
Piden protección para la maquinaria
Alerta: pese a las promesas de ayuda oficial, los fabricantes del sector insisten en que la industria podría desaparecer; se lo atribuyen a las asimetrías con Brasil.
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SANTA FE.- "En el interior del país, la industria de la maquinaria agrícola, que ocupa a unas 16.000 personas, se encuentra en vías de extinción". La advertencia fue hecha por el presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas Agrícolas (Cafma), Enrique Bertini.
A pesar de algunas promesas de ayuda recibidas desde el nivel oficial, Bertini insistió en sus reclamos al nuevo gobierno nacional:"Necesitamos urgentes medidas para defender al sector. Esperamos que nos convoquen para poder conciliar un programa industrial nacional, sin cerrar la economía, pero trabajando en la política interna", justificó a La Nación .
El dirigente empresario atribuye la crisis "a la existencia de un modelo de libre comercio, que abrió las puertas a la importación indiscriminada desde países en los que se pagan sueldos de 30 dólares mensuales". También, dijo, se estarían registrando asimetrías notorias en la relación con Brasil. "Desde la devaluación, las diferencias se acentuaron en un ciento por ciento -explicó-. Tenemos divergencias en los precios de los insumos de materia prima del 90 por cientopromedio y nuestros sueldos son hasta un 80 por ciento más caros. Por lo tanto, por más tecnificación que tengan nuestras empresas, se hace imposible competir."
El representante del sector industrial recordó que Brasil aplica un sistema paraarancelario para bienes de capital producidos en la Argentina, lo cual constituye una financiación del bien que agrava la falta de rentabilidad de las empresas agropecuarias locales.
Ampliando el análisis de la realidad que viven los fabricantes de maquinarias agrícolas en la Argentina, el titular de Cafma no dudó en sostener que "si las condiciones externas son ésas y no las podemos modificar, no es mucho lo que podemos hacer internamente para salvar y promover la mano de obra interna. Para atacar la desocupación habrá que resolver en qué condiciones seguirán desarrollándose las relaciones comerciales dentro del Mercosur", consideró.
Causas y consecuencias
Para el empresario santafecino, la globalización es la causa de la desocupación actual, porque el capital explota la mano de obra de los países más pobres, concentrando las ganancias en los más ricos.
"Debemos estar atentos y adoptar las medidas correctivas, como ya lo hacen la Unión Europea y Estados Unidos. Ellos afirman que el mercado es libre, pero sólo cuando les conviene", dijo a modo de crítica.
Bertini también se ocupó de analizar "los errores" cometidos internamente, como la promoción industrial que benefició a las provincias mediterráneas (el IVA no desembolsable).
"Esto nos llevó a desmantelar las industrias del conurbano bonaerense, donde existía infraestructura, para trasladarlas a zonas donde hubo que construir todo. Mejor hubiera sido que lo que se invirtió en promoción (más de US$ 10 millones) lo hubieran invertido en el país, como una promoción para el equipamiento tecnológico de las empresas que las hiciera competitivas a nivel internacional", se quejó.
Indicó, a modo de ejemplo, que Brasil posee una línea de financiamiento llamada Finame Agrícola para el equipamiento de máquinas nuevas de fabricación nacional, es decir, producidas en Brasil.
Asimetrías
- Brasil : posee una línea de financiamiento para el sector de fabricación de maquinaria agrícola, denominado Finame Agrícola, que fomenta el equipamiento de los empresarios con máquinas producidas en ese país. Este plan, aseguran los empresarios locales, impide vender unidades argentinas en la nación vecina.
- Créditos : la sucursal del Banco Nación en San Pablo ofrece líneas de crédito para exportaciones argentinas a Brasil con una tasa Libor +2 y con el requisito de poseer un aval del Banco do Brasil. Denuncian que fabricantes argentinos, que gestionaron ese financiamiento, no lograron el aval.
- Argentina: según la Cámara Argentina de Fabricantes de Máquinas Agrícolas, el Banco Nación y el Provincia financian libremente máquinas que llegan de Brasil y otorgan avales en los casos en que la financiación proviene de bancos de ese país.



