Puede competir con los genéricos

Tiene objeciones sobre la utilización de este tipo de medicamentos, que se recetan obligatoriamente desde hace dos años
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4 de julio de 2004  

Como su padre lo hizo hace 40 años, Rosendo Luis Baliarda preside hoy la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (Cilfa).

El empresario, titular del laboratorio que lleva su apellido, cumplió un año al frente de Cilfa, la cámara que agrupa a 40 laboratorios de capitales nacionales, que concentran el 59% de las unidades vendidas en el mercado de medicamentos. En diálogo con LA NACION, admitió que su sector busca obtener subsidios y exenciones impositivas del Estado y se mostró preocupado por la inseguridad.

También advirtió que el "viento de cola" que recibe la economía argentina desde el frente internacional está dejando de soplar y que "habría que prepararse para ese escenario".

-¿Qué balance hace de la aplicación de la ley de genéricos, que en agosto cumple dos años?

-La ley de genéricos obliga a la prescripción de este tipo de medicamentos, pero el paciente sabe, cuando compra por marca, que hay una garantía y una trayectoria de la empresa. No hubo cambios sustanciales para nuestro sector, a pesar de que tenemos nuestros reparos.

-¿No tienen problemas con los genéricos, entonces?

-No tenemos ningún problema en que la receta lleve el nombre genérico, pero consideramos que el que debe prescribir y cambiar la receta es el médico. Se han hecho estudios internacionales y la intercambiabilidad de medicamentos es difícil de establecer. Existen productos con una ventana terapéutica muy estrecha, es decir que la dosis terapéutica y la tóxica están muy cerca, así que en caso de que se varíen los productos, el cambio lo debe hacer el médico.

-¿Incluso en el caso de productos compuestos por la misma monodroga?

-En esos casos, la FDA (N. de la R.: Food and Drug Administration, organismo de control norteamericano) establece que los productos similares tienen la misma composición, pero no necesariamente tienen características galénicas que los hagan más adecuados para un paciente que otro. La intercambiabilidad no debe ser automática.

-¿Tienen objeciones en materia de calidad?

-Consideramos que la calidad está dada por la marca y el genérico es prescribible, pero no necesariamente tiene características asimilables al de marca.

-Los genéricos existen desde hace muchos años y se vendían a los hospitales. Las empresas que los fabrican dicen que Cilfa y las demás cámaras sólo se quejan ahora porque los genéricos les quitan participación de mercado. ¿Es así?

-Siempre el segmento de abastecimiento en hospitales ha sido marginal de la industria farmacéutica, tanto genérica como de marca, y muchas veces con precios promocionales. Eso no varió, con respecto al mercado habitual de medicamentos, el mercado de marcas no se ha visto afectado sensiblemente por el advenimiento de los genéricos.

-Sin embargo, la oferta de genéricos en farmacias trepó desde menos del 1% en 2001 al 12% en 2002 y al 15% el año pasado. ¿Les preocupa perder participación de mercado?

-Nuestro sector se ha desarrollado históricamente en competencia con las multinacionales. En unidades, la industria nacional tiene 60 por ciento de participación de mercado, contra 40 por ciento de las multinacionales. Entonces si hemos sabido tomar más de la mitad del mercado, no tenemos ningún problema en competir con las empresas de genéricos.

-El año pasado el sector facturó más de 2700 millones de dólares, ¿ya pueden hablar de recuperación?

-El mercado se está recuperando y, si bien estimamos que para este año crecerá el ocho por ciento, falta crecer más.

-¿Cómo creen que evolucionarán los precios?

-Después de la devaluación, la industria farmacéutica tuvo aumentos moderados. Creemos que será de acuerdo con la inflación.

-¿Cuál es su opinión sobre las políticas de salud del Gobierno?

-Con el PAMI tenemos buena relación, la industria farmacéutica lo apoya porque cubre una masa de población de bajos recursos. La industria prácticamente ha duplicado el aporte que hacía históricamente, y esperamos que el PAMI recupere su financiamiento para sostener la situación en el futuro.

-¿Tienen deuda con ustedes?

-Sí, tiene expedientes de varios años que estamos siguiendo.

-¿De cuánto dinero?

-Tenemos un expediente de 170 millones de pesos y una deuda de más de 30 millones de pesos. Eso está en negociaciones y tratamos de que esto se agilice.

-¿Ve posiciones favorables en el Gobierno?

-Solamente hemos conversado con las autoridades para esbozar el problema.

-¿Cómo ve la situación económica?

-El país ha tenido un viento de cola gracias al precio de la soja y también a las tasas de interés internacionales. Esto puede empezar a cambiar y habría que prepararse para ese escenario.

-¿Los preocupa la seguridad?

-Sí, la preocupación de la industria por el tema de la inseguridad ha sido comentada por los empresarios en cada una de las entrevistas que se mantuvieron con las autoridades del Gobierno.

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