Mi nombre es Bond, James Bond… pero me llevé economía a marzo
Seduce a mujeres hermosas, maneja autos deportivos más rápido que nadie y es capaz de emerger de una persecución bajo el agua, sacarse el traje de buzo y aparecer en un impecable esmoquin. Eso sí: como economista, James Bond es un excelente… agente secreto.
El personaje creado por el novelista Ian Fleming cumple 60 años en el cine, su última película (Skyfall) bate récords de recaudación y hasta es objeto de estudio por parte de sociólogos, antropólogos y semiólogos.
El primer trabajo académico sobre el mundo del agente con licencia para matar data de 1965, cuando Oreste del Bueno y Umberto Eco publicaron Il Caso Bond. Como no podía ser de otra forma, los economistas también tienen algo que decir al respecto. Bienvenidos a las "JamesBondnomics", un mundo lleno de coches Aston Martin, relojes Omega y planillas de Excel.
"La gente sigue interesada en las películas de Bond porque es el mejor cóctel de lindas mujeres; autos fabulosos y suspenso político", cuenta a LA NACION Jean-Jacques Dethier, un economista especializado en temas de desarrollo del Banco Mundial, que da clases en Georgetown (Estados Unidos) y en la Universidad de Bonn (Alemania). "La Guerra Fría le daba un cierto toque de Occidente vs. la órbita soviética… pero todavía hay gente mala y gente buena en el mundo, así que la franquicia de James Bond puede seguir mucho tiempo", agrega.
Dethier es fanático de 007. Su película favorita es Goldfinger, la primera oficial de la serie, en la que un magnate del oro, Aurie Goldfinger, diseña un plan bastante simple: hacer detonar una bomba atómica en Fort Knox e irradiar el metal precioso acumulado allí para que se vuelva inservible por décadas. Este golpe aumentaría el valor del oro atesorado por Goldfinger y provocaría el caos en Occidente.
Desde el punto de vista económico, sin embargo, el argumento tiene un problema: la mayor parte de las reservas mundiales de oro no están –ni estaban– en Fort Knox, sino en el subsuelo del edificio principal de la Reserva Federal, en pleno Manhattan.
Igual de tirado de los pelos –mirado desde los ojos de un economista– aparece el guión de "007 en la mira de los asesinos". Allí, el malvado Max Zorin (Christopher Walken) quiere provocar, en secreto, un terremoto para destruir Silicon Valley, lo que les permitirá a sus financistas aliados monopolizar el mercado de microchips. "Si bien se encargan desde Silicon Valley, los microchips se fabrican en China y otros países asiáticos, así que la fabricación no se hubiera suspendido si Zorin finalmente inducía el terremoto", analiza Dethier.
Aunque en la última película de 007 el malvado está motivado por valores de venganza y humillación, en la mayor parte de los episodios de la serie Bond hay un propósito de ganancia multimillonaria de fondo, que si de paso siembra el caos en el sistema capitalista mundial, mejor aún.
Uno de los argumentos más sencillos y elegantes es el de Casino Royale. El diabólico Le Schiffre (Mad Mikkelsen) se dedica a "shortear" (comprar opciones de venta a futuro) acciones de compañías de aviación, al tiempo que planifica un atentado para que explote en el aire un jet de lujo en su viaje inaugural. Al estallido le seguiría una baja drástica en las cotizaciones del sector de aeronavegación. "Este tipo de operaciones pueden producir un retorno muy elevado en el corto plazo, por más que las cotizaciones luego se recuperen", explica el economista del Banco Mundial.
Aprovechar "insights económicos" en películas de Hollywood, series de TV o historias famosas en general puede ser, de paso, una herramienta atractiva para enseñar la disciplina en el colegio secundario y en la facultad.
Así como Obelix & Compañía ya se volvió un lugar común en las aulas para estudiar oferta, demanda, bienes de lujo, etcétera; el sitio yadayadayadaecon.com propone 100 escenas de la sitcom Seinfeld para utilizar como contenido pedagógico. Desde la disquisición de Jerry Seinfeld de si le conviene colgarse del cable o no en "The baby shower" (que parece calcada de un modelo de economía del crimen de Gary Becker) hasta el festival de conceptos económicos que se ponen en juego en "The Chinese restaurant", mientras los cuatro amigos esperan famélicos a que les asignen una mesa y discuten costos de oportunidad y mecanismos de eficiencia (Elaine propone que los turnos no se asignen por orden de llegada, sino en función del hambre de los comensales).
Volviendo a James Bond, sus responsables podrán bochar o como mucho aprobar raspando teoría económica, pero se diploman con honores en un posgrado de negocios: al cierre de esta edición, Skyfall se acercaba a los 500 millones de dólares de taquilla. Una cifra para brindar con un Martini batido no revuelto.
Argumentos de millones
Un propósito de ganancias gana lugar en las películas
- El precio del oro
En la película Goldfinger, un magnate hace detonar una bomba para elevar el valor del oro, pero el argumento equivoca el lugar donde están las reservas.
- Estrategias en el aire
En Casino Royal, el personaje del malvado compra opciones a futuro de compañías aéreas, a la vez que planifica una estrategia para influir en los valores.
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