
Según el ejecutivo de la empresa de telecomunicaciones, en una economía pequeña como la argentina "hay que estar en todo"
En dos años se quedó con la operación de 10 proveedores de acceso a Internet y una firma de infraestructura, y quiere más
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"Un número que circulaba en la facultad cuando estudiaba era que el total de la producción industrial argentina en el uno a uno era igual al consumo interno de pizza en los Estados Unidos. Con esa dimensión es difícil tener un negocio de escala en un nicho, lo mejor es tener escala dándole servicios a todos."
Esto dice ahora Gonzalo Berra, gerente general de la empresa de telecomunicaciones Netizen.
Hace 7 años estaba en otra cosa, era un economista que se dedicaba a la política y que, con nueve amigos decidió hacer hacer la apuesta de 600 pesos mensuales para fundar una empresa proveedora de acceso a Internet. El paquete cerraba con el aporte de 50 abonados -amigos y familiares que en muchos casos sabían poco y nada de qué se trataba Internet- que pagaban 50 pesos por el servicio.
Así nació Netizen, que en mayo de 2001 se vendió a SkyOnline, la compañía de capitales europeos con sede en Estados Unidos, y que conservó al ejecutivo en el puesto de gerente general. Gonzalo Berra maneja las operaciones de la empresa proveedora de servicios de telecomunicaciones en la Argentina, Brasil, Uruguay y Chile. En los dos años de negocios bajo el paraguas de SkyOnline hicieron 11 compras, en su mayoría de cartera de clientes de proveedores de acceso a Internet y concretaron en septiembre último la mayor adquisición cuando se quedaron con la subsidiaria local de la estadounidense Diveo, operación que duplicó su facturación mensual, hasta los $ 2,5 millones actuales.
"Este año proyectamos crecer un 12% y seguiremos comprando empresas", dice Berra.
-¿Cómo ajustaron los precios en el año?
-Hemos seguido la inflación, básicamente el CER, que rondó el 40 por ciento en los dos casos, corporativo y domiciliario.
-¿Cómo evolucionó el mercado de acceso a Internet en 2002?
-El mercado de 0610 está estancado, nosotros hemos crecido por adquisiciones, el acceso gratuito creció un 20% y está creciendo la demanda de servicios corporativos. También hubo cambios en el patrón de uso, hay usuarios nuevos que usan los locutorios y cibercafés y no creemos que en el corto plazo pasen a contratar el servicio porque el hardware es caro. Así que hay una oportunidad ahí.
-¿Para qué?
-Para ser agresivos en ese tema, abriremos cibercafés propios. De Diveo hemos heredado unos 40 locutorios con acceso a Internet y telefonía, que funcionan con la marca Comunicar.
-¿Dónde están?
-En Capital Federal y Gran Buenos Aires. Ahora los estandarizaremos bajo la marca Netizen y nuestro proveedor Uyuyuy tendrá un papel importante porque el público de acceso gratuito es el mismo que el de los cibercafés.
-¿Cuándo hacen el lanzamiento?
-A partir de marzo.
-¿Cómo completan la oferta de servicios?
-Tendemos telefonía, data center, acceso a Internet en dial up, ADSL y cablemódem y enlaces punto a punto. Básicamente toda la oferta de servicios de telecomunicaciones con la excepción de telefonía móvil.
-¿Tendrán ofertas para el sector corporativo?
-Estamos desarrollando productos que unan telefonía con Internet y vamos a ser muy agresivos en el sector Pyme. Con la estructura y capacidad de data center que tenemos apuntaremos a empresas grandes.
Queremos exportar servicios de data center al resto de la región y tenemos un área de diseño Web que incorporó unos 40 clientes en el exterior y queremos seguir en esa dirección.
-¿Cómo están con relación a la competencia?
-Somos la cuarta empresa de telecomunicaciones detrás de Telefónica, Telecom e Impsat considerando el negocio consolidado.
-En el mercado dicen que la forma de comprar de Netizen es algo desordenada, que compran porque es barato sin un plan a largo plazo. ¿Qué opina de eso?
(sonríe)-Tenemos un modelo de negocios algo distinto al de los jugadores tradicionales. Hay empresas con foco en nicho de mercado y atacan sólo al sector corporativo, o Pyme u hogareño. Otras se enfocan en tecnología y se enfocan en fibra óptica o dial up. Nosotros no.
Nuestro foco es el cliente, a él no le importa cómo se llega sino que se satisfagan sus necesidades con calidad de servicios.
La manera más eficiente de obtener ganancias es juntar todo, en economías pequeñas como la nuestra, la escala es crítica.
-¿Terminó la "digestión" de todo lo que compraron?
-Terminamos el 28 de febrero y estaremos listos para comprar más.
-¿Qué están analizando?
-Vemos proveedores chicos, medianos y grandes de Internet especialmente en Capital y Gran Buenos Aires, también estamos analizando algo en otros países. No puedo decir más, aunque el secreto es que sean empresas compatibles con lo que tenemos. Siempre pensamos en sitios y productores de contenidos, y sobre todo en carteras de clientes.
-¿Siguen interesados en AT&T Latin America?
-Sí, como la están viendo todos. Nos interesan sus clientes y el negocio de telefonía, que es compatible con lo nuestro. Sería super rentable esa cartera de clientes.
-¿Cómo están en la carrera?
-No se sabe, hay un largo proceso por delante.
-¿Qué proyecciones hace para el sector para este año?
-El mercado regulatorio está verde, sobre todo en materia de acceso domiciliario a través del 0610. Si deja de ser un monopolio de hecho de las telefónicas Telecom y Telefónica, el mercado debería explotar y ser "la" conexión de todos los hogares argentinos. Hoy en promedio entre acceso y consumo de pulsos la factura de dial up es de unos 48 pesos y un acceso gratuito gasta unos 28 pesos de telefonía. Eso acercaría a los usuarios a un gasto menor.
-¿Cuánto bajaría la factura?
-El total se acercaría mucho a los 30 pesos. Claramente, hoy hay una distorsión en el mercado que la pagan los usuarios.
-¿Cree que habrá cambios tras el acuerdo con el FMI?
-Pasar del default por tener préstamos para no pagar es lo mismo. Hay que ver cómo el dólar se ajusta a un precio que sea razonable para la estructura económica de la Argentina, porque creo que sigue siendo alto.
Del comité a la empresa
- Gonzalo Berra tiene 32 años, es economista y tuvo su primer trabajo formal como asesor económico de Rodolfo Terragno. "Cuando él ganó la presidencia del comité nacional, me ofreció un lugar donde quisiera; yo elegí el gabinete de computación; todos se mataron de risa, y bueno, ahí empezó todo." En 1996 dejó la política, se reunió con nueve amigos y fundó Netizen en un rincón de la oficina de seguros de su familia.
- Tiene un hijo de 2 años que se llama Ernesto -"por el Che Guevara y por Hemingway"-, con quien pasa tres días a la semana. "No habla mucho todavía, me dice papá payaso nomás", cuenta.
- Desde las primeras computadoras con e-mail en la universidad mandó su primer mensaje con un saludo a la Casa Blanca para ver si contestaban. "Respondieron desde la oficina de Clinton con una formalidad de cortesía, pero para mí fue tocar el cielo con las manos."
- El deporte fue su primera fuente de ingresos: a los 16 años comenzó a dar clases de tenis a chicos de entre 7 y 11 años. "Sigo jugando, pero estoy en muy mala forma para mis ex compañeros de tenis y en demasiado buenas condiciones para mis amigos, así que o se aburren conmigo los primeros o me aburro con los segundos", confiesa.






