
Tarjetas no bancarias con mejor imagen
Bajaron hasta un 50%los intereses de los plásticos que utilizan las personas que ganan entre 250 y 700 pesos por mes
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Hace un año, las tasas que aplicaban las tarjetas de crédito no bancarias estaban por las nubes. Empresas como Crédito del Sur, Torfin, Credinuevo o Credizar, cargaban intereses de hasta el 80 por ciento anual para financiar los saldos impagos de sus clientes. La diferencia con las tasas que utilizaban los bancos superaba en muchos casos los 40 puntos.
Sin embargo, ahora, el mercado de los plásticos emitidos por las financieras y cooperativas de consumo ha dado un giro: las tasas cayeron radicalmente, incluso por debajo de las que aplican los bancos de primera línea. En promedio orillan en el 36 por ciento.
Las tarjetas de crédito no bancarias son utilizadas por las personas de menores recursos. Sus tenedores son aquellos que por sus bajos ingresos no alcanzan a sortear los requisitos mínimos que exigen las instituciones bancarias. Ypor eso históricamente han pagado las tasas más altas del sistema: por la precariedad de sus empleos se considera que el riesgo de financiarlos es mayor.
Las reglas de juego en este negocio han colocado a los empresarios del sector en un papel nada halagŸeño: desde "usureros a abusadores", las entidades que defienden a los consumidores les han endilgado los peores calificativos.
Es esta mala imagen que pesa como una cruz sobre el sector la que disparó la inquietud de un blanqueo entre las principales compañías del rubro, que aspiran a reposicionarse en el mapa de los negocios financieros.
Un primer paso en esa dirección es la sorprendente reducción de tasas que acaba de producirse.
Los emisores no bancarios no habían bajado sus intereses después de la sanción de la ley de tarjetas porque el Banco Central demoró en establecer un valor promedio de referencia (se calcula aplicando una carga del 25% a las tasas de créditos personales). "Estamos cobrando alrededor de un tres por ciento mensual", sostiene Ricardo López Champané, el presidente de la Cámara Argentina de Empresas de Crédito para Consumo, que agrupa a 150 firmas no bancarias.
López Champané admite que la rebaja llega con un poco de demora e impulsada por la decisión del BCRA de regularizar la plaza, pero sostiene que responde a una nueva conciencia del sector.
Para compensar la caída de tasas las empresas podrían haber incrementado astronómicamente sus gastos administrativos o sus cargos por renovación, por ejemplo; pero las líderes han desistido de esa posibilidad.
Aun cuando el funcionamiento del sistema de plásticos no bancarios acarrea elevados costos operativos, por la gran dispersión de cupones, el bajo promedio valor promedio de cada operación y la precariedad en la que se desenvuelven muchos de los pequeños comercios adheridos a sus red (el 80%, por ejemplo, no dispone de dispositivos electrónicos para procesar los cupones y deben recurrir a procedimientos manuales).
La hora de las alianzas
El mercado que conforman las personas de recursos medios y bajos se ha convertido en los últimos años en un bocado apetecible para los bancos de mayor renombre, que salieron a comprar tarjetas no bancarias para tomar posiciones en el negocio.
Los más activos han sido el Galicia, que controla Tarjeta Naranja, Mira y Nevada;o el Citibank, que se quedó con Provencred, que anteriormente estaba en poder del desaparecido Banco Mayo.
La decisión de ponerse en caja con los costos, se asegura en el sector, también tiene que ver con esto: las líderes como Credi-Paz o Tarshop buscan frenar el avance de los bancos sobre su público.
Otra estrategia en ese sentido serán las alianzas para fortalecer a los más débiles. El fin de año llega con negociaciones incipientes entre numerosos jugadores del sector: se pronostican fusiones y reagrupamiento de carteras en gran escala.
Este año está representando un mal trago para el mercado de tarjetas en general, que no podrá sostener el ritmo de crecimiento de temporadas anteriores. Aunque los no bancarios creen que saldrán mejor parados.
"La expectativa de consumo es mala porque el humor de la gente ha sido malo y nadie quiere endeudarse -sostiene López Champané-. Es un año neutro para nuestras empresas, pero al menos no hemos retrocedido", concluye.





