Las multinacionales reconocen una mejora en la Argentina, pero advierten sobre el cepo y la inflación
Precios, controles de capital y volatilidad cambiaria siguen condicionando el negocio, según reportes de las principales compañías del mundo
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La Argentina tiene una mención aparte cada vez que las grandes compañías del mundo analizan sus operaciones globales. Aunque en algunos casos destacan que durante el año pasado hubo una mejora de la macroeconomía del país, lo que les permitió apuntalar sus ventas locales, factores como la inflación, la devaluación del peso y los problemas para girar dividendos al exterior siguen siendo objeto de preocupación de las multinacionales con negocios en el país.
Esto dejaron entrever compañías como Coca-Cola, Mondelez, Stellantis, General Motors y PepsiCo en el reporte anual que presentaron recientemente ante la Comisión de Bolsa y Valores de los Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) correspondiente al ejercicio 2025. En un informe completo destinado a sus inversores, estas páginas ofrecen una radiografía descarnada del clima de negocios que viven en sus operaciones globales.
Hay un detalle que todas las compañías mencionan: la “hiperinflación” argentina. Aunque el Índice de Precios al Consumidor (IPC) tendió a la baja en los últimos años, en los balances empresariales se considera que una economía es “hiperinflacionaria” si acumula una suba de precios del 100% en los últimos tres años. Entre enero de 2023 y diciembre de 2025, a nivel local hubo una inflación acumulada del 791,62%. Pocos países en el mundo tienen un aumento de precios similar.
“Por ejemplo, la economía argentina cumple con los criterios para ser considerada una economía hiperinflacionaria según diversos factores económicos, incluyendo una inflación acumulada en la Argentina durante los últimos tres años superior al 100%, de acuerdo con los índices disponibles en el país. La persistencia de la hiperinflación en la Argentina podría afectar negativamente nuestra situación financiera y nuestros resultados de operaciones“, se sinceró Coca-Cola.

Sin embargo, el gigante de las gaseosas destacó que el volumen de ventas en Sudamérica aumentó un 1,6% interanual durante 2025. Esto se debió principalmente al crecimiento del volumen en Brasil, la Argentina y Uruguay, mientras que fue parcialmente compensado por la disminución del volumen en Colombia. A nivel local, las ventas subieron 6,3% en comparación con el año anterior y alcanzaron los 178,8 millones de cajas unitarias (cada una equivale a alrededor de 5,678 litros).
Una situación similar tuvo PepsiCo. La empresa experimentó un crecimiento en el volumen de unidades vendidas del 1% en la región, principalmente debido al crecimiento de Brasil, Perú, Colombia y la Argentina.
Pero hay ciertos países a los que sus ejecutivos prestan especial atención: la Argentina, Brasil, China, México, Oriente Medio, Rusia, Turquía y Ucrania. “Siguen generando entornos operativos complejos y han provocado, y podrían seguir provocando, cambios en nuestra forma de operar en algunos de estos mercados”, explicaron desde PepsiCo. En esa lista metieron tanto a países en guerra como a otros con vaivenes económicos.
El sector automotor se vio especialmente favorecido en el último año. General Motors terminó diciembre de 2025 con ventas e ingresos por debajo de los del año pasado a nivel global, pero el número se vio favorecido parcialmente por el aumento de los volúmenes mayoristas en la Argentina y Egipto. Además, destacó tener “precios favorables en múltiples líneas de vehículos” en la Argentina, Brasil y Medio Oriente.
Stellantis, uno de los principales fabricantes de automóviles a nivel global —con marcas como Alfa Romeo, Citroën, Fiat, Jeep y Peugeot—, tuvo un aumento de las ventas en Sudamérica del 9,9% y alcanzó las 4,4 millones de unidades en 2025. “Fue impulsado principalmente por el crecimiento del mercado argentino en un 48,5%, debido en gran medida a la mejora de la recuperación económica”, celebró.

Sin embargo, el fantasma de los controles de capitales siguió siendo una preocupación central para las tesorerías corporativas, que debieron lidiar con las barreras para girar dividendos a sus casas matrices (el Gobierno liberó el cepo para los dividendos surgidos del resultado de 2025, pero no para el stock acumulado).
Stellantis, por ejemplo, sinceró en su reporte que al cierre de 2025 mantenía atrapados en el país el equivalente a 354 millones de euros en efectivo e inversiones de corto plazo. La cifra, si bien representa una mejora sustancial frente a los 680 millones bloqueados el año anterior, expone las dificultades persistentes de liquidez transfronteriza.
“El efectivo y los equivalentes de efectivo mantenidos en ciertos países extranjeros (principalmente en la Argentina y en Argelia) estaban sujetos a las regulaciones locales de control de cambios, con restricciones sobre la cantidad de efectivo que podía salir del país", le explicaron a sus inversores.
Pero no a todas les fue bien con sus negocios. Mondelez, firma que se encuentra detrás de marcas como Milka, Oreo, Tang y Beldent, notó que en América Latina tuvo un volumen desfavorable en las ventas debido a “impactos de elasticidad de precios” (indicador que mide cuánto cambia la demanda después de un cambio de precios) en la mayoría de sus mercados, pero especialmente en la Argentina y Brasil. Además, con los niveles de inflación actuales, para la compañía el país sigue teniendo “precios extremos”.





