
Pese al aumento del PBI, la rentabilidad empresarial no aumenta
Un estudio de AC Nielsen revela que si bien durante el primer semestre del ´97 la demanda de bienes básicos se incrementó, no lo hizo al ritmo del producto bruto; tampoco se reflejó en la rentabilidad de las empresas.
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El recalentamiento de la economía -por un incremento en la demanda trasladado a los precios- del que habló el número dos del Palacio de Hacienda, Carlos Rodríguez, todavía no parece hacer humo.
Es cierto que la producción industrial aumentó un 8% (en julio logró su nivel más alto en lo que va de la convertibilidad) y que la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) estimó que, en 1997, el PBI llegará al 8,1 por ciento. También es real que, entusiasmados, algunos analistas sugirieron que este pico productivo podría trasladarse al consumo. No obstante, según una investigación de AC Nielsen, si bien durante el primer semestre del 97 la demanda en varios rubros de consumo masivo aumentó, los precios de venta al público no le siguieron el tren.
Todo lo contrario, las empresas continuaron bajándolos cada vez más para mantener el mismo nivel de demanda. El resultado: en los primeros seis meses del año, en comparación con el mismo período del 96, la facturación de las compañías de consumo masivo quedó cómodamente por debajo del PBI proyectado de 8,1 por ciento. En los rubros alimentación y cosmética y tocador inclusive se registró una deflación de 2,8 y 5,4%, respectivamente, mientras que en bebidas y limpieza los precios sólo subieron 3,5 y 0,2 por ciento, respectivamente.
Comparados con la inflación de enero a julio (0,1%), los precios de los 15 rubros que componen una subcanasta básica de productos confeccionada por Nielsen registraron -sin excepciones- caídas pronunciadas. Las mayores fueron las de los sectores papelero (menos 14,7%) y cosméticos (menos 12,3%) y las menores, alimentación (-1,4%) y lácteos (menos 0,6 por ciento).
En términos generales, el volumen de la industria de consumo masivo se redujo 0,1%, los precios se deprimieron en un 2% y la facturación de las compañías del sector bajó 2,2 por ciento. Un análisis más detallado, sector por sector, muestra que, por ejemplo, el total de alimentación registró una disminución de 0,6% en el volumen, de 1,4% en los precios y de 2,8% en la facturación. En el caso de los productos lácteos, esos porcentajes se convirtieron en -0,4% en volumen, -1,4% en precios y -1,7% en facturación de las compañías.
Por otra parte, en ramas industriales como papel y celulosa, ropa, infusiones y productos de limpieza, los incrementos del volumen vendido no se tradujeron en mayor rentabilidad para las compañías. Así, por ejemplo, los fabricantes de papel resignaron un 3% de su facturación pese a haber incrementado sus ventas en un 10,7 por ciento. En ropa, el mayor volumen de comercialización, de 7 por ciento, tampoco se tradujo en una mayor facturación, que se desbarrancó un -1,9 por ciento.
En cuanto al aumento de la producción industrial registrada en el semestre (8 %), en el área de consumo masivo confirmaron la recuperación pero todavía no da para la euforia. En promedio, las fábricas están utilizando tan sólo el 70% de su capacidad instalada.
La visión empresarial
Las empresas de consumo masivo consultadas por La Nación coincidieron, a grandes rasgos, con los resultados del sondeo de Nielsen. Jorge Micozzi, presidente de Gillette, afirmó que "se estarían recuperando los rubros pesados como automóviles y construcción, sobre todo por el crédito y la rebaja de las tasas de interés. En consumo masivo, en cambio, el panorama se mantuvo estable y hubo una caída de precios para estimular la demanda. Nosotros todavía no alcanzamos nuestro nivel de rentabilidad de 1994, que fue del 7 por ciento".
En lo referente al índice de producción industrial, el directivo expresó que "estamos en crecimiento en rubros como acero y cemento, vinculados con la producción de bienes durables".
Por su parte, un vocero de Molinos, la alimentaria del grupo Bunge y Born, comentó que "si bien el crecimiento del consumo global en el primer semestre de 1997 fue importante, si se analiza la producción industrial por rama de actividad, el nivel productivo de bienes de consumo no durables (alimentos, bebidas y cigarrillos) tuvo una modesta suba del 1,4 por ciento. En el mismo período, los durables treparon un 23,8 por ciento".
La industria de las bebidas dio la nota más positiva. Luis Spanggemberch, de Cervecería Quilmes, afirmó que "todos los registros que tenemos mejoran los de 1994 y, de seguir esta tendencia, superaremos el consumo récord de 33 litros de cerveza per cápita y podríamos llegar a 36 litros". En Coca-Cola, mientras tanto, las cifras mostraron aumentos del 12,6% en el volumen de ventas, 7,7% en los precios y 3,8% en la facturación.





