
Se alcanzó el acuerdo stand by con el FMI
Asistencia: el monto total del crédito no fue difundido; no habla del IVA; Cavallo quería una auditoría menos exigente.
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El Gobierno acordó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) un crédito stand by que constituye una línea organizada por el organismo multilateral para asistir a los países que tienen problemas con sus balanzas de pagos.
El acuerdo regirá por un plazo de 21 meses y si bien no se difundió el monto total del préstamo fuentes del Palacio de Hacienda revelaron a La Nación que será de alrededor de U$S 1000 millones con desembolsos trimestrales de 140 millones.
Las mismas fuentes dijeron que el entendimiento no exige mantener en el 21% la tasa del IVA. El dato cobra peso si se tiene en cuenta que tres semanas antes cuando llegaron a Buenos Aires los técnicos del FMI se daba por segura una condición de mantener el impuesto en ese nivel.
Días anteriores el presidente Menem aseguró que sería reducido al 18% a partir de abril mientras que el lunes Cavallo compartió esa voluntad pero aclaró: "Eso ocurriría cuando estemos seguros de que podemos cumplir con las metas de recaudación".
Significado
A juicio de analistas el acuerdo alcanzado es importante porque suma una dosis de seguridad a inversores extranjeros sobre la estabilidad del esquema económico.
Pero al mismo tiempo en Economía se admitió que en rigor Cavallo abrigaba la posibilidad de obtener otra línea del organismo denominada "supervisión extendida" que concede desembolsos de dinero pero a plazos mayores que un stand by.
En los hechos el stand by es un préstamo que se otorga a países que tienen que pagar compromisos por montos superiores a lo que les queda de su recaudación una vez que abonaron todos sus gastos corrientes.
Pero el deudor no sólo contrae más deuda. Debe comprometerse también a hacer reformas que permitan cuando termine la asistencia del FMI pagar todos los intereses de sus deudas y por lo menos refinanciar los vencimientos de capital que le queden pendientes.
Se exige a la Argentina un presupuesto equilibrado
El nuevo acuerdo stand by con el Fondo Monetario Internacional (FMI) exige a la Argentina cerrar el presupuesto de este año en equilibrio para lo cual deberá obtener U$S 2500 millones de privatizaciones es decir unos U$S 1500 millones más que lo presupuestado.
Además se deberán aumentar en U$S 800 millones las reservas de libre disponibilidad del Banco Central.
Fuentes del equipo económico negaron que el acuerdo permita utilizar los recursos de las privatizaciones para cubrir un eventual déficit de caja.
Los informantes revelaron también el que compromiso con el FMI prevé para 1996 la colocación de títulos de deuda por U$S 3600 millones en el exterior y por otros U$S 2000 millones en el mercado interno.
El directorio del FMI lo tratará en abril próximo pero el último desembolso de U$S 400 millones del crédito de facilidades ampliadas por las metas cumplidas en 1995 se realizará en marzo.
El stand by es el préstamo con el que el FMI asiste a los países que tienen que cancelar montos de intereses de su deuda superiores a lo que les queda de su recaudación luego de pagar todos los gastos corrientes. Pero el asistido no sólo contrae un nuevo endeudamiento. Se compromete a hacer reformas que solucionen los desequilibrios.
La Argentina ya tuvo un crédito idéntico en 1991 en el inicio de la convertibilidad. Se transformó luego en el otro tipo de préstamo que otorga el FMI: el de facilidades extendidas.
Este programa es a más largo plazo -con un mínimo de tres años- y fue diseñado para asistir a los países que reestructuran su deuda comercial en moneda extranjera en el marco del plan Brady.
Ningún otro país contó con facilidades extendidas de más de cuatro años. Y entre ellos se cuentan México Venezuela y Perú por ejemplo.
La larga duración del stand by para la Argentina no parece una modificación tan importante como la que quería Cavallo que habló de la posibilidad de un programa de "supervisión ampliada".
En realidad el Fondo Monetario tiene programas de "supervisión reforzada" un sistema de monitoreos semestrales más intensos que el que anualmente se realiza a todos los países miembro pero menos riguroso que cuando hay un crédito en vigor.
La razón de esta mayor flexibilidad es sencilla. La "supervisión reforzada" como la que tuvieron en 1993 Gambia y Bangladesh no tiene desembolsos.
Pero Cavallo quería una "supervisión extendida". Es decir más plazo que un stand by y desembolsos. No pudo ser y las metas serán trimestrales.






