
"Ser una empresa global nos salvará"
El hijo del creador de la motosierra dijo que estar en la mayor cantidad de países posible los ayuda a contrarrestar la crisis
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La historia comenzó en Alemania, en medio de las dos grandes guerras mundiales. Corrían los años veinte cuando Andreas Stihl, por entonces fabricante de máquinas de vapor para molinos, ideó una herramienta que pudiera ser trasladada a los bosques para cortar los árboles y así evitar el trabajo de transportar los grandes postes hacia el lugar donde eran consumidos para generar energía. Nació así la motosierra. Y poco después, en 1926, su inventor fundó la empresa Stihl, en Stuttgart.
No eran épocas fáciles, pero "el padre de la motosierra" igual se las ingenió para desarrollar el negocio en una Alemania donde la inflación hacía estragos. Será tal vez por eso que su hijo, Hans Peter Stihl, socio general del Grupo Stihl, no pierde la calma ante la actual crisis internacional.
En diálogo con LA NACION, este ingeniero de 76 años, que se retiró en 2002 de las operaciones de día a día de la compañía, comentó que los productos que fabrica su firma son necesarios para trabajar presentan una menor sensibilidad a la crisis que los de otros rubros.
"Como vendemos productos que son realmente necesarios para el trabajador el impacto de la crisis sobre nuestro mercado es mucho menor que en otros como el del automóvil. Y eso se nota cuando se mira que este año crecimos en ventas, mientras que hay muchas compañías internacionales que tienen menor facturación este año que en 2007", comentó el directivo, que ingresó a la firma como asistente de management en 1960.
La compañía, que realiza el 88% de sus ventas fuera de Alemania y aumenta sus ingresos un 7% anual desde 2000, alcanzó en 2007 una facturación de 2100 millones de euros y realizó inversiones por 170 millones de euros destinadas a ampliación de plantas y al desarrollo de nuevos productos.
El Grupo Stihl, presente en 32 países de manera directa y otros 160 a través de importadores independientes, hace ya tiempo que no sólo fabrica la herramienta que impulsó su fundación, sino que ahora también elabora y comercializa motoguadañas, sopladoras, tronzadoras, desbrozadoras, pulverizadoras, cortacercos... y un sinnúmero de otros implementos motopropulsados.
"Lo más conocido en el mundo son las motosierras y últimamente se desarrollaron otras líneas; pero ponemos todo lo que vendemos bajo un titulo común que es herramientas a motor manuales.
Cuando se lo consulta sobre su competencia, Stihl reconoce que es mucha, principalmente de origen sueco y chino, pero destaca que ésta cada vez será menor debido al aumento de las regulaciones relacionadas con la seguridad de las máquinas y con la baja emisión de gases tóxicos.
"La mayor parte de la competencia nueva, que vienen de China, no tiene la tecnología para producir motores de bajas emisiones y maquinas con standars altos en seguridad", explicó el directivo, que tras la muerte de su padre, en 1973, se convirtió en socio director de la empresa.
Otra de las ventajas competitivas con las que cuenta el grupo es que en sus plantas se fabrica lo básico, que es el motor, y eso mismo puede ser utilizado en cada una de sus herramientas. "Y parte de la misma política es que podemos hacer varias piezas que pueden ser usadas en muchos modelos distintos. Esa característica de nuestros diseños nos permite reducir mucho los costos de producción".
¿Esa es su principal ventaja?, le preguntó LA NACION. "Sí, sin dudas, porque simplifica mucho nuestra tarea", respondió.
Consultado sobre la explosión de los mercados asiáticos, Stihl señaló que su empresa está presente en Vietnam, Malasia, Indonesia y Japón. "Además, hace tres años que instalamos una fábrica en China, pero sólo para exportar lo que allí se produce. También tenemos en ese país una casa comercial que importa nuestras herramientas para vender en el mercado local."
Desarrollo e innovación
El desarrollo y la innovación están entre las prioridades de Stihl y es por eso que cada dos meses tienen una reunión donde se discute sobre nuevos productos. Además, cuentan con más de 400 ingenieros dedicados todo el tiempo a la planificación de nuevas máquinas. "No puedo dar más detalles sobre eso, porque la compañía lo mantiene en secreto. Lo que sí puedo decirle es que invertimos un cinco por ciento de nuestra facturación anual en esta área", afirmó.
A la hora de opinar sobre la inflación, uno de los males que suelen acosar a la economía argentina, el ejecutivo recordó que su compañía nació en medio de una suba generalizada de precios y que a lo largo de su historia ha atravesado varios períodos similares.
"En este tipo de ambientes lo que se debe tener es un muy buen departamento financiero que sepa cómo hay que adaptar el negocio para evitar pérdidas", dijo. Y agregó: "En general, en los principales mercados en los que vendemos la inflación hoy es de nivel moderado y sólo en unos pocos países es alta. Por eso no es un tema que nos afecte".
El heredero del fundador de la compañía destacó que su desafío siempre fue ingresar en la mayor cantidad de países posibles, ya que sólo así podrán considerarse una verdadera firma global. "Así podremos contrarrestar mejor los efectos de la crisis, ya que cuando nuestras ventas caen en algunos países suben en otros. Ser una firma global nos salvará", concluyó.
El padre se preocupó hace ochenta años por crear una herramienta que los obreros pudieran trasladar hasta los bosques alemanes. El hijo se esmera aún hoy por presentar esa y otras máquinas por todo el mundo.



