Talento. Por qué contratar un pasante de Rwanda o de Paraguay puede ayudar a la estrategia de las compañías

Romina Cavanna y Francisco Imperatore, de Pan American Energy, durante el Summit de Recursos Humanos de LA NACION
Romina Cavanna y Francisco Imperatore, de Pan American Energy, durante el Summit de Recursos Humanos de LA NACION Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta
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28 de agosto de 2019  • 12:19

Los veinteañeros de hoy nacieron en plena globalización y ya tienen una mirada internacional incorporada. Hay empresas que están utilizando una herramienta atípica para atraer ese talento millennial y centennial: las pasantías abiertas al mundo. Se trata de trabajar con personas no solamente de la Argentina, sino también de destinos cercanos como Bolivia o Chile, o de lugares más exóticos como Egipto o Rwanda.

Ese es el caso de Pan American Energy (PAE). La compañía energética incorpora talento internacional en un programa de pasantías. Para contar todo sobre ese proyecto, Romina Cavanna, vicepresidente de Recursos Humanos de la compañía, y Francisco Imperatore, un tutor del programa, conversaron con Carla Quiroga, periodista de LA NACION, en el Summit de Recursos Humanos.

"El foco en el día a día tiene que estar, pero hoy los jóvenes son globales. Si no unimos esa mirada a la diaria, no progresamos", reflexionó Cavanna. Detalló que todos los años la firma toma 11 pasantes internacionales. "Vivimos en un mundo cambiante en el que tenemos que incorporar pensamientos diferentes", añadió.

Esos pasantes internacionales interactúan con los nacionales, que son entre 22 y 25 anualmente. Imperatore explicó cómo se vive la experiencia desde el punto de vista de un tutor. Explicó que esa fuerza laboral agrega valor a la firma porque "son chicos que son generalmente los mejores estudiantes de su clase". Además, explicó que a él como líder lo desafía a pensar su rol "en un contexto de competitividad global donde hay que competir y colaborar con profesionales de todo el mundo".

Cavanna agregó que "es un mito" que es difícil tomar a alguien de afuera. Aseguró que los pasantes "se terminan adecuando" y que, además, aportan al "conjunto de actividades de diversidad" de la compañía. "Ante un problema, cada uno lo encara diferente. Es gente que nació y estudió afuera", apuntó.

Dijo que PAE tiene accionistas chinos e ingleses, y además está ingresando en el mercado Mexicano. Esos hitos no se pudieran haber logrado sin la mirada internacional, puntualizó.

Para terminar, Imperatore recordó una experiencia con una pasante de Paraguay, que antes había sido ganadora de la beca Fulbright para estudiar en Estados Unidos. Cuando llegó a la Argentina a trabajar en PAE, la compañía estaba en medio de la preparación para competir en una licitación de energías renovables. La pasante se involucró tanto, que terminó trabajando tres meses más en la firma, y aunque la empresa no resultó ganadora, la experiencia fue inolvidable.

Talento Vs. Superación

En el mundo de los recursos humanos se habla mucho del talento, pero ¿qué pasa con los empleados que no tienen talento natural? ¿No sirven? Esa fue una de las polémicas que puso sobre la mesa el biólogo molecular Estanislao Bachrach, en su charla "El cerebro y su poder para generar el cambio".

"Yo soy más fanático del compromiso y la pasión que del talento, porque cuanto más talento tenés, menos cambiás en la vida. Imaginate a Messi abriendo una pizzería", apuntó Bachrach, en diálogo con el secretario general de Redacción de LA NACION, José Del Rio, y sostuvo que la clave para desarrollar a todos los empleados -incluso ese 80% que, en promedio, no tiene talento natural- es capacitarlos.

El biólogo molecular Estanislao Bachrach ponderó el "esfuerzo" por sobre el talento en el Summit de Recursos Humanos organizado por LA NACION
El biólogo molecular Estanislao Bachrach ponderó el "esfuerzo" por sobre el talento en el Summit de Recursos Humanos organizado por LA NACION Fuente: LA NACION - Crédito: Fabián Malavolta

El científico mencionó casos famosos en los que se observó que los chicos criados en familias que los felicitan continuamente por su talento o su inteligencia tienen a futuro un desarrollo más limitado que aquellos a los que se les reconoce el proceso de aprendizaje y superación. "Yo apoyo la idea de reconocer más el esfuerzo de la gente, tenga cinco o 40 años, que el talento. Más en épocas en las que tenemos que cambiar y hace falta tomar riesgos. El compromiso y pasión es lo que hace la diferencia en una compañía hoy", apuntó.

Bachrach consideró que, además de limitar el estrés y mantener la mente activa, una clave fundamental para el desarrollo de las personas es el autoconocimiento. "Ese dinero que tiene Recursos Humanos para poner en formación o capacitación, yo lo pondría en que la gente se conozca más, lo que va a producir mejor resultado a largo plazo -consideró-. Tengo que invertir en la persona como persona primero y después como profesional".

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