Presión tributaria: un trabajador argentino destina hasta medio año de trabajo para pagar impuestos
Un informe del Iaraf estimó que un asalariado formal recién comienza a generar ingresos para sí mismo entre el 21 de junio y el 1° de julio, luego de afrontar la carga impositiva nacional, provincial y municipal
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Un trabajador asalariado formal en la Argentina necesita trabajar entre 172 y 182 días al año para afrontar la carga tributaria que recae sobre sus ingresos, su consumo y su patrimonio. En otras palabras, recién entre el 21 de junio y el 1° de julio comienza a generar ingresos “para sí mismo”, luego de haber destinado el equivalente a casi seis meses de trabajo al pago de impuestos nacionales, provinciales y municipales.
Así lo reflejó un informe elaborado por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf), que calculó el denominado “Día de la Independencia Tributaria”, un indicador de presión fiscal que consiste en considerar los impuestos recaudados por un país durante un año y dividir este monto por el ingreso o el producto bruto del país. “Es una manera simple de hacer equivalente el porcentaje de presión tributaria a un porcentaje del año calendario”, explicaron.
El estudio toma como referencia cuatro perfiles de hogares compuestos por un matrimonio con dos hijos, en los que el ingreso proviene de un único trabajador registrado. Para estimar la carga tributaria, se consideraron no solo los impuestos que se descuentan directamente del salario, sino también los aportes y contribuciones a la seguridad social, el impuesto a las ganancias cuando corresponde, los tributos patrimoniales y los impuestos indirectos que se pagan al consumir bienes y servicios.
Los casos contemplan distintos niveles de ingreso: un salario bruto mensual de $2.058.000, otro de alrededor de $4.488.025, un tercero de $6.573.600 y un cuarto de unos $9.428.000. En todos ellos, la carga tributaria formal ronda el 50% del ingreso total, aunque con diferencias según el nivel de ingresos.

El dato llamativo es que la presión tributaria no aumenta de manera lineal. El trabajador del primer caso, con el ingreso más bajo, soporta una carga fiscal del 49,2%. Esta cifra es superior a la de los casos dos (47,2%) y tres (47,7%), a pesar de que perciben remuneraciones 118% y 219% más elevadas, respectivamente. Recién en el cuarto caso, correspondiente al salario más alto, la carga tributaria vuelve a superar la de la primera familia (49,9%) por un mayor peso del impuesto a las ganancias y tributos patrimoniales.
Según el Iaraf, este comportamiento se explica por dos factores principales. Por un lado, los aportes personales a la seguridad social pierden peso relativo a medida que aumentan los ingresos debido a los topes vigentes. Por otro lado, los hogares con mayores ingresos destinan una menor proporción de sus recursos al consumo, por lo que terminan pagando relativamente menos impuestos indirectos, como el IVA y otros tributos incorporados al precio de bienes y servicios.
El informe también analiza cómo se distribuye esa recaudación entre los distintos niveles del Estado. Si bien el Gobierno nacional concentra la mayor parte de los recursos que recauda directamente, una parte significativa luego se redistribuye a provincias y municipios mediante el régimen de coparticipación.
En el caso de los trabajadores de menores ingresos, por ejemplo, la Nación genera inicialmente una carga equivalente al 42,26% del ingreso total, aunque finalmente recibe alrededor del 38%. En cambio, tras el reparto de estos fondos, incrementan su participación las provincias (de 4,85% trepa a 7,3%) y los municipios (de 2,07% a 3,8%).

Traducida a tiempo de trabajo, la presión tributaria implica que el trabajador de menos ingresos tiene que destinar 29 minutos y 31 segundos de cada hora trabajada para poder pagar sus impuestos. Para quienes ganan cerca de $4,5 millones, esa relación es de 28 minutos y 18 segundos; de 28 minutos y 36 segundos para los asalariados que cobran $6,5 millones; y para el trabajador más adinerado, unos 29 minutos y 55 segundos de cada hora.
En comparación con los años anteriores, desde Iaraf observaron leves cambios. La carga tributaria se redujo apenas 0,1 puntos porcentuales para tres de los cuatro perfiles analizados, debido a la disminución de la carga nacional indirecta sobre el consumo. En el caso del perfil de mayores ingresos, permaneció sin modificaciones, porque esa baja se compensó con el aumento de la carga asociada a los tributos patrimoniales provinciales y municipales. Como consecuencia, este año el “Día de la Independencia Tributaria” se adelantó apenas un día para algunos contribuyentes.
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