Murió Roberto Rocca, símbolo de la industria
Dirigió Techint desde 1978 y lo convirtió en un holding global
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Roberto Rocca, presidente honorario de la Organización Techint, hizo su última aparición pública en diciembre pasado en Parque Norte, en el cierre de la VIII Conferencia Industrial Argentina, en una de sus tribunas preferidas.
Elogiado y criticado por su constante defensa de la industria local, el empresario italiano declaró aquella vez que la Argentina, el país que adoptó, podía aumentar sus exportaciones a un ritmo del 16 por ciento anual hasta crecer de los 27.000 millones de dólares actuales a US$ 60.000 millones en 2007.
Rocca no vivirá para ver concretada su ilusión. El líder de Techint murió ayer en Milán, a los 81 años, por una afección pancreática. Partió así el heredero y responsable de consolidar el imperio del acero fundado por su padre, Agostino Rocca, en 1945.
Había nacido en 1922 en Milán. Allí se graduó en ingeniería mecánica en 1945. En el medio de su carrera debió interrumpir sus estudios para participar de la Segunda Guerra Mundial como oficial de máquinas en un submarino de la marina italiana.
Fin de la guerra
Al finalizar aquel conflicto bélico y tras la caída de Benito Mussolini en Italia, Agostino Rocca continúa su trayectoria en la industria siderúrgica de ese país con la fundación de Techint, que pronto se expandirá a la Argentina.
Su hijo Roberto lo acompañó en esos primeros pasos, pero más adelante viajó a Estados Unidos para doctorarse en metalurgia en el Massachusetts Institute of Technology (MIT).
Casado con Andreína Bassetti, Roberto Rocca tenía tres hijos: Agostino (que falleció en abril de 2001 en un accidente aéreo en la localidad bonaerense de Roque Pérez, junto al entonces secretario general de Redacción de LA NACION, Germán Sopeña, entre otros pasajeros), Gianfelice y Paolo, el actual conductor del grupo.
En 1978 murió el patriarca de Techint y lo sucedió su hijo Roberto. El grupo ya contaba con 15.000 empleados y dos plantas siderúrgicas en la Argentina (en Campana y Ensenada), actuaba en ingeniería y construcción y estaba presente en América latina.
Al hijo del fundador de Techint le tocó liderar en los años ochenta una etapa de inversiones en plantas, en tecnología y en investigación.
Este proyecto culminó con el entonces presidente Raúl Alfonsín inaugurando la ampliación de la fábrica de Siderca en Campana, que pasaría a desempeñar un papel protagónico en el mercado mundial de tubos sin costura (para la industria petrolera). El grupo también adquirió escala global en la construcción de infraestructura para la industria energética: ductos, refinerías y centrales eléctricas.
Compra de Somisa
En los años noventa, Roberto Rocca amplía la producción de tubos de Siderca con la incorporación al grupo Techint de la mexicana Tamsa y la italiana Dálmine. Eran los primeros pasos para la creación, el año pasado, de la sociedad Tenaris, con el poderoso empresario como presidente del directorio.
Rocca llevó adelante el proyecto de producción de aceros planos al ganar la privatización de Somisa, durante el gobierno de Carlos Menem, y transformar a la ex empresa estatal en Siderar. En 1981 creó Tecpetrol.
Era uno de los 300 hombres más ricos del mundo, según la revista Forbes, con una fortuna de 1600 millones de dólares. Fue uno de los capitanes de la industria de los ochenta y se definió como un hombre sin miedo, que siempre se negó a llevar custodia.
El ejecutivo participó del debate político-económico desde la Unión Industrial (UIA), el Instituto de Desarrollo Industrial (IDI) y el Observatorio Pymi. Defendió el papel del sector manufacturero en la vida del país, a partir de la experiencia italiana. Una frase trasluce su pensamiento: "Una nación tiene que ser una nación productiva".
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