
San Juan un símbolo de la ganadería
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Luis Federico Bullrich subasta el plantel; la cabaña de Pereyra Iraola fue siempre un ejemplo de esfuerzos y progresos (Foto: Jorge Mangione)
Hereford: la cabaña subastó la totalidad de los vientres e invernada; en junio hará lo propio con los toros; finalizan de esta manera 140 años de una brillante historia.
BALCARCE .- En el campo la siembra es permanente. Todo es una única y eterna reproducción. Un presente atemporal que se mantiene a sí mismo mientras se reproduzca.
De alguna manera la liquidación de la cabaña San Juan de la familia Pereyra Iraola fue una siembra fructífera de 140 años de trabajo en la raza Hereford.
Sentado en la tribuna de la Sociedad Rural de Balcarce frente a la pista de remate don Simón Pereyra Iraola desde sus lúcidos noventa y dos años no considera al remate como el final de una etapa; por el contrario y con criterio alberdiano ayuda a poblar al país de simientes impecablemente logradas.
En diálogo con La Nación don Simón explicó mientras caía una pertinaz lluvia que "nosotros no tenemos como otros países el mayorazgo donde el mayor de los hijos se lleva todo. La ley natural es la que rige en este país y el resultado es que se haya repartido la cabaña en la forma que vemos".
Luego hace un interesante análisis sobre la inseminación artificial y su efecto en la comercialización vacuna y equina. "Las cabañas han cambiado fundamentalmente con la inseminación artificial. En ese sentido debe ser bueno pero comercialmente los precios han bajado debido a que uno no compra un toro sino una pastilla del mismo. No ocurre como con los caballos de carrera que su valor nominal se mantiene porque no está permitida la inseminación artificial; si no fuera así todavía tendríamos a los hijos de Botafogo en Palermo."
Su experiencia se transforma poco después en un sabio consejo: "Quiero decirles a todos que no dejen en un 100 por ciento la ganadería por la agricultura porque el ganado siempre será una garantía para conservar el capital y además es necesaria la explotación mixta".
Y sobre el fin de una conversación de pista de remate la cortesía de un caballero: "La Nación es mi diario; en materia ganadera siempre ha tenido un sentido defensor".
Los asistentes al remate siguieron el proceso con atención. Allí se resumían en las palabras de Luis Federico Bullrich un origen y una historia que llevó más de una centuria conformar. Defender el pedigree en el siglo último era tarea de visionarios. La Argentina era el confín del mundo y las pampas el confín de la Argentina.
Armar una cabaña dotarla de reproductores vincularla a los mejores criaderos del mundo y por sobre todo mantenerla en un primer plano a través de las décadas fue una tarea improba la marca y el signo de una familia.
No fue un remate de abrazos fáciles. Quien vendía no volvía a la producción para otro remate anual. Quien compraba se llevaba parte de una historia. Si bien los actos voluntarios deberían ser fáciles de comprender fue la cortesía y el savoir faire los que lograron crear un cierto clima de subasta.
Los altos precios marcaban una calidad de la que todos querían participar. Los consorcistas cambiaban rápidas miradas. Las ofertas fueron precisas. Los límites ya conversados se superaron. Las vaquillas de la tarde concentraban las ambiciones de una pronta mejora de los planteles de los compradores. El murmullo que continuaba cada bajada de martillo indicaba habitualmente mejoras en los precios.
Era de noche cuando concluyó el remate. Cada cual organizaba su regreso. Algunos con las semillas en las manos. Otros habiendo ya vaciado las bolsas. Siempre dentro de una tarea campesina tomando y dando para cumplir con el ciclo tan claro tan simple que exige el campo: para mantener la vida.
Puntos de referencia
Los hitos de la familia los marcan en primer término Leonardo Pereyra de Castro en un lejano 1787 en España decidiendo emigrar a América. Luego sus hijos lucharían por la patria hasta dar la vida. Más adelante en los tiempos de Rozas Simón Pereyra casado con Ciriaca Iraola extiende sus propiedades sitas en Ayacucho y Balcarce hasta la estancia San juan al sur de la provincia de Buenos Aires. El hijo de esta alianza Leonardo Higinio Pereyra Iraola en 1857 adquiere para la cabaña San Juan el toro Defiance y la vaca Coral la primera hembra Shorthorn de pedigree que llegó al país.
Cinco años después importa el primer reprodutor Hereford el famoso Niágara. Don Leonardo inscribió en el Herd Book Argentino más de 26.000 ejemplares Hereford y 16.000 Shorthorn.
La alta calidad de su cabaña mejoró las razas inglesas en el Río de la Plata y le permitió exportar novillos en pie a Europa por primera vez en nuestra historia.
A Leonardo típico exponente de la generación del 80 le siguió en el emprendimiento familiar su hijo Leonardo Rafael quien obtuvo en la Sociedad Rural Argentina un reconocimiento permanente y multitudinario de las excelencias de su cabaña.
En la historia cercana se sitúa Simón Pereyra Iraola quien manejó San Juan en las difíciles décadas del 40 50 y del 60 impidiendo que decayera la calidad de sus ejemplares y manteniendo el prestigio de la centenaria cabaña.
El ciclo de esta historia del campo argentino se cierra con Emilio Pereyra Iraola hijo de don Simón y ejecutor de la decisión familiar de subastar a San Juan.
Interés de los compradores
BALCARCE.- Ni la tenaz llovizna que por muchos minutos se transformó en torrencial precipitación alcanzó para aplacar el entusiasmo de las más de mil personas que se hicieron presentes el viernes último en las instalaciones de la Sociedad Rural de esta ciudad para asistir al remate de la totalidad de los vientres e invernada de la cabaña San Juan de Leonardo Pereyra.
Las ventas de la denominada "liquidación de la era" corrieron por cuenta de la firma Luis Federico Bullrich y Hnos. cuyos martilleros protagonizaron un verdadero maratón para adjudicar hasta el último de los 916 animales encerrados.
Los valores máximos se alcanzaron a media tarde cuando salieron a subasta cinco vacas vacías donantes de pedigree Polled Hereford las que fueron adquiridas por Horacio Navarro en 9500 7500 4000 3500 y 3000 pesos.
Previamente dos vacas preñadas de la misma raza fueron colocadas en 7000 y 6000 pesos.
En cuanto al resto de la hacienda los precios mínimos y máximos obtenidos fueron los siguientes: vacas Polled Hereford preñadas con garantía de $ 800 a 3000; vaquillonas Polled Hereford preñadas con garantía de $500 a $1300; vacas Polled Hereford preñadas y con cría de $ 300 a 5000; vacas Polled Hereford vacías sin cría de $ 300 a 2000; vacas Hereford preñadas con cría de $ 400 a 620; vacas Hereford preñadas sin cría de $ 400 a 1050; vaquillonas Hereford sin servicio de $ 300 a 450 y vaquillonas Polled Hereford sin servicio de $ 380 a 550.
Merece destacarse la calidad de los lotes ofrecidos así como el interés exhibido por los compradores a lo largo de la destemplada jornada.
Ahora la cita será en junio cuando los herederos de Leonardo Pereyra pongan a la venta los toros de la legendaria cabaña.
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