Portofino crece en locales con perfumes y medicamentos
En su plan de expansión, la empresa abrirá nuevas bocas en shoppings
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La historia de la mayor cadena argentina de farmacia y perfumería tuvo un comienzo accidentado, pero cobró impulso definitivo hacia el final de la década del ochenta, con el auge de los shopping centers y los centros comerciales.
Portofino nació en 1984 de la unión de un grupo de farmacéuticos y contadores, cada de uno de los cuales ya tenía su propia red de locales. El elemento distintivo en su concepción fue la voluntad de abrir bocas únicamente en los paseos de compras.
Los dos primeros subieron la cortina dentro del hipermercado Norte, de Devoto, y en el hoy desaparecido Shopping Sur, de Avellaneda, que funcionaba en el ex frigorífico La Negra, aunque este último no sobrevivió por demasiado tiempo.
Tan sólo en 1988 el negocio insinuó su magnitud real, con la inauguración de un nuevo local de Portofino, en el Unicenter de San Isidro. Ese es el punto de venta donde la empresa registra actualmente más tickets mensuales (entre 28.000 y 35.000 sobre un total de 170.000, que se contabilizan en sus 20 comercios). Desde entonces, las aperturas y el volumen de ventas se incrementaron anualmente:sólo en 1997 facturaron casi 39 millones de pesos.
Las claves
"Nos va bien porque nos instalamos únicamente dentro de los paseos de compras -asegura el vicepresidente de la cadena de farmacias, Luis Alberto Rois-. Aunque este año abrimos nuestros primeros dos locales a la calle. Uno en Florida y Lavalle, y el otro en Cabildo y Echeverría." Pero la gente de Portofino también aprendió de la experiencia fallida de la red de farmacias Topkin, un proyecto nacido de las entrañas de los mismos socios.
"En pleno apogeo de las franquicias, la de Topkin fue una de las primeras, pero fracasó porque no tenía márgenes grandes de rentabilidad ni de control. Yahora ya no franquiciamos;los 20 puntos de venta que tenemos son propios", confía Rois.
En un mercado en el que las cadenas con más de ocho locales se cuentan con los dedos de una mano, Portofino se expandió gracias a sus características distintivas. Cuentan con al menos tres farmacéuticos en cada negocio, fueron los primeros en recibir tarjetas de crédito para la compra de medicamentos y tienen convenio casi con el 95% de las empresas de medicina prepaga.
En su plan de crecimiento se anota un nuevo local en la ampliación de Unicenter, que se habilitará al público en julio, y otro en Pilar, hacia fines de año, cuando comience a funcionar el shopping que se construye en esa localidad.
En cuestión de nuevas bocas a la calle, todo está librado a la oferta inmobiliaria en las principales avenidas porteñas. Pero no ven con malos ojos la posibilidad de radicar una nueva farmacia en la proximidad de Santa Fe y Callao.
Consumos
Portofino reconoce influencias de diseño de la cadena de perfumería francesa Sephora, pero sus diferencias son notorias en materia de comercialización.
La demanda de fragancias, por ejemplo, se aceleró a partir de la reciente disminución de sus impuestos internos, lo cual desinfló su precio casi un 40 por ciento.
El importante volumen de venta de la cadena permite realizar algunas observaciones respecto de las preferencias de los argentinos en cuestión de remedios y perfumes.
Entre los cinco medicamentos más solicitados, los tres primeros son ansiolíticos y tan sólo en el cuarto escalón aparece un analgésico.
Si de oler bien se trata, Anaïs Anaïs es la esencia más solicitada por las damas; Acqua de Gió, en tanto, la que más reclaman los caballeros, que se afanan hoy por ser coquetos.





