
Rostros detrás de la estadística
Caso 1. El hombre levanta la tapa del tacho callejero de basura. Hurga, busca. Hombrea cartones. Mira a cámara y ríe. Mira a cámara serio. Se muestra serio y sereno. Es cartonero. Forma parte del grupo de trabajadores con ocupación precaria. Esa situación laboral –en la que están vendedores ambulantes, changarines, esclavos de la industria textil y muchos otros– afecta a un tercio de las personas económicamente activas en la población urbana del país, según la encuesta de la deuda social de la Universidad Católica Argentina (UCA).
Caso 2. El joven tiene 26 años. Vive en Rosario. Dice que, en lo que a la vida laboral se refiere, el reconocimiento es tanto o más importante que el tema económico. En poder ser un referente de su especialidad, encuentra algo que lo gratifica más allá del dinero. Es profesional y forma parte del 42,7% de los trabajadores con empleo pleno de derechos, según la citada fuente. Está en una situación que queda en minoría si del otro lado se suma a precarios, subocupados inestables y desempleados.
Fragmentos de la vida cotidiana aparecen reflejados en una secuencia de fotos –en el primer caso– y en el testimonio ofrecido para un cortometraje –en el segundo– que integran la muestra Rostros y voces de la deuda social, que puede visitarse en el Pabellón de las Bellas Artes de la UCA hasta el 13 de septiembre. Esas miradas y expresiones son las que están detrás de la estadística que informa sobre las realidades del mercado laboral, de la pobreza y de las desiguales oportunidades de acceso a bienes y servicios.
Desde la idea de que las cifras son insuficientes para mostrar una sociedad "atravesada por fuertes inequidades", la investigadora a cargo del proyecto, Ianina Tuñón, cuenta que un objetivo fue acercarse a la perspectiva de las propias personas sobre su mundo. Las historias y decepciones que hay detrás de alguien que no logra un empleo porque no pudo estudiar o de quien llegó a caer en el delito están pinceladas en los testimonios y manifestadas en miradas, gestos y movimientos. También aparecen las esperanzas y los proyectos, que adquieren un particular y distintivo significado en cada uno de los cuatro ejes temáticos de la muestra: el de las personas mayores; el de un grupo de chicos salteños que recibieron cámaras fotográficas con las que ellos mismos invitan a mirar la realidad en la que viven; el de las juventudes, y el del trabajo marginal.
La relación con el dinero y lo que se hace para conseguirlo (que tantas veces no coincide con lo que se desea hacer) es tema del que muchos tienen algo que decir, sin importar en qué segmento los ubica la necesaria estadística. Es un tema en común. Y las fuertes diferencias desafían a mirarnos y a escucharnos como parte de una misma sociedad.




