
Siguen deprimidos los depósitos
La baja da a los ahorristas la chance de negociar mejores tasas
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Los depósitos en plazo fijo (que representan el 48% del total de las colocaciones que atesoran los bancos) mantuvieron en los últimos días la tendencia a la baja que iniciaron en octubre, cuando los episodios de inestabilidad política que quedaron en evidencia con la renuncia del vicepresidente Carlos Alvarez terminaron por apurar los tiempos de una crisis financiera.
Al pasado 11 de diciembre (último dato oficial disponible) estas imposiciones caían 2300 millones; un descenso del 4%, especialmente causado por los retiros de los depósitos pactados en pesos, aunque también se detectaron algunos retiros en dólares.
De acuerdo con las consultas que realizó La Nación entre algunos banqueros, este cuadro se mantiene, aunque la baja habría tendido a desacelerarse en las últimas horas.
Las colocaciones a plazo fijo alcanzan hoy a 55.200 millones, contra los 57.500 que promediaban antes de la salida de Alvarez del Gobierno.
Esta situación alimenta una creciente puja por la captación de fondos entre los bancos, que beneficia a los ahorristas, quienes están en condiciones de pactar un mayor interés ante esta circunstancia, especialmente por depósitos en moneda local. Ayer los bancos ofrecían en promedio por los depósitos en pesos un rendimiento del 0,91% mensual o del 11,08% anual, frente al 8,77% por los certificados en dólares.
Pero si las sumas a depositar superaban los 100 mil pesos o dólares, los rendimientos que se podían pactar aun en bancos de primera línea llegaban al 14% en pesos y 11% en dólares.
Todo ocurrió en el marco de otra jornada caliente en la City porteña, que llevó las tasas de préstamos interbancarias a tocar niveles máximos de 18% anual, aunque finalmente cerraron al 15,5 por ciento.
La tendencia alcista de las tasas de interés se mantedrá, según los analistas, durante las próximas dos semanas, por lo que los ahorristas tendrán hasta fin de año acceso a interesantes rendimientos.
Es que a la fuerte demanda estacional de fondos que se verifica cada diciembre (las empresas pagan sueldos, aguinaldo y vacaciones) se sumó esta vez la caída de depósitos privados que resta margen de maniobra a los bancos y encarece el costo del dinero.





