, a tasas de interés reales que hacen más sentido en un entorno de inflación esperada como el que tenemos hoy.

-¿Alcanza con la política monetaria para bajar la inflación, o hay que ampliar el menú de medidas?

-RC: Para mí, siempre se tiene que tener en cuenta que la política monetaria es la condición necesaria en el corto plazo. Podría no ser suficiente para asegurar un declive de la inflación, nunca hemos esperado que la política monetaria fuera una vara mágica, pero es una condición necesaria. Una política monetaria con tasas de interés reales positivas, con continuidad, con persistencia, con cautela, es necesaria. Claro que en el corto plazo la inflación puede responder a dinámicas diferentes, como la inercia. Pero, como dijo el Banco Central, nosotros no estamos esperando un declive de la inflación en los próximos dos o tres meses. Va a ser un proceso gradual, que va a requerir, necesariamente, estabilidad macroeconómica, estabilidad de política monetaria y de política fiscal. Y esto va a crear el contexto macro que va a permitir a las expectativas de los operadores que fijan salarios y precios de volver a mirar para adelante en vez de para atrás. Esto va a caer naturalmente en un contexto de estabilidad macro. Si se quiere acelerar el proceso a través de políticas de ingresos, funcionó en algunos países, en otros, no. No es simple. La experiencia de otros países es que, de nuevo, no es una vara mágica. Yo creo que la condición necesaria es una estabilidad macro, de política monetaria, de mantener un esquema constante en el tiempo. Es la razón por la cual no se puede cambiar cada tres meses. Y una política fiscal balanceada. Y esperar que con el tiempo la inflación se ponga en una senda de declive gradual. No se puede esperar demasiado solamente con la política monetaria.

-¿Qué más se puede hacer para reactivar el consumo sin incumplir el plan?

-RC: El espacio es el espacio del programa. La mayor contribución que se puede dar, para mi, a la recuperación económica es la estabilidad de la política económica y el cumplimiento de las metas que las autoridades han fijado. En el programa, en el lado fiscal tenemos ese espacio para un mayor gasto social y de infraestructura. Es un espacio del 0,5% del PBI, que yo creo que las autoridades pueden disfrutar. Yo creo que lo van a hacer. Y como política monetaria, de nuevo, seguir implementado el marco de política monetaria que han anunciado, creo que es la mejor contribución que se puede hacer. Creo no que hay muchos otras soluciones. La recuperación económica yo creo que ya empezó. El primer trimestre podría ser positivo. El segundo trimestre casi seguramente va a ser positivo. Para nosotros, la segunda mitad del año va a ser positiva también. Vamos a ver cuál es el impacto de la mayor inflación, pero no creo que sea tan fuerte como para interrumpir la recuperación económica. Claro que no va a ser una recuperación espectacular, va a ser una recuperación gradual. Más débil en comparación con los episodios de recuperación económica en el pasado porque la política macroeconómica es cautelosa. Prudente.

-¿Se está evaluando extender el crédito con otra línea?

-AW: Nadie ha hecho ese planteo. Y obviamente las autoridades argentinas han sido muy claras en el cumplimiento y en su compromiso con el programa actual, y, al menos frente a nosotros, nunca hemos oído ese planteo. Estamos confiados en que este programa fue diseñado para resolver, para ayudar a la Argentina a transitar de una estrategia de gradualismo en la corrección de los desequilibrios macroeconómicos de una manera más rápida, pero que de todas maneras necesitaba de financiamiento importante, en el contexto de un programa stand-by en donde se llegara para el final del programa a niveles de superávit primario, etcétera, que obviamente deberían poner al país en una situación en al que pudiera acceder a los mercados de capital sin el back stop del programa del FMI, y es lo que hemos oído hasta ahora de las autoridades, que ellos creen que es la estrategia más adecuada.

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