
Más de la mitad de la población brasileña ya es de clase media
Son familias que ganan de 1064 a 4591 reales
1 minuto de lectura'
SAN PABLO.- La clase obrera puede no llegar al paraíso, como pretendía la película italiana de Elio Petri, pero en Brasil (un país conocido por los extremos: pocos ricos y una gran cantidad de pobres) muchos ya llegaron a la clase media.
El 52 por ciento de la población ya forma parte de clase media en este país, 10 puntos más que el 42,26 por ciento registrado en 2004, según informes divulgados por el Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (IPEA) y la Fundación Getulio Vargas (FGV). Forman parte de la clase media las familias que ganan entre 1064 y 4591 reales (entre 1830 y 7896 pesos).
Son muy buenas noticias para los brasileños, pero si las cifras se comparan con las de la Argentina, no hay mucho por festejar: el 70% de los argentinos pertenece a la clase media, casi un 20 por ciento más que en Brasil.
Los parámetros para definir lo que es la clase media son muy parecidos, aunque la Argentina es algo más exigente: si Brasil pone en la clase media a quien gana 1064 reales, la Argentina sólo lo hace a partir del equivalente a 1830 reales. En las seis principales ciudades de Brasil el número de familias pobres se redujo del 35 al 24,1 por ciento entre 2002 y 2008.
Según el informe, 4 millones de personas dejaron de ser consideradas pobres, que son aquellas que reciben menos de medio salario mínimo (de 207 reales o unos 356 pesos).
La elite, conformada por familias cuyo ingreso mensual es superior a 16.600 reales (28.500 pesos), también creció: pasó del 0,8% en 2002 al 1% de la población en 2008, lo que totaliza 476.500 personas. En la Argentina, la cifra se eleva al 5 por ciento.
De acuerdo con el estudio, son varios los factores que transformaron la pirámide social de Brasil. Por un lado, su economía creció en todos los años cubiertos por la encuesta, a tal punto que el PBI es hoy dos veces y media mayor que en 2003. Por el otro, aparece el aumento real del 45% en el poder adquisitivo del salario mínimo en los últimos cuatro años.
También se destacan los programas sociales como el Bolsa Família, que atiende 11 millones de hogares, y los incentivos a la agricultura familiar. A pesar del buen resultado, Ladislau Dowbor, profesor titular de Economía de la Pontificia Universidad Católica de San Pablo, destaca que aún no hay que festejar puesto que "el drama continúa". Se refiere a la desigualdad social, que no se redujo como la pobreza.
Matices
Dowbor matiza: "Sigo las políticas económicas en las últimas décadas y por primera vez tenemos avances equilibrados en el plano económico y social, lo cual es extremadamente positivo y poderoso. Pero nuestro punto de partida es trágico: seguimos teniendo una concentración de la renta simplemente indecente, indecorosa, comparada con otros países. Seguimos teniendo un fuerte desnivel de remuneración entre hombres y mujeres, de renta entre regiones pobres y ricas en Brasil. Más allá, la dirección en que estamos avanzando es muy positiva, y es importante hacer presión para que se avance cada vez más, pero tenemos que tener conciencia del atraso histórico que el país acumuló en el plano social".
La investigación se realizó en las regiones metropolitanas de las seis ciudades principales de Brasil: San Pablo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Porto Alegre, Salvador y Recife. Este tipo de estudios ayuda a mantener la ya alta popularidad de Lula.
Resta saber si esa popularidad se transfiere a los candidatos apoyados por él en las próximas elecciones de octubre. En esa línea, en San Pablo el actual presidente se enfrentará con grandes resistencias.






