Según la OIT, dar empleo a una mujer no es más caro

Se analizaron varios países de la región
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12 de mayo de 2003  

GINEBRA (EFE).- Un estudio sobre la discriminación laboral hecho por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en la Argentina, Brasil, Chile, México y Uruguay cuestiona la idea generalizada de que contratar a una mujer resulta más caro que emplear a un hombre.

"El coste adicional de emplear a una mujer y de cubrir los gastos por maternidad y cuidado de los niños es muy bajo", afirma el estudio, que es parte de un informe más amplio divulgado ayer en Ginebra por la OIT sobre las diversas formas de discriminación en el trabajo.

Sólo el 2 por ciento

Precisa que el costo (no salarial) de la maternidad asciende a menos del 2 por ciento de las ganancias brutas mensuales de las mujeres empleadas.

"Si consideramos todos los costes no salariales, incluidos los de capacitaciones e indemnizaciones por accidentes de trabajo que se otorgan tanto a hombres como a mujeres, los costes de contratar a estas últimas son casi nulos", afirma la OIT.

Esto se debe -explica- a que el pago de las prestaciones por maternidad y los salarios a los que tiene derecho la madre durante la licencia no corren por cuenta del empleador.

Estos gastos son sufragados por la recaudación tributaria en Chile y los fondos de la seguridad social en la Argentina, Brasil, México y Uruguay.

Así, cuando la financiación proviene del sistema de la seguridad social "la parte que aporta el empleador no tiene relación con la cantidad ni la edad de las empleadas mujeres", sino únicamente con el número total de trabajadores de ambos sexos.

Según la organización, con esta forma se busca proteger a las mujeres de una posible discriminación a causa de la maternidad.

Por otro lado, el informe de la OIT hace referencia a los progresos de algunos países latinoamericanos en cuestión de ingresos de mujeres en relación con los que perciben los hombres.

En este sentido, los que mayores avances registraron fueron Paraguay, con un 19 por ciento, y Colombia, con un 14, mientras que en Chile y Ecuador fueron de 5 y uno por ciento, respectivamente.

El informe menciona que en las áreas urbanas de Brasil las mujeres blancas tienen un ingreso superior al de los hombres que no son blancos.

Sin embargo, una vez que se toma en cuenta el nivel de instrucción la situación cambia y son las mujeres no blancas quienes quedan en el escalón más bajo.

Por encima de ellas se ubican, en orden ascendente, las mujeres blancas, los hombres no blancos y, en la cima de la pirámide, los hombres blancos.

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