
"Si fuera un ahorrista, yo entraría en el canje"
Lo dijo un prestigioso académico italiano
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MILAN.- Donato Masciandoro, profesor de Economía Monetaria de la prestigiosa Universidad Bocconi, de esta ciudad, no tiene dudas: si él fuera un bonista golpeado por el default de los tango-bonds, aceptaría el canje lanzado por la Argentina. "Es muy fácil decir que hay que boicotear la reestructuración de la deuda argentina cuando está en juego el dinero de los demás. Si yo fuera un pequeño ahorrista aceptaría, porque la alternativa es quedarse con papel que no vale nada en la mano", dijo ayer a LA NACION, en una entrevista en su despacho del ateneo milanés.
De 43 años, el profesor Masciandoro, que también enseña en la Universidad de Economía de Lecce, en el sur del país, fue consejero de las Naciones Unidas y del Banco Interamericano de Desarrollo.
-La Argentina dice que ésta es la última oferta, que no puede pagar más, y Nicola Stock, de la Task Force Argentina, dice que el país sí podría hacerlo. ¿Qué opina?
-Yo pienso que no es relevante quién está en lo cierto, sino la fuerza relativa de los protagonistas. El primer protagonista es un Estado soberano, la Argentina; después, hay protagonistas internacionales, como el FMI, el G-7, el Club de París; después, otros gobiernos nacionales, como el italiano. Bajando de peso, después están las asociaciones de ahorristas; y bajando aún más, los ahorristas individuales. Lo relevante es que el gobierno argentino dice que tiene una oferta, y los diversos sujetos que mencioné deben tomar su decisión. La comunidad internacional tiene una actitud pasiva, porque no me parece que el FMI esté teniendo una actitud especialmente dura frente a la deuda. Los gobiernos nacionales pueden hacer protestas más o menos vibrantes, pero más allá de eso en las relaciones bilaterales no pueden ir; y los otros protagonistas tienen todavía menos fuerza contractual frente a un Estado. Por lo tanto, no es relevante que ellos digan que no es justa la oferta de la Argentina. Lo relevante es que no tienen fuerza contractual.
-¿Usted dice que nadie puede hacer nada ante la oferta?
-El gobierno argentino no mantiene una promesa, esto puedo ser correcto o no, pero tiene que ver con el campo de la ética. Desde un punto de vista económico, hay que ver si esta decisión es racional. Probablemente, el Gobierno hizo un análisis de costo-beneficio. El beneficio es reducir mucho el peso del déficit, y los costos son de dos tipos: económicos y políticos. El costo económico es que por un tiempo la Argentina deberá tener mucho cuidado al ir a los mercados internacionales a pedir nuevos capitales, porque los mercados recuerdan. La pregunta es por cuánto tiempo van a recordar.
-¿Cuánto tiempo se puede calcular para el caso argentino?
-Aunque los mercados cambian, podría decir que una decena de años, como mínimo. La confianza y la reputación se destruyen muy fácilmente, y para reconstruirlas hace falta tiempo.
-Para usted, ¿les conviene a los 450.000 ahorristas damnificados adherir al canje?
-Es muy fácil decir que hay que boicotear el canje cuando está en juego el dinero de los demás. Si yo fuera un pequeño ahorrista aceptaría, porque la alternativa es quedarse con un papel que no vale nada en la mano.
-Entonces, ¿usted aceptaría, pese a la quita del 70%?
-Si yo razonara con mi dinero, seguro que sí, porque la alternativa a la quita del 70% es cero. Lo que pasa es que las asociaciones de bonistas razonan con el dinero de los demás.
-Hubo varias sentencias que condenaron a distintos bancos por la falta de transparencia en la venta de bonos argentinos. ¿Cuán grave es la responsabilidad de los bancos italianos?
-En esto suele hacerse una simplificación: de un lado están los bancos, que son los malos, y del otro los ahorristas, que son los buenos, los engañados. Esto no es así: el hombre, sea banquero o ahorrista, es ávido. Hay operadores correctos e incorrectos; y ahorristas sabios o ávidos, que además son oportunistas, que saben lo que hacen: cuando las cosas van bien, se quedan callados, y cuando van mal, protestan. En síntesis, el hecho de que en un país donde hay centenares de miles de transacciones haya alguna situación en la que el operador bancario pudo haberse aprovechado de un ahorrista, me parece que entra en las estadísticas.
-¿No es raro que Italia sea el país donde más pequeños ahorristas quedaron golpeados? Se dice que los bancos se deshicieron de los bonos, descargándolos sobre ellos.
-El mayor interés del ahorrista italiano puede explicarse con las relaciones históricas y culturales entre las dos naciones, en el sentido de que parecía que uno hacía un préstamo en familia, casi un acto de afecto, entrelazado con un buen rendimiento. Es decir, no hay buenos y malos: hay un país con gran capacidad de ahorro y bajísima cultura económica, con una fuerte intermediación bancaria. Por lo que, si las cosas van mal, el culpable perfecto son los bancos.


