Pesca con mosca, un recurso que reditúa varios millones
La Argentina promueve en el exterior sus cuencas para la práctica conservacionista
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SALT LAKE CITY, EE.UU.- Alrededor de 50 mil personas asistieron durante dos días a la Feria Mundial de Pesca con Mosca (Fly Fishing Retailer World Trade), que se realizó en esta histórica ciudad, ubicada a 1200 metros sobre el nivel del mar, al pie de las montañas Rocosas.
Sólo en los Estados Unidos, 35.000 deportistas conforman un mercado que gasta por año en estadas, servicios y compra de implementos más de 80.000 millones de dólares. Si la Argentina lograra captar el 1% de ese mercado y se presentara como una opción entre los países que ofrecen ámbitos naturales donde se logran extraer piezas cotizadas, como truchas o dorados, obtendría un ingreso adicional millonario.
Los norteamericanos adeptos al cacht & release (pesca y devolución) son en su mayoría empresarios de altos ingresos, que gastan entre 3500 y 5000 dólares por semana cuando eligen un destino en el exterior.
La Argentina tiene identificada una treintena de cuencas en lagos y ríos de la Patagonia, como también en el Litoral, provincias norteñas y en las reservas acuáticas del Iberá, aunque estas tres últimas opciones tienen poco aprovechamiento.
El alto Paraná merece un párrafo aparte. A partir de la construcción de Yacyretá se transformó de hecho en una barrera donde los habitantes del río quedan atrapados al pie de la presa, lo que permite una depredación irracional desde costa paraguaya. Aguas arriba, el río se va despoblando de peces y hoy es muy difícil encontrar un dorado en sus otrora famosas correderas. El subsecretario de Turismo de la Nación, Carlos Layral, destacó en Utah que la política del organismo se sustenta hoy en "la oferta de productos no tradicionales de alta rentabilidad, como la nieve, el turismo de aventura, los yacimientos arqueológicos, las Cataratas y los enormes recursos pesqueros, a los que hay que cuidar para evitar su inadecuada explotación".
Más visitantes
Según sus expectativas, en los próximos cuatro años el número de visitantes extranjeros que llegarán al país aumentará de 4 millones a 6 millones, seducidos muy en particular por los ambientes naturales que ofrece la Argentina.
La pesca deportiva está obligando a los operadores a modificar criterios comerciales, ya que hoy es una herramienta para el desarrollo económico de las regiones. Pujan entonces por atraer mercados poderosos, como el de los Estados Unidos, y la Patagonia ya se perfiló como el destino preferido. Por eso, las provincias que componen esa región formaron un pool para difundir sus atractivos.
Si bien todavía no hay precisiones en torno del impacto de la pesca en su economía, un dato aportado por el Centro de Ecología Aplicada del Neuquén consigna que en el último año ingresaron 8 millones de dólares tan sólo en la zona del río Chimehuin, en Junín de los Andes, donde abunda la preciada trucha.
De esa cifra, el 50% quedó en la región. Un estudio con resultados parecidos realizó la Universidad del Comahue, entre extranjeros que recorrieron ríos y lagos de Bariloche. Sobre 1125 encuestas, el 39% respondió que vino exclusivamente a pescar y otro 25% indicó que durante su estada incluyó la pesca.
La captura de diversas especies es el anzuelo que los trae a la Argentina. El 90% de los deportistas las devuelve a su medio. Pescan con señuelos (moscas) que causan las menores lesiones, con rieles y líneas que permitan la defensa del animal, en una lucha pareja con el hombre. En las cuencas de la Patagonia no se permite matar a los peces, sino que las autoridades y los pobladores abogan por la devolución de la pieza. Mediante folletos que se reparten en los colegios del sur del país se educa para cuidar los recursos naturales. Por eso, esta práctica conservacionista tiene cada vez mayor cantidad de adeptos.





