
Por desconfianza, tenedores del Boden 2012 evitan la banca local
El lunes, el Gobierno pagará por el título US$ 2346 millones; prevén poca reinversión
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La mayoría de los acreedores del Boden 2012, que cobrarán del Gobierno un total de US$ 2346 millones la semana próxima, dejarán su dinero fuera del sistema financiero local ante la incertidumbre económica de los últimos meses, indicaron calificados analistas financieros.
Consultados por LA NACION, los analistas afirmaron que el contexto de volatilidad impide imaginar una fuerte corriente de reinversión de los dólares que el Ministerio de Economía pagará desde el lunes a través del Banco Central.
El Central ha venido preparando el terreno para evitar que haya una caída abrupta en las reservas internacionales la semana próxima.
Sobre un stock residual del Boden 12 de US$ 10.895 millones, se pagarán 2179 millones de capital y 167 en intereses. En manos de no residentes está cerca del 60% del total de estos bonos emitidos en febrero de 2002 para ser entregado a los ahorristas que habían quedado atrapados en el corralito y a las entidades financieras que reclamaron una compensación por los perjuicios que les provocó la pesificación asimétrica.
La amortización se estableció en ocho cuotas anuales similares y consecutivas, equivalentes cada una al 12,5% del monto emitido.
A mediados de julio, las administradoras de fondos de jubilaciones y pensiones (AFJP) tenían apenas US$ 165 millones en Boden 2012, sólo el 1,5% del stock total. El resto de las tenencias permanece fuera del país, en manos de fondos de inversión, bancos e inversores minoristas.
Escepticismo privado
"Los individuos que cobren se quedarán todos líquidos en dólares, mientras que los institucionales tienen que reinvertir esos fondos en algún plazo fijo en dólares o en bonos cortos del Banco Central", indicó el presidente de la sociedad bursátil Arpenta, Héctor Scaserra.
Scaserra admitió que los inversores financieros "perdieron la confianza, sobre la base de un mal contexto del exterior por una crisis que va a continuar y un futuro local incierto por la suba de la inflación". Este panorama local se agravará, según Scaserra, "si se mantienen cerrados los mercados voluntarios de deuda y caen los precios de las materias primas que exporta el país".
Mariano Tavelli, de la casa de bolsa Tavelli Hermanos, también apostó a que "difícilmente el minorista reinvierta, porque en general piensa que el dólar no va a seguir bajando" (ayer subió un centavo y quedó a $ 3,05 en el tramo minorista).
En el mercado local, agregó, "no hay expectativa de mayores cambios en el gabinete de ministros luego de la salida de Alberto Fernández y tampoco hay esperanza de un cambio importante en la forma de medir la inflación oficial".
"Los cambios esperados tras el revés político en el Senado por las retenciones móviles no se están dando en los tiempos esperados y las medidas que se toman, como la suba de tarifas residenciales, ya no tienen el beneficio que hubieran tenido hace un año", concluyó Tavelli.
En este contexto, más allá del precio actual, "se mantiene la demanda de dólares en forma constante, aunque sin crecer", aclaró Arturo Piano, director del Banco Piano.
"La gente lo ve barato al dólar, aunque el Banco Central tenga el poder de fuego para mantenerlo donde quiera, así que van a seguir comprando divisas", explicó.
Piano descartó que gran parte de los fondos que pague el Gobierno vayan al consumo interno, pese a que los "precios han comenzado a bajar por la desaceleración registrada en los últimos tiempos".
Otros dos economistas que pidieron opinar en forma anónima convalidaron el diagnóstico previo, al afirmar que ante la caída de las tasas de interés de las últimas semanas registrada en los bancos difícilmente quede mucho dinero de los Boden 2012 en las entidades del sistema financiero local. Una estrategia que adoptaron los bancos para paliar esta salida es promover las cuentas para depósitos a la vista en dólares.
Cálculos privados estiman que la salida de capitales privados de los últimos 12 meses ascendió al 5% del PBI, una cifra muy cercana al 6% registrado en 2001, el año del fin de la convertibilidad y del default.




