El nuevo CEO de Apple hereda una compañía gigante, pero con dudas sobre su capacidad de innovar
El reemplazo de Tim Cook por John Ternus abre una nueva etapa para Apple, marcada por la presión de competir en inteligencia artificial
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John Ternus, nombrado por Apple el 20 de abril como su nuevo director ejecutivo, comparte muchas de las características que definieron a Tim Cook, el hombre al que reemplazará: amable, imperturbable y profundamente leal a la empresa. Pero en medio de lo que podría ser una de las mayores revoluciones tecnológicas de la historia, quizá eso no alcance. La pregunta es si también podrá recuperar la magia impredecible de Steve Jobs, el aún más ilustre predecesor de Cook.
Ternus, de 50 años y actual responsable de hardware de Apple, asumirá el cargo en septiembre. Entonces, Cook, de 65 años, pasará a ser presidente ejecutivo tras una gestión extraordinaria al frente de la compañía. Desde que reemplazó a Jobs en 2011, las ventas de Apple se cuadruplicaron hasta alcanzar los US$416.000 millones y sus acciones superaron ampliamente el rendimiento del índice S&P 500. Bajo su liderazgo, el valor de mercado de Apple pasó de US$350.000 millones a US$4 billones. Las ventas del iPhone siguen batiendo récords y el negocio de servicios —incluyendo los ingresos de la App Store— continúa creciendo a tasas de dos dígitos. El primer gran lanzamiento de Ternus como CEO probablemente sea un teléfono plegable, esperado desde hace años por los fanáticos de Apple. La transición parece diseñada para salir perfecta.
Sin embargo, el éxito de Apple bajo Cook se apoyó más en mejoras operativas constantes —especialmente en su cadena de suministro en China— que en productos revolucionarios. Las bases de su gestión fueron innovaciones heredadas de la era Jobs, como la Mac, el iPhone y la App Store, que resultaron ideales para la era de internet. Pero desde el inicio de la revolución de la inteligencia artificial, marcado por el lanzamiento de ChatGPT de OpenAI en 2022, la respuesta de Apple fue tibia. Ternus tendrá que hacerlo mejor.
Nadie espera que Apple siga el camino de gasto descomunal de otros gigantes tecnológicos, que están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en centros de datos. Pero sus primeros intentos de integrar IA en sus productos fueron embarazosos. “Apple Intelligence”, el sistema con el que la compañía buscaba llevar IA a sus dispositivos, fue un fracaso cuando se presentó hace casi dos años. Tras abandonar sus propios esfuerzos por desarrollar modelos fundacionales, Apple ahora depende de Gemini, la familia de modelos de Google, para salir de su atraso en inteligencia artificial.
Uno de los primeros logros de Ternus, incluso antes de asumir formalmente, será demostrar que Siri impulsada por Gemini puede comportarse menos como un robot torpe y más como un asistente conversacional sofisticado durante la conferencia anual de desarrolladores de Apple en junio. En señal de que la empresa reconoce el problema, Apple reorganizó de manera significativa su equipo de liderazgo en IA durante el último año.
Aun así, el ascenso de Ternus y el nuevo rol de peso otorgado a Johny Srouji —clave en la estrategia de chips de Apple— sugieren que la empresa apuesta principalmente al hardware más que al software para sostener su futuro, bajo la premisa de que los modelos de IA terminarán convirtiéndose en productos comoditizados. “Parece que, si ascienden al responsable de hardware al puesto de CEO, esperan que la innovación venga de ese lado”, señala Gil Luria, analista del banco de inversión D.A. Davidson.

Problemas difíciles
En materia de hardware, el nuevo CEO tiene dos caminos posibles. El primero consiste en convertir los productos actuales de Apple en plataformas tan omnipresentes que inevitablemente se transformen en la principal interfaz de consumo para la IA. Los logros recientes de Ternus, que asumió como jefe de hardware en 2021, apuntan en esa dirección.
La respuesta entusiasta al iPhone 17 —lanzado en septiembre con los últimos chips diseñados por Apple— impulsó uno de los mayores ciclos de renovación de dispositivos en años. También ayudó el lanzamiento, en marzo, de la MacBook Neo de 599 dólares, orientada a captar consumidores de bajo presupuesto que utilizan PCs con Windows. Según informes, el modelo se agotó este mes. La Mac mini, presentada en 2024 como una computadora ultracompacta sin pantalla, también tuvo ventas explosivas recientemente porque muchos usuarios la consideran ideal para ejecutar agentes de IA permanentes como OpenClaw.
La ventaja de Apple en hardware está respaldada por su propio silicio. Sus chips de alto rendimiento convirtieron a la Mac en la computadora preferida del segmento premium y, ahora, el uso de chips de iPhone en la Neo también le permite competir en la gama baja, según Ben Thompson, autor del newsletter Stratechery.
Si Ternus no hace “más que mantener el rumbo”, Apple podría casi duplicar la cantidad de dispositivos activos en el mundo, pasando de 2.500 millones a 4.500 millones en los próximos quince años, estima Horace Dediu, analista especializado en Apple. Eso representaría una plataforma gigantesca para ejecutar y monetizar aplicaciones de IA. A medida que los usuarios se suscriban a ChatGPT u otras herramientas similares, “Apple simplemente se quedará con una parte”, afirma Dediu. Según algunas estimaciones, la compañía ya estaría generando cerca de 1.000 millones de dólares anuales en ingresos vinculados a IA a través de la App Store, aun sin contar con un producto insignia propio.
Azeem Azhar, autor del newsletter Exponential View, agrega que para superar las limitaciones de la IA basada en la nube, muchas consultas rutinarias podrían trasladarse a dispositivos “edge”, es decir, equipos locales. Eso abriría una gran oportunidad para Apple. Según Azhar, el futuro combinará “el teléfono altamente portátil con computadoras o servidores permanentes”, dos áreas donde Apple tiene fortalezas evidentes.
Sin embargo, Ternus también podría optar por un camino más radical: desarrollar un nuevo formato de dispositivo que vaya más allá del iPhone y que resulte más adecuado para la naturaleza interactiva de la IA que el simple desplazamiento infinito sobre una pantalla táctil. Los competidores ya intentan convertir al smartphone en tecnología del pasado. Meta vende millones de gafas inteligentes impulsadas por IA. Jony Ive, el legendario diseñador que ayudó a Jobs a crear el iPhone, trabaja junto a OpenAI en un dispositivo completamente nuevo cuya forma todavía es desconocida. Para mantenerse a la altura, Ternus quizá deba revitalizar la línea de productos de Apple con una determinación que Cook nunca mostró.
El visor de realidad virtual Vision Pro, aunque fue un fracaso comercial por su precio excesivo, podría servir como base para desarrollar gafas inteligentes de Apple. Además, la compañía estaría trabajando en un pin portátil con funciones de IA. Según Dediu, una de las principales fortalezas de Ternus es el fuerte respaldo que tiene entre los ingenieros de Apple, históricamente decisivos para el éxito de la empresa. “Ternus es un ingeniero de ingenieros”, dice. “Es un técnico puro. Eso podría revitalizar a los equipos”.
Incluso si logra recuperar la capacidad innovadora de Apple, Ternus enfrentará otros desafíos importantes. La empresa está intentando reducir su dependencia de la manufactura china, aunque todavía no consolidó plenamente alternativas en India y el sudeste asiático. Al menos contará con Cook —experimentado en navegar tensiones geopolíticas— al frente del directorio.
Pero eso también significa que tendrá a su predecesor observando cada movimiento. En algunas transiciones empresariales, como ocurrió con Bob Iger en Disney, la presencia del antiguo líder puede convertirse en un problema. Con algo de suerte, Cook será una influencia más constructiva. Aun así, deja zapatos enormes para llenar. El viejo dicho sostiene que nadie quiere ser el CEO que sucede a una leyenda. En el caso de Ternus, tendrá que suceder a dos.







