
Miguel Iribarren Cavallé, director comercial del grupo español IP Sistemas, dice que en materia de tecnología se avecina la segunda ola de inversiones
La empresa, que factura 900 millones de euros, compró parte de Strategy-Tech para abrir una nueva firma en la Argentina
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Fiel al lema de "a quien madruga, Dios lo ayuda", el empresario español Miguel Iribarren Cavallé se anticipó a todos. Al jefe de su gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y a la llamada "segunda ola" de empresas españolas que quieren invertir en la Argentina y que les seguirían a grandes como Repsol YPF, Telefónica y Endesa.
Iribarren Cavallé, socio y director comercial del grupo español de tecnología IP Sistemas, estuvo a principios de enero en Buenos Aires para oficializar la participación en Strategy-Tech, empresa argentina de soluciones informáticas.
IP Sistemas tiene un valor estimado en 900 millones de euros. Junto a Strategy-Tech creará IP Sistemas Iberoamérica para brindar servicios informáticos desde la Argentina. La inversión será de un millón de euros y la nueva empresa comenzará a operar en junio.
Autor de varios libros, Iribarren Cavallé fue director en España de Sun Microsystems y de Sillicon Graphics; también fue miembro del comité ejecutivo de la Aetic (Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnológicas de la Información y Telecomunicación de España).
El ejecutivo, de 43 años, es hoy considerado uno de los referentes de la industria de IT de España. Con LA NACION conversó sobre el potencial de la Argentina para convertirse en un polo de tecnología en el Cono Sur.
-¿Hay una segunda ola de inversiones españolas?
-Sí. Estamos viendo empresas colaboradoras nuestras, pymes, pero también muchas multinacionales como Sun, Microsoft, Oracle. Una vez arreglado el tema socio-político- económico y con una visibilidad más clara, sin entrar en los temas del Fondo Monetario Internacional, esos esfuerzos van a aumentar.
Hay muchas oportunidades y hay dinero. También hay problemas; eso no se puede negar. Pero eso es parte del desafío. La oportunidad es ahora. Hay que adelantarse para cuando las cosas vuelvan a su cauce. Y eso será este año.
-¿Cuáles son las oportunidades en la Argentina?
-La principal es telefonía móvil: nosotros estamos trabajando con las tres operadoras que trabajan en España, que son Vodafone, Amena y Telefónica. El otro es el tema de seguridad, tanto física como informática.
-¿La Argentina puede ser un fenómeno como la India?
-Sí. En España vemos la calidad de los programadores y el idioma en común, que es una ventaja muy importante, especialmente en comparación con los diez últimos países que se acaban de incorporar a la Unión Europea: Polonia, República Checa, Hungría, etc. Y además, hay un mercado similar al de España para nuestros productos.
-¿Como cuáles?
-Sobre todo la parte de telefonía, descarga de melodías, de juegos individuales y de juegos multijugador en tiempo real. Por ejemplo, uno se conecta y juega un partido de billar, de golf con otro, o corre una carrera de motocross o de autos; todo en tiempo real y con imágenes reales. Un buen ejemplo son los mensajes SMS (mensajes cortos de texto, según su sigla en inglés). Lo vimos en España. Después del tsunami, Antena 3, el tercer canal de televisión, sacó una campaña bajo el lema: "Manda ayuda al 343 y el euro que cuesta el mensaje va íntegro para la ayuda del tsunami". En menos de una semana, recolectaron diez millones de euros. Eso es utilidad real.
-¿Otro factor?
-El recambio del teléfono. Las compañías como Sony Ericsson, Nokia, Motorola, etc., están interesadas en que la rotación sea rápida para vender más. Pero también por parte de los operadores hay un gran interés: equipos más modernos permiten el uso de nuevos servicios.
-Sin embargo, las empresas invirtieron mucha plata en las licencias de celulares de tercera generación (UMTS) y no se sabe cuándo llegará la rentabilidad.
-Tardó un poco, pero los tres principales operadores de tecnología UMTS, en España, ahora están empezando a ofrecer servicios en base a esa tecnología. Quiere decir que tuvieron dos años y medio de retraso, pero llegaron.
-Aun así, la duda sigue siendo ésta: ¿no puede haber con los juegos, la tecnología WAP, etc., una fascinación irracional de la empresas como con las UMTS?
-Sin embargo, los datos que tenemos de la descarga de juegos, aquí en la Argentina y en España son brutales. Un buen ejemplo es el juego de Fernando Alonso, Fórmula 1, que en España cuesta tres euros para descargarlo. Se realizan 100.000 descargas al mes de este juego; estamos hablando sólo de clientes de Telefónica, que son el 50 por ciento de los usuarios en España, y sólo los que tienen un teléfono adaptado.
-¿La Argentina sería sólo un mercado más en América latina, o algo más?
-Nos gustaría empezar y expandir, desde aquí los servicios hacia el norte del continente latinoamericano. A Venezuela ya se le está dando un soporte técnico desde la Argentina.
-¿Cuáles son las oportunidades y cuáles los riesgos de la telefonía móvil?
-Es peligroso, porque se pueden generar muchas expectativas que después no se cumplen. Gran parte del mundo tiene hoy un celular o tiene capacidad para acceder a uno. Los aparatos son cada día más sofisticados y pueden hacer más cosas. Ese es el peligro. Si intentamos que la gente acabe pensando que con el móvil se va a poder hacer todo, podría ser un error.
Un ejemplo: el FIFA, un juego de fútbol, demuestra que uno no puede meter a once personas a jugar contra otras once en un teléfono. Simplemente no se ve la pelota. Un celular, es un celular y una tele es una tele y cada cosa tiene su uso determinado. No hay que olvidar eso.
-El otro mercado que usted mencionó son las soluciones para seguridad. ¿Qué oportunidades ven en el mercado local?
-Todavía estamos analizándolo. Pero un tema aquí será la vigilancia de fronteras. Es decir: streaming de video, gestión de radar, gestión de cámara infrarroja. Nosotros hemos integrado todo eso en software. En la Argentina los sectores que vemos además son el policial y militar. Y aquí, particularmente, los sistemas de tecnología de seguridad en instalaciones deportivas, como estadios de fútbol, pero también los puertos fluviales. Todo basado en video streaming, en tecnologías IP. Los bancos naturalmente ya se vigilan. Tienen cámaras instaladas. Pero todas éstas son analógicas que envían sus imágenes a una matriz de video analógica.
Para controlar ese video uno tiene que tener a un señor sentado que vigile la grabación. Pero con streaming y con IP ese control se puede efectuar desde cualquier lugar del mundo por medio de la dirección de IP. La tecnología permite ahorrar en costos de centros de mando y control, ya que se pueden pasar las imágenes que llegan del área controlada a un teléfono móvil.
-¿Y el tema en defensa?
-Es la radarización, que por ahora está, por decisión del presidente Kirchner, en manos de empresas argentinas. Pero hay un tema más importante: contar con la infraestructura en equipos y software para cruzar información. Más que nada en temas de terrorismo.
Un ejemplo: el año último la agencia de inmigración de Estados Unidos le concedió la visa a Mohammed Atta y a los otros terroristas que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Quiere decir que aquí nadie ha cruzado un dato con esta gente.
-¿Y la seguridad informática?
-Es el tema más importante. A nosotros, en IP Sistemas nos han entrado virus, aun con todas las medidas de seguridad: tenemos antivirus en el correo, firewalls en la oficina, etc. Pero se metió uno que infectó todo el sistema durante dos días. Y en esos dos días estuvimos parados. Eso fue hace ocho meses, en 2004. Lo grave no es que te roben la clave o que puedan leer información tuya. Lo realmente grave es que te puedan parar la actividad económica.
-¿Ni una empresa que vende seguridad se puede proteger contra los ataques informáticos?
-El que diga que protege en un 100% es un irresponsable. Yo no lo diría. Lo que si se puede asegurar es la fiabilidad de las equipos. Aquí se puede llegar hasta dar una seguridad del 99,99 por ciento. Pero no en la seguridad lógica y en el software. Los contenidos no se los puede proteger.
-¿Cuáles son los nichos más atractivos para invertir en la Argentina?
-En telefonía, en seguridad y sobre todo en la parte de infraestructura de conectividad y cantidad de usuarios. Especialmente en la banda ancha. Aquí hay todavía mercado para cubrir porque la banda ancha es un perro que se muerde la cola. La gente compra banda ancha, porque hay contenidos más ricos, pero para que haya contenidos más ricos tiene que haber banda ancha.
La computadora se ha convertido en un electrodoméstico más de la casa; es una parte de nuestra vidas a la que no queremos renunciar. Primero se le puso Internet; después se le tenía que poner el ADSL y ahora se instala el WiFi. Todo eso hay que ayudar a desarrollarlo.
Al final yo creo que hay que ayudar a que la gente le vea un sentido a conectarse a una PC. En la telefonía trabajamos para nosotros. En Internet trabajamos para las siguientes generaciones.
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