
La nueva salida ante el avance de la morosidad
Con casi cinco millones de personas con deudas que no pueden pagar, bancos, y fintechs endurecen el acceso a los préstamos y empiezan a explorar alternativas respaldadas por dólares, acciones, bonos y otros activos
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Casi cinco millones de personas tienen deudas que no pueden pagar. La morosidad en los créditos a las familias no cede. Se calcula en más de 17% sobre el stock total y cerca del 35% de esos préstamos ya están en situación de “irrecuperables” (más de 12 meses de atraso) según los datos del Mapa de la Deuda que elabora el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC).
Más allá de medidas puntuales de alivio que llegan aisladas, y tasas astronómicas (Costo Financiero Total -CFT- de mas de 300% según fintech o comercio, con niveles menores en los bancos) para el consumidor que ya viene trastabillando y busca un poco más de aire donde todavía haya una línea abierta, lo cierto es que el alto nivel de incumplimiento obliga a redefinir el juego en bancos y fintech.
La reacción más inmediata fue endurecer los requisitos para otorgar nuevos créditos y poner un torniquete a los límites de financiación con tarjetas.
Mirando hacia adelante lo que viene son estrategias diferenciadas según clientes, segmento y destino de los fondos. Los créditos con algún tipo de garantía empiezan a emerger como una herramienta para bajar riesgo y tasas, en una y otra punta de la cadena: emisor y tomador.
“La oportunidad está en empezar a pensar en garantías más líquidas, divisibles y dinámicas. En ese universo entran desde inversiones financieras y cripto activos hasta activos tokenizados”, explica Tomás Fulop, socio fundador de Brain Network. consultora especializada en servicios financieros.
“Resulta interesante la posibilidad de pasar de un modelo de garantías estáticas a uno de garantías dinámicas, que acompañen la evolución del crédito y se adapten al comportamiento de pago del cliente”, detalla Fulop y agrega que “no tiene demasiado sentido que una garantía permanezca afectada por el 100% hasta la última cuota si el capital de la deuda se va reduciendo todos los meses. En un esquema más dinámico, la garantía podría acompañar la evolución del saldo del crédito y liberarse progresivamente a medida que el cliente cumple con sus pagos”.
En Reba, entidad financiera autorizada por el BCRA y perteneciente a Grupo Transatlántica, por ejemplo, están explorando esta opción. “El préstamo con garantía es una herramienta clave. Al respaldar el crédito con dólares, el riesgo de la operación disminuye drásticamente, lo que significa un beneficio directo para el bolsillo del usuario: tasas más bajas y más competitivas”, señala Vanesa Di Trolio, Business Manager de Reba.
En esta línea, la especialista agrega que “el mercado ya no se basa solo en el historial crediticio tradicional. Hoy, la posibilidad de presentar una garantía permite que el sistema financiero ofrezca líneas mucho más atractivas”.
Otra fintech, en este caso con patente de banco, que explora un mecanismo similar para sus tarjetas de crédito es Brubank. Se trata de una tarjeta Visa para la cual el titular debe dejar dólares en garantía en la caja de ahorro, y según el respaldo es el límite en pesos que tiene para compras. Con esta modalidad no se necesita historial o calificación crediticia.
En los bancos tradicionales aún dicen no tener este tipo de productos en carpeta pero sí admiten que es momento de pensar herramientas a medida de cada tipo de cliente.
Otros jugadores que hace tiempo exploran el segmento de créditos con garantía son los exchange cripto como Binance, Nexo, Lemon o Ripio. Se puede pedir adelantos de dinero contra las criptomonedas o stablecoin depositadas y evitar vender esos activos ante necesidad de liquidez.
Atención. Un dato importante y no menor a tener en cuenta: este tipo de créditos o préstamos ponen en juego directamente el patrimonio de las familias. El buen asesoramiento y evaluación de riesgo debería ser una piedra angular tanto para quienes los toman como para quienes los otorgan para que el remedio no termine siendo más perjudicial que la enfermedad.
Crédito en la Bolsa
El crédito con garantía tiene su mejor exponente en la caución bursátil. Se trata de una herramienta que normalmente utilizan las empresas para financiarse a corto plazo en pesos o en dólares pero que también está a la mano de los inversores individuales aunque no es una práctica tan conocida.
“Por su costo, flexibilidad de plazos —entre 1 y 140 días— y seguridad, la caución bursátil es una de las alternativas de financiamiento más atractivas tanto para individuos como para empresas y para las personas puede constituir una opción más conveniente que financiarse mediante el pago mínimo de la tarjeta de crédito”, explica Milo Farro, research de Rava.
¿Qué es una caución? Se trata de un préstamo garantizado por activos financieros y su funcionamiento es relativamente sencillo: la parte tomadora solicita pesos o dólares a un plazo determinado y, durante ese período, una porción de los títulos de su cartera —acciones, bonos o cedears— queda depositada en garantía de la operación. Para el colocador, quien presta el dinero, es una operación (por la misma razón) de bajísimo riesgo.
Jonathan Spitz, Head Sales Trader en Balanz, lo pone en estos términos: “Es una alternativa cuyo costo de financiamiento suele ser bastante más bajo que el de los medios tradicionales y para utilizarla alcanza con tener una cuenta de inversión y activos dentro”.
En el caso de Balanz “el mínimo es $100.000 o US$100, respectivamente, y no hay un monto máximo sino que va a depender del valor de nuestros activos en cartera. El porcentaje que queda en garantía puede ser del 60% al 95% dependiendo de la liquidez y volatilidad de cada activo que tengamos” , dice y pone sobre la mesa un ejemplo: La caución a 30 días en pesos hoy está en 24% TNA (2% mensual) y en dólares 2% TNA (0,17% mensual)”
A la tasa hay que sumarle comisiones y aranceles pero el número final resulta mucho mas bajo que un préstamo en cualquier banco o fintech. Claro que el tomador debe tener un capital invertido para dejar de garantizar. Y en este punto es clave la prudencia: si al vencimiento no se paga, se liquidan (se venden) los bonos o acciones que estaban en garantía para cubrir la deuda.
“La existencia de estas garantías reduce el riesgo de contraparte y esto permite que el costo de financiamiento sea inferior al de otras alternativas”, coincide Farro y suma información sobre las garantías admitidas: “BYMA publica y actualiza periódicamente el listado de especies admitidas, junto con el aforo correspondiente a cada una. El aforo determina qué porcentaje del valor de mercado del activo puede computarse como garantía: cuanto más líquido y menos volátil sea un instrumento, mayor suele ser ese porcentaje”.
El financiamiento con garantía, en cualquiera de sus tipos, ofrece algunas ventajas que enumera Di Trolio, Business Manager de Reba y antes explica que “uno de los principales cuellos de botella del sistema financiero es la rigidez en la evaluación de riesgo. Los préstamos con garantía rompen esa barrera al cambiar el eje de la evaluación: al contar con el respaldo , el historial crediticio pasa a un segundo plano”.
En ese contexto, el crédito con garantía puede abrir una puerta para perfiles que hoy encuentran dificultades para acceder al financiamiento tradicional. No se trata solo de quienes tienen ahorros en dólares: también puede ser una alternativa para trabajadores independientes, personas sin historial crediticio o clientes que ya tienen comprometida buena parte de su capacidad de endeudamiento.
Así, los principales perfiles que podrían beneficiarse de estas herramientas son:
- Ahorristas en dólares: personas que tienen ahorros en moneda extranjera y necesitan liquidez en pesos para un gasto o proyecto, pero no quieren desprenderse de sus dólares ni venderlos.
- Monotributistas y autónomos: personas que trabajan de manera independiente que no cuentan con un recibo de sueldo rígido o ingresos fijos tradicionales, pero que tienen capacidad de respaldo.
- Personas sin historial crediticio: jóvenes o personas no bancarizadas que no consiguen su primer crédito por falta de antecedentes.
- Con capacidad de pago tomada: personas que ya cuentan con compromisos financieros de largo plazo (como un crédito hipotecario o prenda) y a quienes los bancos les niegan un nuevo margen de endeudamiento.
- Con perfil crediticio desfavorable: usuarios que han tenido algún problema y aun se encuentran en el Veraz.


