
Se cierra el cerco sobre Villalonga y Telefónica cae
Creció la presión política y del mercado sobre el ejecutivo; la acción cayó fuerte en Madrid y en Buenos Aires
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MADRID.- Las horas tristes de uno de los hombres más poderosos de la economía española, Juan Villalonga, presidente de Telefónica, se están volviendo negras. Y también las de los accionistas de la empresa, que desde comienzos de año sufrieron una pérdida acumulada del 17,74% al ritmo de negocios que no salieron y de la sospecha de fraude.
Por segunda vez en sólo cinco días, se desplomaron las acciones de la compañía -esta vez el 4,6%- y arrastraron en su caída la plaza española -cuyo índice general perdió el 1,8%-, luego de confirmarse que la Comisión de Valores decidió volver sobre sus pasos y le abrió al directivo un nuevo expediente por supuesto enriquecimiento con información privilegiada, del que lo había exonerado hacía dos años.
Considerado hasta hace unos meses poco menos que el rey Midas español, Villalonga se está quedando solo. Y débil de respaldo político. "Yo no voy a decirle a la Comisión de Valores lo que tiene que hacer, pero espero que actúe en consecuencia si hay circunstancias como para hacerlo", dijo el presidente José Aznar apenas horas antes de que se confirmara la existencia del nuevo expediente.
Ayer la Bolsa española era un hervidero de rumores. Algunos aventuraban una posible salida de la compañía del funcionario, mientras que otros se mostraban mucho más cautos y esperaban señales del núcleo financiero que respalda a Villalonga antes de inclinar su opinión. Para ellos era vital saber hasta cuándo los banqueros están dispuestos a soportar la pérdida de valor que sufre la compañía.
La constante era la queja ante la dificultad del mercado para fijar precio a las acciones mientras la cabeza de la empresa está expuesta a rumores e investigaciones. "No podemos seguir trabajando así", sintetizó uno de los operadores.
Nuevo examen de la CNV
La decisión de la Comisión Nacional de Valores (CNV) de volver sobre sus pasos fue como un baldazo de agua fría para el mercado en general y para la principal acción de la plaza local. "Pero si ya habían investigado esto ¿qué pasa ahora?", era la perpleja reacción ante la decisión de la máxima autoridad en materia de operaciones bursátiles. Comenzaba a difundirse la impresión de que algo no andaba bien.
Todo empezó hace menos de una semana, cuando el diario madrileño El Mundo acusó a Villalonga de haber ganado en la Bolsa 120.000 dólares en trece días especulando supuestamente con información privilegiada de la compañía. En ese momento Telefónica negó la acusación mediante un comunicado, mientras que voceros de la CNV dijeron que en 1998 habían investigado el caso y "no se pudo comprobar nada".
Ayer, la comisión reguladora informó que reabrió la investigación con un nuevo expediente, lo que provocó revuelo en medios políticos y financieros.
El impacto en el mercado
Villalonga, que llegó al sillón de Telefónica de la mano del presidente Aznar, ha estado en la mira en los últimos meses por sus controvertidas decisiones empresariales, entre ellas, la fallida fusión con la holandesa KPN y la posterior fusión de Terra -su brazo en Internet- con la estadounidense Lycos.
Al cerrarse la rueda bursátil, el castigo sobre las acciones de Telefónica se había extendido a sus dos filiales más importantes: Terra -con una caída del 4,53%- y Páginas Amarillas, que sufrió una merma del 6,6 por ciento.
Las derivaciones políticas no tardaron en llegar. El bloque del Partido Socialista Español (PSOE) en el Congreso pidió la comparecencia del presidente de la CNV -Juan Fernández Armesto- para que explicara los criterios del organismo para evaluar el posible uso de información privilegiada e informara sobre las razones que lo llevaron a reabrir lo que se consideraba un caso cerrado.
Mientras esto pasaba y el bloque del gobernante Partido Popular pedía a las autoridades de la CNV que "actúen", comenzaron las desmentidas de otros directivos de Telefónica también alcanzados por la acusación periodística.
Entre ellos, Elena Cué, esposa del consejero Alberto Cortina, que negó que hubiese hecho uso de información de la compañía en beneficio personal.
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