
Moreno, el primer soldado de los Kirchner
El secretario de Comercio Interior tomó como suya la lucha contra la inflación, manejó la relación con los empresarios e impulsó la intervención del Indecc
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"Pobres: no saben lo que les espera", se compadeció un empresario del sector de las telecomunicaciones en abril de 2006 cuando el entonces secretario de Comunicaciones, Guillermo Moreno, fue reclutado por el ministro de Planificación, Julio De Vido, para reemplazar al entonces responsable del control de precios en la Secretaría de Coordinación Técnica del Ministerio de Economía, Lisandro Salas.
Desde entonces, Moreno se convirtió en un emblema del gobierno de Néstor Kirchner. Varios sectores debieron enfrentar los embates de este economista egresado de la Universidad Argentina de la Empresa (UADE) que, en rigor, no pertenecía al círculo íntimo del presidente Néstor Kirchner.
El se definía como "un soldado" del mandatario que dejó su cargo el 10 de diciembre para entregárselo a su esposa, Cristina Kirchner. Su más dura batalla la peleó contra la inflación y los daños colaterales los sufrieron los empresarios, con los que selló decenas de acuerdos de precios.
Los economistas privados sostienen que el actual secretario de Comercio Interior perdió esa batalla, pues creen que las subas están, este año, alrededor del 15%. Las dificultades quedaron evidenciadas en febrero último, cuando Moreno intervino el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) para, denunciaron los técnicos del organismo, manipular el Indice de Precios al Consumidor (IPC). Debido a esto, es investigado por la Justicia.
Pero a "Lassie", como lo llamó Kirchner en alguna oportunidad, también lo denunciaron por amenazas. Fue cuando Moreno forzó la renuncia de Marcelo Rossi, entonces titular de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuaria (Oncca) para disponer de los subsidios por cerca de US$ 500 millones.
El control del precio de la carne, a través de sus inspectores, comenzó con las protestas de las principales entidades del agro y terminó con un fuerte lock-out que paralizó el Mercado de Liniers durante dos semanas.
"Va a llover gasoil", prometió a fines del año pasado a los sectores del campo que no lograban conseguir ese combustible para hacer frente a una cosecha récord. La Ley de Abastecimiento fue su apuesta para presionar a las petroleras, pero sólo la utilizó para multar, durante este año, a Shell, la empresa del sector que se enfrentó al Gobierno.
En medio de la crisis energética que azotó a la industria durante este año, fue el elegido por De Vido para llamar a los empresarios del sector fabril para que bajen su consumo, situación que repitió en el último coloquio de IDEA. En ese contexto, su poder llevó a desplazar al director de Metrogas, distribuidora que abastece a la ciudad de Buenos Aires y el norte de la provincia.
Moreno, que siempre se definió como un economista ortodoxo –pese a su modo de combatir la inflación- y un industrialista pragmático, sonó como posible reemplazante de Exequiel Espinosa al frente de la estatal Enarsa. No fue casual, él diseñó los lineamientos de la petrolera bajo el comando de De Vido.
Su pasado y futuro. Está divorciado y tiene dos hijos. Milita en el peronismo y rechaza a los transversales del proyecto kirchnerista. Moreno llegó a De Vido por medio de Daniel Carbonetto, ex diputado del Polo Social, y del economista Eduardo Curia, compañeros del Foro de Economistas Peronistas. Integró los equipos técnicos de la CGT que conduce Hugo Moyano y participó del gabinete del ex secretario de Defensa de la Competencia Pablo Challú.
Pese a las aspiraciones que se le atribuyeron para ocupar el cargo de ministro de Economía y reemplazar Felisa Miceli, con la que nunca se llevó bien, continuó en su cargo al que hoy los Kirchner vuelven a apostar.





