Miguel Kiguel: “Es momento para que el BCRA compre dólares lo más agresivamente que pueda”
Es economista graduado en la UBA, y completó su doctorado en la Universidad de Columbia (EE.UU.); trabajó en el Ministerio de Economía y en el Banco Central; fue presidente del Banco Hipotecario y economista principal del Banco Mundial; es fundador y director ejecutivo de la consultora Econviews
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“No sirve que el crecimiento esté tan concentrado en pocos sectores”, plantea el economista Miguel Kiguel, al describir el escenario macroeconómico y la heterogeneidad entre los sectores que muestran los datos de actividad. El exsecretario de Finanzas elogia al Gobierno por las compras de reservas del BCRA y pronostica una baja de la inflación a partir de este mes, aunque advierte por el flujo de divisas en la segunda mitad del año. “Este es el momento para comprar lo más agresivamente que uno pueda”, dice en diálogo con LA NACION.
Según Kiguel, una de las grandes preocupaciones sobre la economía tiene que ver con el nivel de actividad y el impacto que tuvo sobre algunos sectores (industrias, construcción, comercio, pymes) la suba de tasas de 2025. “Eso aceleró los tiempos y le pegó al consumo. Empezó a afectar a los bancos en la calidad del crédito. La cartera irregular subió muchísimo y a partir de ahí tuviste un momento en que la economía se frenó mucho más. Y esa economía que se frenó a finales del año pasado no logró repuntar”, planteó.
-¿Qué escenario hay para este año?
-Podría revertirse, pero no hay un escenario de recuperación o rebote fuerte. Lo de 2024 fue un rebote fuerte, que el presidente lo caracterizó como ‘pedo de buzo’, fueron realmente unos meses muy buenos. Esta levantada requiere más, porque el crédito ya no está subiendo mucho. Los bancos tienen un incentivo a prestar, porque la tasa de interés bajó, y creo que es una buena política económica, pero como todavía tenemos mucha cartera irregular, muchas empresas que no la están pasando bien, los bancos tienen dificultades en saber a quién prestarle. A Vaca Muerta le prestan dólares, pero al consumo masivo, las pymes y todo eso está un poco más difícil. Esto no es un cohete a la luna, es un avión a hélice que despega despacito.
-¿Qué herramientas tiene el Gobierno?
-En la economía tradicional lo que vemos en los países son las políticas de estímulo, con instrumentos que sirven más que nada para que la economía empiece a arrancar. Tener las políticas apropiadas para el largo plazo, con reformas estructurales, equilibrio fiscal, inflación que seguramente va a bajar en los próximos meses es importante, pero diría que la economía necesita algún tipo de empujoncito para ir más rápido, y que no sea solamente tener los incentivos para invertir. Eso es política monetaria y fiscal. En lo monetario son bajas tasas de interés, que hoy las tenés, son negativas en términos reales por lo menos para los ahorristas, porque para las empresas todavía no. Y creo que el Gobierno tiene un as bajo la manga que podría usar y no generaría déficit fiscal, que es ser más creativos con el uso del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de Anses.
-¿Y qué mecanismos tiene?
-El FGS nace como una de las peores decisiones de política económica del kirchnerismo-peronismo, que fue nacionalizar los fondos de pensión, que eran una fuente de financiamiento a largo plazo, y ayudaba a financiar la inversión privada a largo plazo, el mercado hipotecario, la obra pública. Y hay un stock ahí, que incluye bonos, acciones y otras inversiones, y creo que habría que movilizar esa plata, buscar en forma creativa, a lo mejor con la ayuda de organismos internacionales, para impulsar a un sector que para mí es el que puede darte vuelta la economía hoy, que genera mucho empleo y derrama mucho, que es la construcción. Serviría para financiar al sector privado, o usarlo como un organismo que compra hipotecas que emiten los bancos y de esa forma facilita que se desarrolle el crédito hipotecario, o se podría usar para financiar obra pública, por ahí junto con las provincias. Eso no es déficit, sino un mejor uso de los recursos que tiene el Estado, a partir de una institución que en un momento financió al sector privado y que ahora no está haciendo nada.
-¿Qué escenario observa con la inflación?
-No veo que se espiralice, creo que hubo un poco de mala suerte. El año pasado, cuando tocó 1,5% mensual, el Gobierno la vio pulverizada y nosotros éramos un poco más escépticos. Eso fue un golpe de suerte, con un tipo de cambio que estuvo estático mucho tiempo, algunos incentivos como la baja de la nafta y cosas de una vez que ayudaron. También fue después de un marzo muy malo, con una inflación muy alta porque el mercado esperaba devaluación y no vino. Hasta noviembre la inflación estaba en 2,6%, 2,7%, vino la carne, las tarifas, y en marzo, que fue el peor mes, tuviste además el efecto de la guerra, justo en un mes donde estacionalmente sube la inflación por la educación. Creo que ahora eso tiene que corregir para abajo. Ya estamos viendo en los últimos relevamientos semanales que hacemos que la inflación en alimentos por lo menos está más baja y en algunas semanas cae. Lo que sí es importante es saber que probablemente en los próximos meses no vamos a ver un 1,5%. El promedio de los últimos 18 meses es 2,6%, y creo que podríamos volver ahí.
-¿Y en cuanto al tipo de cambio? Habló de la construcción, que tiene dificultades en parte por la suba de los costos en dólares.
-Es muy difícil saber cuál es el tipo de cambio, y es un tema para el gobierno muy sensible. La construcción en última instancia sube el precio, de a poco, si hay más demanda. Sí creo con respecto al tipo de cambio que si hubiera un salto, eso en general es malo para la economía, porque a la gente, a las empresas o al Gobierno, a nadie le gusta la incertidumbre de un salto. Sí hay que tener mucho cuidado en no dejarlo apreciar demasiado, porque si el tipo de cambio en un momento llega a un nivel que por ahí es difícil de sostener, aunque estacionalmente funciona, porque entra la soja y un montón de dólares, después eso cambia. Habría que ser cuidadoso, no dejar ir al peso hacia un nivel demasiado fuerte, porque si eso después se revierte es pan para hoy y hambre para mañana. No sé cuál es el valor, si esto es sostenible o no, eso lo da el tiempo, pero hay que ser cuidadoso.
-¿Qué análisis hace con respecto al sector externo, con este nuevo escenario de precios internacionales?
-El año pasado tuvimos un déficit en la cuenta corriente de un poquito más del 1% del PBI, y pensamos que este año vamos a tener equilibrio o superávit, en parte por los precios internacionales, y en parte porque las importaciones están muy planchadas. Hay mucho stock de mercadería, aunque las perspectivas siguen siendo buenas. La economía va hacia una situación externa un poco más sólida, pero hay que entender que el país necesita más reservas, incluso más que otros países emergentes, que tienen más reservas que nosotros.
-¿Por qué?
-Tenemos mucha deuda en dólares, de corto plazo, mucha deuda empresaria en dólares, con lo cual el país debería tener suficientes divisas, no a través de ir a (Scott) Bessent o a repos, sino dólares propios, como para poder enfrentar, no digo cisnes negros, pero sí turbulencias en el mercado internacional.
-¿Cómo observa en ese sentido el proceso de compras del BCRA?
-Viene bien. Hubo un cambio de política a partir de enero. En esta época deberían comprar más fuerte, porque son los meses donde históricamente sobran dólares. Tenés la energía y a eso le sumas la soja y el maíz, que tiene mucha estacionalidad en el segundo trimestre, entonces este es el momento para comprar lo más agresivamente que uno pueda, y creo que lo está haciendo el Gobierno. Lo que sí creo es que estos dólares que uno tiene que decir ‘Están para quedarse’. No son dólares que uno piensa usar para pagar deuda o para defender el tipo de cambio. Son divisas que el BCRA debería tener, porque el año que viene hay elecciones, y creo que es bueno que entre a ese proceso con una buena reserva, porque el mundo no sabemos cómo va a funcionar.
-¿Y qué ve en ese sentido para el segundo semestre?
-Hay que ver cómo viene, si el Gobierno vuelve al mercado o no, si los privados siguen tomando dólares. Tenemos que ver cómo viene la cuenta de capital también. El trimestre más difícil históricamente es el tercero. Este año tenemos el Mundial, y hoy en día con este tipo de cambio es atractivo ir de vacaciones al exterior de vuelta, con la cual la cuenta de turismo puede empezar a deteriorarse. Hay que ir con mucha cautela porque estamos en el mejor momento, pero históricamente a fin de junio, julio, agosto, septiembre, son los meses más difíciles y ahí hay que llegar con fortaleza.
-¿Qué opina sobre el planteo del Gobierno sobre ‘no depender de Wall Street’ y no volver a los mercados?
-En el corto plazo lo puede manejar, no me cabe ninguna duda, usando plata del Banco Mundial, el fondeo local. En el mercado local si hay acceso a los mercados, y el fondeo está más barato gracias al cepo. El cepo te da esa posibilidad, y por eso creo que el cepo está para quedarse. Hay muchos dólares en el país que los bancos no los prestan, que tiene la gente que no puede invertir en el exterior, y esas colocaciones son una inversión atractiva para cierto tipo de gente, quizás no para los más sofisticados que van al exterior, y creo que ese mercado está y que el Gobierno hace muy bien en utilizarlo. Me da la impresión de que no va a ser suficiente para 2027, sobre todo si uno quiere mejorar el perfil de la deuda. Nosotros tenemos mucha deuda hoy con repos, que son muy corto plazo, y hay que estar renovándolos todo el tiempo. Sería mejor tenerlos a cuatro o cinco años, porque eso te hace el monto de vencimientos y de renovaciones más alto. Lo que tiene que hacer el Gobierno no es endeudarse más, simplemente ver la mejor forma de pagar lo que va venciendo. Y creo que el mercado internacional con la profundidad que tiene es una alternativa que en algún momento se va a tener que usar. Después, es una cuestión de oportunidad y conveniencia.
-¿Y por qué no baja el riesgo país?
-Es la pregunta. Nosotros estamos más o menos 200 puntos arriba de países con calificaciones parecidas a la de Argentina desde el punto de vista crediticio, que son percibidos como más riesgosos, donde están Ecuador, El Salvador, Ghana, Egipto, Pakistán. Son países que han tenido problemas, que hoy son sub-investment grade, y están en 330 puntos. Deberíamos estar más en ese grupo. Por qué no llegamos, yo no la tengo clara, no sé si es un problema de que no tenemos reservas suficientes, si es que la gente quiere ver qué va a pasar con la política… Estamos muy lejos de la elección de 2027 todavía, así que no sé si es un elemento. No sé si es que el Gobierno como no diversifica lo suficiente la fuente de financiamiento, porque está Banco Mundial, el FMI, los repos, el mercado local en dólares, pero no está el mercado internacional. Una mezcla de todos esos factores debe ser, o dudas acerca de si vamos a tener un prestamista de última instancia.
-¿Qué temas les preocupan a los clientes? ¿Sobre qué lo consultan?
-La principal pregunta viene hoy primero por la inflación, por qué subía tanto, y creo que ahí va a bajar. El segundo es el nivel de actividad. El bolsillo de la gente siente que no le llega la mejora en la actividad, y es importante entender que eso está pasando. El Gobierno a veces vende una situación mucho mejor de la que por lo menos la gente percibe, y creo que todavía no tomó conciencia de que hay un sector importante de la economía que está en dificultades. Así como hay sectores que andan espectacular, y sabemos cuáles son, hay otros que andan mal y la idea sería que se trate de pensar cómo se puede ayudarlos, porque es para la economía en su conjunto. No nos sirve que el crecimiento esté tan concentrado en pocos sectores.
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