Fasten: la start up de viajes compartidos que compite con Uber y con Lyft cobrando US$ 1
Se trata de una nueva compañía con sede en Boston que quiere reinventar el negocio cobrando a los conductores una tarifa plana en vez de un porcentaje; su modelo se basa en el volumen, aunque todavía no obtiene ganancias
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Uber y Lyft han reclutado a miles de conductores en cientos de ciudades para usar sus autos personales para transportar extraños a cambio de dinero. El servicio provisto es entre el conductor y el pasajero, pero Uber, que actualmente está valuada en más de US$ 60.000 millones, se queda con un porcentaje de cada viaje que completa un conductor con la aplicación de la compañía. Ahora una nueva compañía llamada Fasten está tratando de cambiar esta norma en el mundo de los viajes compartidos.
Fasten sólo cobra a los conductores una tarifa plana de US$ 1 por cada viaje completado con su app. Los fundadores de la compañía creen que el conductor es el que provee el servicio y la aplicación es sólo una plataforma en la que los pasajeros y los conductores pueden encontrarse. Por ello, ven tanto a los choferes como los pasajeros como clientes que pagan.
"Al fin de cuentas, lo que hacemos es vender información a un conductor, que es el verdadero proveedor del servicio", dice el cofundador y COO (director de Operaciones) de Fasten, Vlad Christoff. "Ellos mueven a los pasajeros en el mundo físico del punto A al punto B. Nosotros vendemos al conductor la información de que alguien necesita un viaje", añade. Kirill Evdakov es el otro cofundador de la compañía y es quien desempeña el cargo de CEO.
Fasten se lanzó en Boston, Estados Unidos, en octubre de 2015. Uber y Lyft operan en esa ciudad, que es considerada uno de los cinco principales mercados de viajes compartidos, según cuentan los cofundadores. Hasta ahora, a Fasten le va lo suficientemente bien en los negocios como para estar reclutando más conductores y planificando la apertura de una cafetería para los choferes.
A los cofundadores no les preocupa no estar obteniendo ganancias por ahora. Puede que no obtengan una valuación de US$ 60.000 millones, pero su modelo de negocios se basa en el volumen. Mientras consigan más conductores y estén operando en un lugar en el que la gente necesita viajar, creen que pueden llegar a ganar dinero.
"Antes los conductores no tenían opción", dice Evdakov, y agrega: "Todas esas compañías solían cobrarles inmensos porcentajes. Ahora la gente tiene esta opción. Es rentable al nivel del viaje. Cobramos una tarifa. Requiere más volumen, pero creemos que ese volumen va a existir".
Los creadores de esta nueva firma iniciaron la compañía con inversiones privadas (propias) y actualmente están en medio de una ronda de financiación de serie A (la etapa de inversión que suele ser la primera vez que se ofrece la empresa a inversores externos).
Wirbin Vasquez, conductor de Boston, escogió manejar para Fasten en vez de Uber y Lyft porque escuchó que trata mejor a los choferes. Vasquez ha vivido en esa ciudad por 16 años y ganaba dinero haciendo delivery de comida antes de pasarse a Fasten. "Uno puede hacer todo el dinero que quiera", dice, y añade: "Simplemente hay que poner voluntad y no aflojar".
Fuera del modelo de tarifa plana, Fasten no implementa un aumento de lo que cobra en horas pico (como hacen sus competidores), pero sí ofrece su opción extra cuando hay fuerte demanda. En vez de forzar a los clientes a pagar extra cuando ellos y todos los demás necesitan un viaje a casa a las dos de la madrugada de un sábado, les permiten decidir si quieren pagar más para conseguir un viaje más rápido. Los conductores obtienen ciertos descuentos sobre la tarifa plana de US$ 1 si completan 20 o 100 viajes en un día.
La expansión
Fasten se expandió a Austin en junio, cuando Uber y Lyft dejaron de operar allí. (Decidieron irse luego de resistirse sin éxito a la implementación de una nueva ley que requiere que los conductores completen verificaciones de antecedentes, incluyendo la toma de impresiones digitales.) La partida de las dos compañías dejó un inmenso agujero en el mercado en una de las ciudades de más rápido crecimiento en los Estados Unidos. Fasten se contó entre los competidores pequeños de viajes compartidos que buscaron llenar el vacío. Replicando su método de Boston, la firma lanzó una nueva operación a medio camino del otro lado del país en sólo dos semanas.
"Comenzamos a recibir mails tanto de pasajeros como de conductores que decían que la cosa se puso horrible y que querían que nos lancemos [en Austin]", relata Evdakov. "Tardamos 10 días en llegar al número allí y no miramos atrás", completa.
Si bien la compañía no da a conocer números exactos de conductores, pasajeros o viajes completados, informa que el 75% de los pasajeros en Austin compleó más de un viaje.
Según pasajeros de Austin con los que habló Fast Company, no hay una app que sea tan eficiente o conocida como la de Uber o Lyft, pero Fasten y otro servicio de viajes compartidos, llamada Fare, son populares. En este momento, Fare sólo opera en Austin y ofrece algunas características a las que no se han aventurado aún otras aplicaciones de viajes compartidos. Se puede calificar a los conductores, como en Uber y Lyft, pero también se puede tener conductores preferidos y elegir quién quiere que lo pase a buscar. Los pasajeros también pueden reservar viajes para determinado momento, cosa que Uber recientemente también incorporó.
Kyle Hoskins vivió en Austin seis años y es usuario habitual tanto de Fasten como de Fare. Trabaja como programador de software y consultor de procesos de negocios. "Vivo en el centro de la ciudad, por lo que la espera en horas no pico, en vez de uno a tres minutos para un viaje compartido con Uber o Lyft, generalmente son dos a cinco minutos por un viaje no compartido con Fare o Fasten", dice Hoskins.
Ahora que los viajes compartidos son una opción de transporte de la que más gente depende, los cofundadores de Fasten son optimistas de que si se le da a los conductores y pasajeros la opción entre distintos servicios, elegirán el más accesible. Creen que su modelo refleja mejor lo que se supone que debe ser la economía compartida.
"La economía compartida tiene que ver con compartir recursos, productos y servicios directamente. No se trata de que individuos compartan su dinero con una corporación inmensa", concluye Evdakov.
Traducción Gabriel Zadunaisky
Ellie Kaufman
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